EL JUEGO DEMOCRÁTICO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

Entre Coahuila, Hidalgo y Sinaloa existen similitudes y diferencias políticas que habría que considerar en cualquier análisis de lo ocurrido el pasado domingo pues solo así podríamos comprender mejor los alcances de los triunfos, las derrotas y prever los posibles escenarios con sus desenlaces para 2021.

Los tres estados tienen una población y un padrón electoral más o menos similar, además, están gobernados por el PRI y la gran diferencia es que mientras en Coahuila solo se eligieron los diputados locales en Hidalgo fueron los alcaldes, en Sinaloa, en cambio en 2021, se vivirán las primeras elecciones concurrentes de su historia pues se elegirá simultáneamente gobernador, diputados federales y locales, alcaldes y síndicos procuradores.

A la vista lo primero que podemos percibir es que las reformas constitucionales destinadas alcanzar la concurrencia de todas las elecciones todavía en 2021 no será una realidad, los ejemplos de las elecciones de diputados y alcaldes de Coahuila e Hidalgo, así lo indican, sin embargo, en Sinaloa el mandato de dos años a los alcaldes y diputados en el periodo 2016-2018 y un gobernador que solo ejercerá el cargo por 4 años y 10 meses muestran que la concurrencia va en la amplia mayoría de los estados.

Ahora bien, que en Coahuila e Hidalgo, la competencia interpartidista se haya reducido a diputados locales y alcaldes, respectivamente, debería llamar a la prudencia y a la reflexión sobre lo que ahí realmente  sucedió, antes que, a festinar unos resultados como lo hace el dirigente nacional del PRI, que en el caso coahuilense seguramente se judicializará por los señalamientos de “compra de votos”  y en Hidalgo, quedará probablemente un escenario de fragmentación política, nada excepcional, más bien de normalidad democrática.

Nada fuera de lo que no pueda suceder en un ambiente de alta competencia electoral, y donde el desencanto y el abstencionismo, hicieron su parte sea por el rendimiento de los tres niveles de gobierno o por la secuela anímica que está dejando la expansión del Covid-19.

Las elecciones de la “nueva normalidad” nunca serán elecciones convencionales, cómo tampoco parece que serán las de 2021, existe por un lado miedo por los alcances que está teniendo el coronavirus y sus efectos destructivos en la sociedad y su economía.

Se habla oficialmente ya de cerca de 90 mil fallecimientos y contagios cercanos al millón de personas con un nivel de letalidad superior al 11% o sea podríamos tener conservadoramente para julio, cuando se celebren las decenas de elecciones concurrentes si no pasa algo extraordinario -calculando sobre los ochos meses transcurridos- otros 100 mil fallecimientos y dos millones de contagiados.

Y, digo conservadoramente, porque en el modelo Centinela no se contempla el número de fallecimientos que ocurren lejos de los hospitales y los enfermos de Covid-19 asintomáticos que pululan como moscas por un foco infeccioso.

Y, por si eso fuera poco el daño en la salud pública, se calcula igualmente que en 2021 tendremos una caída económica del -10% respecto a 2020, lo que seguramente repercutirá en el ánimo de los electores y en ese sentido, aun cuando podríamos decir que son elecciones intermedias, con el subsecuente reflujo en la participación, también en las elecciones de Coahuila e Hidalgo hay un adelanto sea para reprocharle a uno u otro partido gobernante.

Está semana un dirigente campesino coahuilense de la izquierdista Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), hacía un análisis desde el desencanto de lo ocurrido en Coahuila y señalaba con dolor el abandono del campo que a su juicio explicaba los resultados en su estado y pronosticando un escenario similar en 2021.

Y en alguna forma tenía razón, en política, no hay vacíos, y menos donde hay juego democrático, lo hace mal un gobernante lo tendrá que pagar en la siguiente elección, y por eso los resultados fragmentados y polarizados, aun en estados, donde todavía perviven los restos de cacicazgos políticos corruptos. ¿Cuál debería ser la enseñanza de estos resultados parciales para la política de Sinaloa?

Primero, las elecciones de Coahuila e Hidalgo, se polarizaron en la fórmula PRI-MORENA, habrá estados donde se de la mancuerna PAN-Morena, no estoy seguro que los haya PRI-PAN, pero tampoco es descartable sobre todo a nivel municipal, y en Sinaloa todo indica, que será la dupla PRI-MORENA, aunque puede haber amarres que den paso a un candidato PRIMOR y eso dependerá de las decisiones que se tomen en Palacio Nacional que están viendo sobre todo la futura integración de la Cámara de Diputados (lo demás puede ser negociable).

Segundo, la elección será la prueba de fuego del desempeño de Quirino Ordaz, y también de los alcaldes priistas, morenistas y petistas, qué si tomamos como buenos los resultados de las encuestas de Consulta Mitofsky y Massive Caller, han venido a menos, de como estaban hace un año y eso podría explicar un mayor o menor realineamiento electoral a nivel estatal y municipal; y,

Tercero, el factor Covid-19, con cerca de 50 mil contagios por confirmar y más de 3 mil 500 fallecimientos, que habría que duplicar de aquí a la fecha de las elecciones del próximo año, con un claro énfasis en los centros urbanos donde ha pegado más duro en términos de salud, pero, además, duro en lo económico, pese al repunte que hemos visto por la apertura prácticamente absoluta de la economía.

Los datos de Codesin así lo indican. En el periodo más álgido se perdieron miles de empleos formales, se recortaron salarios y por parte del gobierno no hubo apoyos fiscales a las empresas, ni a los trabajadores, más allá de los microcréditos y gestiones ante Nafin lo que está provocando el cierre de cientos de empresas y estamos viviendo una concentración de la actividad económica sobre todo en el sector del comercio. Empresas trasnacionales como Cotsco, Walmart-Sams están haciendo su agosto lo que confirma que en épocas de crisis del capitalismo se cumple esa regla de la lógica del capital.

