LA ESTRATEGIA Y EL CESE DE CUEN
LA ESTRATEGIA Y EL CESE DE CUEN
Se veía venir, y si el
desistimiento judicial se hubiera dado, no hubiera pasado mucho tiempo, antes
de un nuevo intento para mover a Héctor Melesio Cuén Ojeda de la secretaria de
Salud.
El cese se inscribe en una
estrategia en marcha para alcanzar el control político del estado que es una
aspiración de todo gobernante y la única diferencia en democracia radica en el
calendario y los modos de procesar la decisión.
Esa estrategia ha estado caminando
por tener un gobierno unificado alrededor de la figura del titular del
Ejecutivo, el control del partido Morena -formalmente ya lo tiene con el
delegado estatal, quien es un rochista de los tiempos del rectorado del hoy titular
del Ejecutivo estatal-; el del Poder judicial y el Congreso del Estado, que
están a sus ordenes cómo lo estamos viendo especialmente en el caso del segundo
que está llevando el proceso de juicio político contra Jesús Estrada Ferreiro,
alcalde en funciones de Culiacán.
Y no menos importante, para esta
estrategia, las alcaldías especialmente las más pobladas del estado y que están
lógica “autonómica”, como es el caso de Mazatlán, menos en Ahome, pero ya logrado
en Rosario y Cosalá donde las presidentes municipales pasistas se han vuelto activos
de Morena.
Finalmente, está el control de
los grandes sindicatos, especialmente el de los maestros organizados en el SNTE
y quitar o someter el tutelaje de la UAS al grupo político que encabeza Héctor
Melesio Cuén.
Este proceso está en marcha y el
cese de Héctor Melesio, estaba previsto desde antes de que ocurriera el
asesinato del periodista Luis Enrique Ramírez, y hábilmente el gobernador aprovechó
esta circunstancia trágica para cesar ingratamente a su subordinado político,
quedando en el camino la campaña por los votos que sostuvieron hace un año y
que terminó con el triunfo de la coalición “Juntos hacemos historia” formada
por Morena y el PAS.
El relevo del cargo ocurre en un
momento en que el estado no sale del asombro, el desasosiego y la tristeza por el
asesinato de Luis Enrique Ramírez y a una semana de los hechos sangrientos no
hay más que algunas hipótesis y la promesa gubernamental de que “no se
descartará ninguna de línea de investigación”.
¿Dónde, cuándo y cuántas veces
hemos escuchado estás promesas? Y en está lógica de comunicación gubernamental:
¿Qué hay de una estrategia de gobierno para detener no sólo la violencia contra
periodistas sino la que alcanza a las mismísimas fuerzas de seguridad del
Estado?
Ahí esta el tema de fondo, no en
el despido cantado de Cuén Ojeda, que se irá atender sus negocios y el partido
del que es líder indiscutible, pero la sombra de inseguridad, que se vive en el
estado, permanecerá mientras se siga haciendo lo mismo.
Finalmente, se imponen los
tiempos que exige la estrategia para alcanzar el control del estado y en los
próximos días o semanas, veremos probablemente que Jesús Estrada Ferreiro,
abandonara la alcaldía de Culiacán en medio de un acto poco honroso y con el
acompañamiento de sus seguidores que lo acompañaron a protestar a la sede del
Congreso del Estado.
¿Qué viene después?
Está en la mira la Universidad
Autónoma de Sinaloa y ya se envió un aviso hace poco menos de dos meses, cuando
se le informó al rector Jesús Madueña, del aviso al Gobierno del Estado por un adeudo
de dos créditos fiscales con el SAT del orden de los 1 500 millones de pesos y
que había que resolverlo entre gobierno y Universidad.
La respuesta del rector fue
inmediata e institucional y si bien, reconoce adeudos y ofrece disponibilidad para
cubrirlo, afirmó que la mayor parte de ese recurso había ingresado a las arcas
de la anterior administración estatal y no se le había notificado a la institución
para devolver ese dinero a la SHCP y de esa manera saldar parcialmente el tema
con un adeudo que podría calendarizarse en pagos.
La UAS tiene muchos flancos
débiles, tanto de orden administrativo, como en lo político por su relación con
el PAS, pero, por eso, el tacto de los exgobernadores que recomendaban no
meterse con la institución y mejor establecían alianzas respetando cotos de
poder en lugar de enfrentar movilizaciones masivas.
Y es están, además, los otros
frentes abiertos tanto con los periodistas, los universitarios, los maestros de
educación básica, pueblos originarios, alcaldes rebeldes y el tema, el tema de
la tragedia, de la inseguridad pública, que pega a los ciudadanos a la imagen
de las fuerzas armadas como a las actividades económicas especialmente al
turismo que está atravesando por un boom en Mazatlán.
Entonces, la jugada del miércoles
donde se cesa a Cuén Ojeda alimenta coyunturalmente la estrategia de control
del estado y solo esperemos que no termine por complicar la atmosfera de la vida
pública y el ambiente se enrarezca en perjuicio de todos.
La política racional recomienda
escoger las batallas y los enemigos, pero, sobre todo no tener muchos frentes
abiertos porque ahí está el cauce para afectar la gobernabilidad del estado.
Al tiempo.
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