LOS IMPERIOS NUNCA OFRECEN DISCULPAS

 

LOS IMPERIOS NUNCA OFRECEN DISCULPAS

 

Ernesto Hernández Norzagaray

 

El presidente López Obrador dos veces ha pedido a gobiernos extranjeros que ofrezcan disculpan a él y a México y dos veces lo han bateado.

Hay una más, exitosa, hay que reconocerlo y son las que solicito en octubre de 2020 al Vaticano y que sin problema el Papa Francisco ofreció explicitas cómo, antes, los había hecho en 2015 en el II Congreso Mundial de Movimientos populares en Santa Cruz, Bolivia cuando expresó estas palabras: Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios".

Pero volviendo a las otras, las que tienen una carga política. La primera, ocurrió en marzo de 2019, cuando, inopinadamente, solicitó al reino de España disculpas por los abusos y crímenes que se habían cometido durante la colonización ibérica en el entonces virreinato de la Nueva España.

Obtuvo como respuesta del rey Felipe I un silencio sepulcral que contrastó con el ruido en los medios de comunicación y las redes sociales donde, los más, cuestionaron al presidente mexicano porque no consideraba los aportes españoles en el proceso de mestizaje y transculturación y culmina con la frialdad de las relaciones políticas entre ambos países.

Ahora, el mensaje va dirigida a la Casa Blanca, al presidente Joe Biden, por el trascendido de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de que la campaña de 2006 del hoy presidente mexicano recibió aportaciones del Cartel de Sinaloa.

La respuesta del gobierno que encabeza Biden ha sido la misma del gobierno español o, sea, no le otorgaron las disculpas aun cuando, cómo lo expresó el presidente López Obrador, había conversado con el presidente Biden y este le había pedido que recibiera a Elizabeth Sherwood-Randal, asesora en Seguridad Nacional de la Casa Blanca, previo a la reunión bilateral para abordar los problemas derivados de la creciente migración, tráfico de drogas y flujo de armas.

Incluso, esta semana el presidente López Obrador expresó que consideró no recibir a la asesora nacional en protesta por la filtración de la DEA, pero, suponemos, cambio de opinión en un acto de “responsabilidad”.

No obstante, vino la declaración de la canciller Alicia Bárcena -que no del presidente Biden, del Departamento de Estado o, aprovechando el viaje Elizabeth Sherwood-Randal- sobre lo que le habrían dicho en torno a la filtración de la DEA acerca de que el Cártel de Sinaloa había entregado dos millones de dólares para la campaña presidencial de López Obrador en 2006.

Así respondió a pregunta expresa la canciller: “Este es un tema que ocurrió en 2006, y todas las investigaciones que hicieron en Estados Unidos fueron cerradas y no hubo ningún tipo de delito ni consecuencia de ello”.

O sea, no hay disculpa alguna por la filtración de la DEA, pero si se reconoce que existió la investigación que habría ocurrido en 2010 y, como lo dice el periodista Tim Golden, no tuvo efectos “concluyentes”, sin embargo, la filtración no es inocente cuando aparece en la víspera de inicio de las campañas presidenciales que notoriamente es una interferencia en la política mexicana.

El gobierno de los Estados Unidos si mandó ese misil periodístico es que tiene un interés en las elecciones de la próxima primavera y la cortesía de reconocer de que las investigaciones “están cerradas” podría ser solo eso, un impasse, de una interferencia que podría repetirse en las próximas semanas y meses por lo que el presidente debería aprovechar la recta para demandar a la DEA por difamación como sostiene la candidata presidencial del Frente Amplio por México.

Pero, es muy probable, que no lo haga, como no lo hizo contra César de Castro el abogado de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón, quien, recordemos, durante el juicio contra su cliente preguntó a Jesús “El Rey” Zambada, si había entregado 7 millones de pesos a la campaña de López Obrador y, este, dijo, no saber a cuál campaña había entregado ese dinero lo que de inmediato provocó la reacción de López Obrador y, este, amenazó, con demandar al abogado neoyorquino pero, luego, se desistió argumentando las dificultades para litigar el asunto jurídico en la Unión Americana.

Y, claro, el abogado tampoco pidió disculpas, simplemente dijo en una entrevista con el diario Milenio que lo había hecho para demostrar que el Rey Zambada mentía ostensiblemente en el juicio.

Entonces, probablemente, no estamos ante un asunto cerrado sino es uno de aquellos recursos políticos de “úsese en caso de urgencia” que escalaría a lo mejor no para apoyar a tal o cual candidata, sino para poner en salvaguarda los intereses norteamericanos e introducir un elemento de presión en las negociaciones sobre narcotráfico, migración y armas.

Y, no olvidemos, que los miembros del crimen organizado como nunca son un actor que influye en todo en una gran cantidad de estados -sino es, que en todos- y son, como bien lo dicen las autoridades electorales, el gran riesgo en las elecciones del próximo 2 de junio que podrían no sólo definir el dilema entre autoritarismo y democracia, sino entre un Estado constitucional y uno fallido.

La diplomacia norteamericana así funciona y no vemos como pudiera cambiar cuando ya lanzó el misil y, ahora, la respuesta está de este lado de la frontera.

 Cuál será la postura del gobierno mexicano en el combate contra las drogas de diseño y la migración hacia los Estados Unidos, donde México tiene margen de maniobra, pero podría reducirse si se sigue exhibiendo información sensible para la imagen del presidente, su partido y sus candidatos.

Y, mejor, ¿cuál será la postura frente a la amenaza que representa la incursión del crimen organizado en el proceso electoral en curso cuando las primeras respuestas a esta incursión nada parecen salirse del guion?

El crimen organizado ya está operando cómo lo demuestra el seguimiento puntual que se hace desde Data Cívica a través del grupo del proyecto Votar entre balas (https://votar-entre-balas.datacivica.org/).

Muy pronto veremos los efectos de la llamada “semana negra” del presidente López Obrador en las encuestas de intención de voto y si se cierra la elección presidencial la filtración habrá cumplido su objetivo.

Esto sería un problema serio en el cuarto de guerra de Morena porque el efecto, sin duda, estaría pegando a la candidatura de Claudia Sheinbaum quien tiene que salir a defender firmemente al presidente López Obrador ante una audiencia con sus dudas y certezas de que el crimen organizado ha estado involucrado en las campañas electorales en México y en 2024 no será la excepción a la regla.

En definitiva, los gobiernos piden disculpas y los imperios nunca las ofrecen lo que hacen es usar información clasificada para doblar a quien sea necesario.

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