Finalmente, o me gusta el axioma de que, a crisis económica, automáticamente realineamiento electoral, porque en esta materia concurren una gran cantidad de factores y en particular, más en un país como el nuestro, donde hay clientelismo político y tenemos una figura presidencial providencial cargada de nuevos símbolos justicieros que tienen a MORENA en lo más alto de las marcas electorales.

Qué, como colofón, se puso en juego en las elecciones pasadas con resultados que muestran indicios de que la marca no lo es todo y habría que ver el desempeño de los gobernantes morenistas además de la capacidad de gestión de sus senadores, diputados y regidores, y eso será definitivo a la hora de votar de la franja más impermeable a los mensajes y símbolos.

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 25/10/20

 

EL “CULIACANAZO”, NUESTRO FRACASO

 

El “culiacanazo” del 17 de octubre de 2019 se ha agregado a nuestra efeméride trágica, las fechas singularmente emblemáticas, las que no se olvidan, las que llegaron para quedarse en el imaginario colectivo; sea, porque, ese día no sería uno más en la rutina o porque fue uno distinto en la consuetudinaria lucha de poder a poder.

Sólo con la diferencia de que en esta ocasión fue extraordinariamente real y terminó en una rendición en aras de la “protección de la población civil”, que en un principio no parecía haber importado, cuando se calculaba en el más absoluto secreto, que la detención de uno los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán transcurriría sin mayor sobresalto y el joven Ovidio tras una breve aduana en México sería enviado a una prisión de alta seguridad en la Unión América.

Así de fácil. ¿Quién calculó esa tersura ni siquiera digna de una película del Hollywood de Martin Scorsese o Quentin Tarantino? Seguramente alguien que desconocía el terreno y peor, la capacidad operativa del Cártel de Sinaloa, para tomar la capital del estado y provocar el caos y la liberación de Ovidio.

Culiacán es una ciudad tatuada por el narcotráfico, sus héroes y símbolos. Hace mucho dejó de ser lo que alguna vez fue. Una sociedad a caballo entre lo rural y urbano para convertirse en una nueva síntesis sociológica donde domina la desmesura y por momentos raya en la locura.

En un mundo donde esta singular forma de valor de cambio modificó la fisonomía de la ciudad con sus viejas casonas e impuso la llamada arquitectura del miedo con sus nuevas catedrales del shopping. Aquellas, que transformaron los consumos, pero muy poco su esencia rural y ¿cómo no? Culiacán sigue estando y lo seguirá por simple coartada, rodeada de cultivos y agroindustrias; agricultores y jornaleros.

De esos surcos sociales salió esa multitud que vemos cualquier día con los atavíos de nuestra singular modernidad. Sean la nueva estética de las marcas internacionales que dan estatus social a quien la porta, los autos de alta gama que circulan por las calles llenas de baches y topes criminales y la conversación pública de lugares comunes que despiden un olorcillo a conveniencia y temor.

Y qué decir de las expresiones del nuevo lenguaje: “al cien” o el ubicuo y amable “pariente”, que construye relatos omnipotentes, de una singular manera de relación social, que brota de las entrañas de la inocencia perdida o mejor agregada a una brutalidad que no tiene parangón. Ni respeto por la autoridad.

Porque en alguna forma es una sociedad con un poder compartido y la autoridad no es absoluta ni está toda en los palacios de gobierno, tampoco en el Congreso del Estado, sino frecuentemente en una mesa de un rincón de la capital. Donde entre carnes asadas y tragos de Paris de noche se toman grandes decisiones para el estado. Y, frecuentemente, se procesan con una retórica legalista, política, burocrática. Esa que nos lleva a nuestra singular civilidad política. La de la separación de poderes. La de las cortesías políticas donde no siempre se evitan los pisotones bajo la mesa. Y llega a ser nuestra singular lucha por el poder, en el llamado sistema de partidos.

Quizá, por eso, el “culiacanazo”, al salirse del guion de lo políticamente correcto, provocó una parálisis en el gobierno estatal y municipal. Siempre estuvo en manos de los integrantes del Sistema de Seguridad Nacional. No había manera de que fueran las fuerzas del estado las que coordinaran la acción destinada a detener al hijo de Guzmán Loera y menos, después, de lo que hemos sabido, cuando son detenidos policías y un agente del MP comprometidos en actos de colaboración con el otro poder.

Por eso el “culiacanazo”, si bien inaugura un nuevo momento en las relaciones de poder dominantes en el estado, siguen en el mismo lugar, cómo lo indica ese banner que circula en redes sociales para asistir al Ovidio Fest, una gran fiesta para ayer en la zona de Tres Ríos y sobre la que, al momento de escribir este artículo, no se han pronunciado las autoridades estatales y municipales, lo que es muy probable que ocurra, aun con todo y pandemia.

O sea, el “culiacanazo”, ratificó lo construido no siempre silenciosamente y que no se está dispuesto a renunciar en su ciudad emblemática, la de la marca de la casa, que a tanto culichi le resulta motivo de orgullo e identidad glamorosa. La que da renombre en el mundo y que la reconoce lo mismo un francés que un ruso, un árabe o un japonés, y es que es un poder ubicuo producto de una multiplicación de la franquicia. Lo mismo en NY que en los barrios bajos de Paris o Buenos Aires.   

Sólo que en está ocasión, con una fisura local, seguro no la última. Que después de los acontecimientos del 17 de octubre le da un nuevo tinte, un nuevo color a la disputa por el poder en la periferia del sistema. La de la apropiación silenciosa del espacio público y que provocó un añadido insultante al confinamiento de la Covid-19. ¿Cuánto se ha expandido y diversificado su negocio en estos meses que han llamado al encierro y a la depresión? ¿Cuántos habrán vivido por el mundo de party permanente? ¿en el éxtasis interminable cómo una fuga constante hacia delante? Nunca lo sabremos.

 Pero esto nunca se paró, cómo no ha parado el negocio de los estudios de laboratorio, para detectar si se han multiplicado exponencialmente los anticuerpos, las incómodas tomografías o las traqueostomías y las funerarias en jauja en tiempos de la Covid-19.

Entonces, volver la mirada a los acontecimientos trágicos de la tarde del 17 de octubre de 2019, es volver los pasos sobre un relato largo que se inició hace ya algunas décadas y que ha terminado, cómo me lo decía un periodista culichi, por convertir a Culiacán en una sociedad enferma.

Aquella, dónde se han abatido todos los reguladores sociales que permitan, en mayor o menor grado, una cultura de cohesión social, basada en el trabajo que sigue permitiendo en muchos hogares el sustento, el sentido de comunidad que favorece transitar libremente por cualquier lugar y hora, la familia ampliada con los otros afectos y una sociedad que retroalimenta las vidas de sus miembros.

En definitiva, el “culiacanazo” más que una fecha de gloria es un tatuaje terriblemente indeleble, y veremos ya cómo muchos culichis la recuerdan o lo festejan, porque sin duda no pasara desapercibido, como nunca pasara la noche del 31 de diciembre.

¡Es Culiacán!

 

Publicado en el diario Noroeste 18/10/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS CHISTERAS DEL PODER

 

A Juan Millán Lizárraga se le han atribuido muchas virtudes en su época de mayor esplendor político. Una de ellas fue la supuesta o real capacidad para designar a dedo a los candidatos en su partido, sino también a los de la oposición.

Y los hechos, a simple vista, parecerían haber confirmado este relato halagador cuando en 2004, ungió a Jesús Aguilar Padilla, como candidato a gobernador por el PRI, luego de ser Presidente de la entonces Gran Comisión del Congreso del Estado; también se dijo que habría influido para que Heriberto Félix Guerra, su ex Secretario de Desarrollo Económico, fuera el candidato del PAN a la misma posición política y, hasta se dijo, que habría influido para que Audómar Ahumada fuera el candidato del PRD luego del repunte que tuvo este partido con la segunda postulación de Rubén Rocha al gobierno del estado, incluso, no faltaron quienes dijeron que el PRD sinaloense tenía un origen millanista por la influencia y el peso específico  que tuvieron en la fundación sus amigos de la desaparecida Corriente Socialista.

Esta capacidad fuera de serie nunca fue rechazada y se volvió parte de nuestros mitos políticos. Pero, al margen de su veracidad, la debilidad crónica de nuestro sistema de partidos da pie a este tipo de actitudes omnicomprensivas que embonan perfectamente con nuestras prácticas patrimonialistas del poder. Ante todo, cuando los márgenes para hacer carreras políticas son estrechos y depende de cómo cada personaje se acerca a la política sea a través de los poderes fácticos, los partidos o el gobernante en turno. El famoso “jalón de arriba” que permite llegar a cargos ejecutivos de gobierno.

Es notorio en el caso del gobierno de Quirino Ordaz quien llevó a su gabinete a personajes “de chile, dulce y manteca” y eso, podría derivar a que todos los que estén en la disputa electoral por el cargo del futuro gobernador, hayan sido o son parte de su gabinete.

Veamos. Si Jesús Valdés, el ex secretario de Agricultura y Ganadería o Sergio Torres, el secretario de Pesca y Acuacultura fuera ungido como candidato del PRI, sería, sin duda, la confirmación de la regla, el cumplimiento de la vieja tradición priista.

Y lo mismo podría suceder con Juan Alfonso Mejía López, el Secretario de Educación Pública y Cultura, si resultara no candidato del PRI, aun cuando cuenta con las simpatías del exgobernador Millán Lizárraga, sino del PAN, como ya lo viene promoviendo Juan Carlos Estrada Vega, el dirigente estatal de esta formación política que está en el hoyo de las preferencias.

Finalmente, tenemos a Rubén Rocha Moya, el senador y virtual candidato de Morena a la gubernatura, quien en el inicio de este sexenio fungió como jefe de asesores del gobernador Quirino Ordaz y si bien este no decide que sea el candidato morenista, podría ser parte de un enroque del poder. Más, si decide facilitarle las cosas, para que su lugar en las encuestas de intención de voto se convierta en un triunfo electoral.

O sea, estamos ante un caso curioso de promoción política, que los posibles candidatos hayan sido parte de la misma administración, esto no significa que el síndrome Millán se haya enriquecido en Quirino Ordaz, y que en Sinaloa hayamos llegado a la aberración de personificar el sistema de partidos.

No, estamos ante un fenómeno más complejo, quizá hasta singular en todo el país, cuando la escalera para acceder a posiciones no son las convencionales, es decir, las ideológicas o políticas que se expresan en los partidos, sino las que derivan de la integración a un gobierno que abrió el abanico para integrar otras sensibilidades y capacidades más allá de las de los militantes de su propio partido -y, eso quizá le reprocharon y reprocharan a Quirino Ordaz algunos de sus correligionarios.

Y eso, sabemos cabe en un sistema político cada día menos programático, y más pragmático y ejecutivo, que lleva inevitablemente a la perdida de las identidades políticas en la matriz clásica de izquierda-derecha.

El gobierno de Quirino Ordaz pasara a la historia de Sinaloa, cómo aquel donde se decidió formar un gabinete plural y al final -si se cumple el pronóstico- nutrió de candidatos a la oferta tradicional del sistema de partidos.

Pero, antes, este gobierno heterodoxo de Quirino Ordaz ha tenido grandes desafíos y eso refuerza el pragmatismo político o sea facilita la inclusión de gente operativa que necesita dar resultados porque solo tuvo, tiene, cuatro años, diez meses.

Alguna, vez, conversando con el gobernador me comentaba que le habían tocado momentos muy difíciles. Recordaba el asesinato del periodista Javier Valdés que puso en el ojo del huracán mundial el tema de nuestra violencia cotidiana y las incapacidades institucionales para dar respuestas satisfactorias. También mencionó el “culiacanazo” que nuevamente cimbró a la opinión pública mundial cuándo el Cártel de Sinaloa hizo sentir su poder para rescatar a uno de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán.

¿Y qué decir de la pandemia por el Covid-19?, que todavía a estas alturas del año tiene semiparalizadas las actividades sociales y económicas. Y que exige soluciones rápidas a un problema que rebasó las capacidades de respuesta del propio gobierno y que los ha hecho más pragmático ante la contingencia y contra la opinión, de quienes desearían soluciones a la alemana o coreana con las pruebas masivas o un mayor endeudamiento para sostener el gasto del gobierno -Ahí, están, los diputados morenista que se manifiestan contra de la apertura de los estadios deportivos.

Recordemos, estamos en un tiempo desideologizado, donde pareciera que se cumple puntualmente el “fin de la historia”, sostenida por Francis Fukuyama, y se impone el imperio del pragmatismo, cómo la única forma de atender los problemas ingentes de nuestras comunidades. Eso plantea elementos para la discusión en cualquier cambio de gobierno, sea por los factores reales de poder, como por las directrices políticas, está visto que ante los recursos escasos obliga volver al programa político para recuperar las identidades y la manera de ofrecer alternativas.

Lamentablemente el debate público de hoy en Sinaloa no está en la agenda política y domina el plegamiento alrededor de los aspirantes, unos para brindar apoyo incondicional, otros para denostar, sea a un partido o candidatos o al mismo gobierno, esperemos que con las definiciones de los candidatos a gobernador ese ambiente se distienda y podamos hablar más allá de tal o cual figura pública.

Por lo pronto, el símil Millán-Ordaz, nos permite reflexionar sobre la singularidad de nuestro sistema político y que frecuentemente no la vemos.

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 11/10/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL JUEGO DE LAS BISAGRAS

 

A Gerardo Vargas Landeros se le puede acusar, y hasta podría comprobarse, todo lo malo que se ha dicho de él en redes. Qué traicionó al PRI yéndose a gobernar el estado con el disidente Malova, qué fue el poder tras el poder durante este mandato severamente cuestionado incluso que con Chuy Toño eran los intermediarios con el otro poder.

Que luego regresó al tricolor y lo volvió a traicionar para irse con el proyecto elbista de Redes Progresistas y cuándo este no llenó los requisitos para constituirse en partido político nacional se declaró morenista desde 2017, aun cuando en 2018, según una constancia sellada y firmada que anda circulando en las redes sociales él mismo confirmó su militancia como priista y al declarar ante los micrófonos de Guardianes de la Noche que había garantizar que el estado “siguiera siendo priista”.

Bien, pero de lo que no se le puede acusar es que no este haciendo, por las razones que se quiera, lo que haría o está haciendo alguien que ambiciona el poder. O sea, en políticos que van a todas y por todas, no caben los pruritos de ningún tipo, las justificaciones ideológicas o morales. Y aquí, habría que reconocerle el temple de navegar en estas aguas turbulentas, donde se ventila todo de su vida pública o privada y él se mantiene imperturbable. Con la mirada puesta en su objetivo de 2021. Ser candidato a gobernador por Morena y sus aliados.

O, al menos, pelearla mediáticamente para si se diera el caso posicionar electoralmente la marca Trébol y alcanzar nominaciones para el grupo malovista o mejor, a estas alturas, ya vargista. No es fácil, pero tampoco imposible, basta recordar que la política sinaloense se caracteriza por su patrimonialismo y hay figuras que sin muchos aspavientos mediáticos en cada coyuntura electoral impulsan o vetan candidaturas a cargos de elección popular.

Ahora bien, en Sinaloa Morena es un partido que ante la falta de dirigencia estatal ha creado, aunque débiles, sus propios poderes de facto, luego es una formación fragmentada y eso es caldo de cultivo para alianzas intra o interpartidaria.

Más, cuando, estamos siendo testigos de ráfagas de “fuego amigo”, de quienes luego de la selección interna se sientan marginados o mejor que son igual o más ambiciosos que el mochitense. Y que, en su pragmatismo, pudiera sacar cuentas de que en lo personal o grupal podría ir mejor con este tipo de aliado (en política, recordemos, dos más dos, no son cuatro).

Además, basta ver que el sector que más cuestiona a Vargas Landeros es el obradorista, el que picó piedra y es el más ideológico y anti priista. Este, todos los días nos regala algún pecado del pasado de Vargas Landeros, buscando exhibir al personaje cuando en realidad lo están promocionando, los están haciendo un personaje más conocido -sea por buenas o malas razones- que el infame porcentaje de conocimiento de un dígito. Y él feliz de ver está singular lucha por ser el que más desprestigia. Bien, vale, con matiz aquel aforismo de “cuando veas a tus enemigos pelear, déjalos, no los distraigas”. Te van a servir.

Por eso, quizá, todos los días, el ex Secretario de Gobierno, aparece en los medios con una nueva provocación que deriva en hilaridad inmediata entre quienes siguen pensando la política desde los principios, la moral o la prédica obradorista, salen al paso con un alegato mediático que busca bajarlo cuando en realidad lo está subiendo en visibilidad. Que sitúan al mochitense en lo que en su imaginario es y que su pasado saltimbanqui lo confirma. Que no merece el carro morenista. Ya lo dijo Tatiana Clouthier no lo conozco, pero no creo que encarne los valores del morenismo. Y es muy probable que así sea. Su trayectoria lo exhibe por los cuatro costados.

Pero, pregunto, ¿estamos gobernados por los principios o lo estamos por el pragmatismo político donde no caben las ideologías, sino la lucha por el poder, por el poder mismo, o mejor por el control de la caja registradora estatal?

Acaso, ¿no lo estamos viendo cuando los priistas buscan alianzas con quienes les garanticen más votos; los panistas que andan en busca de un nuevo filo priista o ex priista que perfectamente podría ser hasta el propio Vargas Landeros, para que sea su candidato a gobernador o los morenos que tienden puentes con Héctor Melesio y su partido y este anda buscando vender nuevamente, como moderno Hernán Cortez, cuentas de vidrio.

Entonces, quizá lo que molesta, es que haya un nuevo actor en un escenario que parece estar definido y Vargas Landeros mete ruido porque su grupo, así como el de Héctor Melesio o el reciente de Jorge Abel López Sánchez, están y estarán moviéndose hasta el día de la jornada electoral. Y le saben. Mueven las piezas.

En el caso de Vargas Landeros, no para ganar la candidatura de Morena, sino para que se le reconozca como interlocutor sea para ganar otras posiciones para la gente de El Trébol o incluso protección para al malovismo que no termina por levantar cabeza. Que tiene en capilla a varios de los suyos. Aunque no faltara quien diga que Vargas Landeros se cuece aparte. Que el malovismo es historia y entre más lejos mejor.

Quizá, pero los afectos y secretos están ahí y eso tiene valor político. La política se hace en grupos. Y en ese grupo nadie ha sido delator. Sigue la inercia procesal, pero nadie se rinde. Aguantan queditos. Y a veces, hasta con una sonrisa ante las cámaras, sabedores que no están solos. Que hay acompañamiento y gestión. Que todo es cuestión de tiempo. Dirán si “ya aguantamos cuatro años que más da el último del quirinismo” que está visto los distrajo, pero no los metió a la cárcel. Y, más, si ven que va bien Gerardo, cuando es parte de la conversación pública. Podríamos decir incluso que opaca a Héctor Melesio que está viendo los toros desde la barrera cuándo está cantado que no tiene ninguna posibilidad de ser candidato a gobernador. Que su objetivo es ser bisagra. Para que gane otro.

Pero no es el caso de Gerardo. Él busca la candidatura ganadora, aunque no pinta todavía en las encuestas de intención de voto, pero luce en las columnas y en las cabinas de radio y TV. Las entrevistas a modo. Lana no falta. Y algo va logrando. Muchos hablan de él desde que dijo que buscaría ser el candidato de Morena. Qué es militante y hasta muestra en redes el código de barras de su afiliación al partido obradorista en 2017 mientras aparece la priista del 2018. ¿Doble militancia?

En definitiva, sé que a muchos le parece inaceptable Vargas Landeros, y quizá hasta les asista razón, pero en una competencia cerrada como siempre cabe en una elección de gobernador, la operación de los grupos pequeños y organizados, podrían hacer la diferencia, por eso la apuesta de Héctor Melesio de jugar con su partido a la bisagra de los votos, aunque se ve que tendrá competencia y no menor.

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 04/10/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CAMPAÑA CONTRA UNA ARTISTA

A la memoria de nuestro amigo

Armando Galván

Zoila Fernández, es una profesional cubana de ballet clásico, que desde hace más de veinte años aclimató su arte en el puerto de Mazatlán cuando aquello era un páramo en esta especialidad de la danza y su obra, rápidamente, lució en beneficio de quienes gustan y practican las obras clásicas de Tchaikovsky, Mendelssohn o Minkus.

Su talento, creatividad y generosidad muy pronto se dejó sentir entre los niños y jóvenes que asistían a la Escuela de Ballet del Instituto de Cultura, Turismo y las Artes de Mazatlán. Formada en esta disciplina en La Habana reanudó en México el camino de la formación de bailarines y bailarinas, pero también el mundo espectacular de las coreografías, que dan especial realce a los montajes de ballet y, últimamente al Carnaval, no fue fácil porque este tipo de arte frecuentemente lo asumen los hijos de las elites y la escuela al ser una institución pública estaba abierta a todos. Llegaron así niños y jóvenes con ganas, pero sin dinero, y eso obligaba a su ya entonces directora a gestionar recursos para dotarles a muchos de ellos de lo básico.

Así, pasaron los años, con una paga modesta que le permitía resolver los gastos de su vida en el puerto junto con su hermana Ariagna y su amiga la también maestra cubana Margarita Naranjo, quien, lamentablemente perdió la vida en manos de un desgraciado asesino.

Un día Zoila y su pareja, decidieron montar una escuela privada de danza clásica y prestar servicios, para mejorar sus ingresos y la situaron en una casona antigua frente a la Plazuela de Los Leones y, realmente, era un verdadero placer presenciar las rutinas vespertinas de las alumnas y alumnos cuando al caer la noche se baja por la calle Compañía o se está sentado en una banca de esa plaza emblemática del puerto.

Esa imagen estética me recuerda mi vida en Alcalá de Henares, la ciudad natal de Cervantes, cuándo pasaba todos los días por una escuela del mismo tipo y disfrutaba momentáneamente el valor de la enseñanza y promoción de las artes para los niños y jóvenes de una ciudad.

Zoila trajo desde Cuba su arte a Mazatlán, cómo en su momento lo hicieron desde el DF Claudia Lavista y Víctor Ruiz, con su compañía de danza contemporánea Delfos y crearon su escuela que igual vinieron a mejorar el ambiente de la danza que rápidamente ganó un lugar importante de la danza en México y ganó simpatía, pero, también, no faltó mezquindad.

Hay una anécdota que ha circulado durante años en el mundillo cultural porteño  y es que alguna vez Claudia y Víctor, fueron a Culiacán a hablar con el director de Difocur para gestionar mayores recursos públicos para su escuela de danza contemporánea y el titular de ese entonces Ronaldo González, habría dicho que estaba dispuesto apoyarlos con una condición: Que Delfos dejara Mazatlán, y se trasladara a hacerlo mismo en Culiacán, para continuar con su obra lo que provocaría asombro y luego hilaridad y una respuesta digna para un muro del TAP: ¡Mazatlán no nos escogió, nosotros escogimos a Mazatlán! Salieron del despacho para no volver, nunca hubo un desmentido.

Zoila, está viviendo una situación distinta pero igualmente molesta, porque ha sido denunciada penalmente ante la Fiscalía General del Estado, junto con los actuales directivos, por presuntos actos de corrupción. Ella en su carácter de directora artística del Instituto de Cultura, habría cobrado adicionalmente a su salario por el montaje de obras y coreografías durante 2019 en cumplimiento de contratos de su equipo externo con el Instituto, las cuáles se cumplieron en tiempo y forma.

Los demandantes son Marsol Quiñones y el cineasta Oscar Blancarte, y como tercera interesada se encuentra la Síndico Procuradora, quienes en distintos momentos fungieron como titulares del Instituto y que al no ser atendidas sus exigencias y denuncias de una presunta corrupción que fueron puestas sobre el escritorio del alcalde tuvieron que dejar el cargo en medio de la polémica pública y el resentimiento especialmente de Blancarte.

El caso judicial lo tendrá que documentar la Fiscalía y resolver un juez competente, en tanto esto sucede a la maestra cubana desde el círculo de los interesados se le ha sentenciado y hecho una campaña mediática lamentable, penosa, invasiva, destinada a destruir su imagen que ha sido un pilar precursor de este arte en el puerto.

El gobierno de Morena en Mazatlán se ha caracterizado por sus constantes problemas por sus excesos y deudas con la transparencia y en estas páginas, hemos dado cuenta de ello, con especial énfasis en la conducción del Instituto de Cultura, que pasó de ser un espacio proactivo para el desarrollo de las artes a una instancia burocrática que no parece tener otro objeto que no sea el Carnaval o sea, con esta administración, hay un gran retroceso en la actividad cultural de lo logrado en los últimos 25 años.

 En ese contexto lastimoso la designación de Zoila como funcionaria fue una luz que a muchos nos indicó que no todo estaba perdido, se incorporó al equipo directivo a una profesional y con honestidad a toda prueba, hasta que se demuestre lo contrario, mientras ahí sigue la cantaleta despiadada de que “le entró a la corrupción” sin pensar un momento, ¿cómo?, que más allá de los dichos están las personas que en el caso de los creadores artístico sus obras los debería llevar a reconocerlos en las palabras de Mateo: Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

¡Al tiempo!

Publicado en el diario Noroeste 24/09/20

EL PAN, ¿EN BUSCA DE UN NUEVO EX PRIISTA?



Un militante panista, mejor todavía un ex miembro del penúltimo CDE, hace la catarsis en la red social de Facebook mencionando que la nueva directiva del PAN esta buscando a un ex priista para que sea su próximo candidato a gobernador.

Si es cierto este señalamiento sería el reconocimiento de que el PAN, que alguna vez tuvo como candidato a gobernador a Manuel Clouthier del Rincón y fue un sólido partido ideológico lo que explica que durante décadas sus militantes picaran piedra con una fe casi religiosa con el fin de alcanzar la “subsidiariedad” y el “bien común”, estaría en una fase terminal porque en los últimos diez años ha sido incapaz de postular un candidato propio rentable y mejor registra a ex priistas como sucedió en 2010 al apoyar a  Mario López Valdés y en 2016 a Martín Heredia.

¿Qué explica este desvarío político?  Algo nos dice que el PAN ha perdido las raíces ideológicas y políticas que le dieron razón de ser o mejor o mejor que tienen el enemigo en casa cuando han derivado en una política pragmática buscando sobrevivir en el sistema de partidos, pero mal y eso tendría varias lecturas.

Primera, que sigue viviendo el trauma de la derrota, del desplazamiento cómo segunda fuerza política para ubicarse hoy en el escalafón de las preferencias en el cuarto lugar y no está peor, porque los que están abajo son simples membretes políticos, sin ningún peso específico en el sistema de preferencias electorales.

Segunda, que la oferta que hizo su actual dirigente en la toma de posesión de su cargo, de regresar a su identidad ideológica resultó un eslogan de campaña interna y hoy está guardada en algún escritorio o simplemente ya se desechó pues se convenció que en la política posmoderna no hay más que plegarse al pragmatismo político o sea no distinguirse del resto de partidos más que por el anagrama partidario y competir con lo mismo y por lo mismo: el poder por el poder.

Tercero, y eso significa que no se hizo la lectura oportuna y correcta de la psicología del votante sinaloense de 2018, de porque AMLO y Morena están en el ánimo de la gente, y es que este se explica por una personalidad, unos símbolos, un discurso y una práctica diferente al pragmatismo.

Sé que se podrá argumentar que es “más de lo mismo”, que es el “regreso del viejo PRI”, la “vuelta al populismo echeverrista”, y todo lo que ha sido el discurso opositor, pero es lo que parece percibió la mayoría de la gente, al votar masivamente por la fórmula obradorista y, mejor todavía, que de acuerdo a la encuestas de intención de voto es posible que la marca morenista se sostenga en 2021, si no sucede algo extraordinario que provoque un nuevo realineamiento electoral.

Cuarto, y es qué si no se comprende el momento y al personaje aglutinador de voluntades, la estrategia es la equivocada, buscar el desgaste natural del gobernar, apostar a que las cosas empeoren para que la gente busque el “regreso” natural a lo que alguna vez fue y permitió que el PAN llegara a la presidencia de la República y en Sinaloa se sostuviera como primera oposición durante décadas.

Incluso, que en 2004 estuviera a un paso de alcanzar la gubernatura con Heriberto Félix, al obtener el 46% de los votos y sostener un litigio poselectoral que se resolvió en medio de sospechas, a favor de Jesús Aguilar Padilla en la víspera de la toma de posesión.

Cinco, si en el PAN, no se comprende, cómo se están perfilando las alianzas en perspectiva del 2021, sean a nivel nacional o localmente, van a repetir el error de 2016 cuando postularon al ex priista Martín Heredia, como candidato a gobernador y la marca PAN cayó a niveles de principios de los ochenta al obtener sólo un 16% de los votos emitidos.

Si leemos las señales para la contienda por la gubernatura viene polarizada entre el PRI y Morena, si antes no hay un amarre que facilite el transito a un candidato PRIMOR, eso debe llevar a construir escenarios y desenlaces posibles para situarse cómo partido alternativo en este hipotético escenario de competencia.

Sin embargo, no todo es escenario marco, importa mucho el estado que guardan unos partidos electorales, es decir, que están hechos exclusivamente para competir por los votos. Y es que, si de por si los partidos flotan entre elección y elección para justificar el uso de las prerrogativas de ley, con la pandemia, prácticamente están paralizados. Con sus locales cerrados y sólo se ven en los medios aquellos aspirantes que buscan un cargo de representación política. Pero, en el PAN, ni siquiera eso. ¿Quién o quienes aspiran a ser su candidato al gobierno del estado?

Es, más fácil, saber quien aspira a ser candidato de una lista a regidor que identificar a quien aspira serlo a gobernador por el partido que postuló alguna vez a Manuel Clouthier y otros aguerridos panistas de viejo cuño. Que paradoja, ¿no?

Este extravío pragmático del PAN lo ha llevado a donde se encuentra cómo cuarta fuerza política, es producto del distanciamiento de sus electores tradicionales y de la incapacidad para renovarse cómo lo exigen los tiempos y desafíos de esta época.

Pero, también, por la ambición de varios de sus cuadros dirigentes que impulsaron a Malova y a Martín Heredia y en 2018, a Héctor Melesio Cuén y hoy podrían los mismos quienes están detrás de la búsqueda de una candidatura de un nuevo ex priista, en esa ruta sería más rentable hacerlo como aliado del PRI.

En definitiva, el PAN sinaloense sin identidad ideológica, sin una estrategia política para un contexto de crisis social y con políticos pragmáticos, es de esperar que en la desesperación por no caer más debajo de donde están busquen un lugar en los espacios que dejan los grandes partidos y sigan en su fuga hacia adelante buscando candidatos entre las rupturas del PRI, cómo bien lo señala con dolor, su militante en las redes sociales.

¡Al tiempo!  

 

Publicado en el diario Noroeste 19/09/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UN JUEGO MALICIOSO

 

Héctor Melesio Cuén Ojeda, cómo ha sido su costumbre ya se subió a la plataforma de ventas de la marca PAS. Ofrece una estructura territorial electoral que a la vista de cualquier candidato a gobernador resulta atractiva porque está vinculada a la militancia y la distribución que tiene la UAS en municipios y sindicaturas.

A la vista de los operadores de cualquier partido es imposible superarla con sus seccionales. Y, por lo tanto, así de sencillo, lo recomendable es buscar la alianza con esta formación política. Así sucedió en 2010 cuando su antecedente la Asociación Cuenta conmigo le vendió la idea a Jesús Vizcarra, el candidato fallido del PRI, pero los 120 mil votos que había ofrecido simplemente no llegaron a la contabilidad tricolor.

Vizcarra fue derrotado en toda la línea por el “independiente” Mario López Valdez y, curiosamente, Cuén Ojeda obtuvo la mayoría de los votos en Culiacán y se convirtió en su flamante alcalde. Cargo que por razones no del todo claras tuvo que abandonar en 2011.

En 2012, todavía como líder de la asociación Cuenta conmigo, encabeza la fórmula de mayoría al Senado de la República con la marca del Panal y es derrotado tanto en la de mayoría como en la senaduría de primera minoría que correspondió al PRI y al PAN, respectivamente.

Ese mismo año decide constituir el Partido Sinaloense para participar con esa marca en los comicios locales de 2013 y lo hace en forma exitosa al convertirse en tercera fuerza electoral. Aun cuando no logra ningún triunfo de mayoría la dispersión territorial de su voto le granjeo cuatro diputados de representación proporcional. Uno de ellos para Cuén.

En las elecciones federales de 2015 la recién aprobada figura de los candidatos independientes o sea para los sin partido, fue aprovechada por Cuén para postular como candidatos a connotados miembros del PAS ya que la ley tenía un vacío que permitía que los militantes de los partidos estatales pudieran aprovechar esta nueva figura en el diseño institucional.

Así, postuló, como candidatos independientes a tres de sus militantes con un resultado catastrófico porque solo unos miles se tragaron la píldora de que eran candidatos sin partido cómo si lo fue Manuel Clouthier quien ganó ampliamente bajo esa figura el quinto distrito electoral de Culiacán.

Llegó 2016 y Cuén Ojeda se postula como candidato a gobernador. Y, logra su mayor éxito, pues con 260 mil votos fue la segunda candidatura más votada con un 26% de la votación emitida. Pero aun con ese escalamiento electoral fue un nuevo fracaso. No obstante, logra tener seis de los cuarenta diputados del Congreso del Estado. Una representación que le convierte automáticamente en un partido bisagra para las iniciativas de reforma constitucional y reglamentarias. Vende caros sus votos.

Quirino Ordaz, el nuevo gobernador, va hasta su casa para tomarse la foto y una vez que se retiró el mandatario Cuén salió a declarar que en el estado habría “cogobierno”, es decir, que el PRI y el PAS compartirían el poder olvidando la máxima maquiavélica de que “el poder se ejerce no se comparte”.

Aunque, claro, se le garantizaba la conservación absoluta de su poder en la UAS en detrimento de quienes exigían democracia, transparencia y rendición de cuentas. Así, Juan Eulogio Guerra logra su segundo periodo como rector en medio de críticas de académicos por su desempeño y la reactivación de iniciativas de reforma universitaria. Que en el legislativo fueron bloqueadas para que no prosperaran incluso en esta legislatura, la morenista.

Llega así el 2018 en un ambiente de efervescencia por la figura de López Obrador que iba en caballo de hacienda en la tercera postulación presidencial. Los cálculos que se hicieron en los partidos y entre los analistas sinaloenses fue que la competencia por la Presidencia de la República estaba definida y se expresaba en las encuestas de intención de voto.

Pero, otra cosa distinta era en los estados, donde Morena y sus aliados no pintaban mayormente salvo con algunas excepciones. Y no les faltaba razón Morena Sinaloa tenía escasamente dos diputados y algunos regidores además de que la dirigencia estaba acéfala desde que fue destituida por ejercer la crítica interna.

Con este diagnóstico el llamado que hacia López Obrador de que se votará en línea no se le veía futuro. Y fue así cómo cada partido estableció sus alianzas. Cuén Ojeda optó por el PAN que traía como candidato a Ricardo Anaya, el más joven de todos los candidatos y al que se le veía con mayores posibilidades de derrotar a AMLO. Se agendó por segunda ocasión la cabeza de fórmula de mayoría al Senado de la República. Atrás estaban los 260 mil votos que había obtenido candidato a gobernador y se pensaba que podrían activarse nuevamente para alcanzar al menos la senaduría de primera minoría.

Logra 240 mil votos, pero muy lejos de los 600 mil que obtienen Rocha Moya e Imelda Castro, gracias al tsunami obradorista. Una nueva derrota que lo lleva a declarar que en 2021 no estaría en la papeleta electoral. Había el reconocimiento tácito de que había llegado a su techo electoral. No tenía ninguna posibilidad de alcanzar la gubernatura.

Quizá, por eso, a sus más cercanos les confiaba que en el 21 no se equivocaría e iría con el ganador. Y no es difícil imaginar para él cual era la marca mejor electoral posicionada y quien el candidato a vencer.

Vienen las fotos en las redes sociales de él con Rocha Moya, aunque también las declaraciones de que “siempre nos ha ido mejor cuando vamos solos”. Lo cierto es que además de la necesidad de dar oxigeno a su partido que en esta legislatura solo logro una diputada que irónicamente correspondió a la esposa de Cuén Ojeda esta la necesidad de blindar su plataforma de poder en la UAS. 

En los últimos meses se han hecho visibles los desencuentros con la SEP, la SHCP y la ASF por el suministro y manejo de los recursos públicos asignados a la Universidad incluso está semana el rector anuncia que este mes Hacienda le retendrá 100 millones de pesos que adeuda y eso impactará en el pago de las quincenas.

Entonces, el activismo clientelar que estamos viendo del PAS en todo el estado a raíz de la crisis sanitaria busca aceitar la maquinaria de la estructura filo universitaria para ofrecerse a Rocha Moya.

Quién, de acuerdo con indicios manifiestos, Cuén juega a la cercanía con este grupo de poder cómo antes lo hicieron quienes tomaban las decisiones sobre las alianzas que llevaron a los sucesivos fracasos y triunfos que aquí hemos relatado.

En fin, ¡al tiempo!   

 

Publicado en el diario Noroeste 13/09/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TIEMPO DE ECHAR CHINGAZOS!

 

“Son tiempos de echar chingazos. Son tiempos de trabajar muy fuerte, de estar en la calle. Trabajo con el único interés de ayudar y de estar cerca de la gente” – lo dijo un Quirino Ordaz emocionado, a través de la plataforma Zoom, durante la instalación del Consejo Político Estatal del PRI, instancia que regirá el proceso interno de cara a las elecciones del 2021. 

Esta expresión coloquial, polisémica y convocante del gobernador tiene varias lecturas de frente al inicio del proceso de organización de las elecciones concurrentes que tendremos el próximo año:

Primero, el gobernador reconoce que se entra a la etapa fuerte de la campaña de posicionamiento de la marca electoral PRI, hay otra que se ha venido llevando a cabo con figuras del priismo estatal que han hecho una labor de sondeo, de tomar el pulso, y sopesar el ánimo de la gente, de cómo perciben el desempeño -no del PRI- sino de un gobierno estatal salido de sus filas;

Segundo, denota que el balance pudiera ser no el esperado quizá, no por el desempeño del gobernador sino por el tamaño de la emergencia sanitaria, que hace ver pequeño a cualquier gobierno, en cualquier latitud del mundo, por lo que “son tiempos de trabajar muy fuerte” y el PRI necesita una agenda política anticrisis para volver a ser un partido que trabaja a ras de tierra, vinculado con los problemas de la gente;

Tercero, quizá ese sondeo arrojó la percepción de un vacío que ningún partido está llenando, aun cuando tenemos un gobernador priista y Morena gobierna al menos las dos terceras partes de la población a nivel municipal. Y el desafío es llenarlo porque en política, cómo diría el clásico Reyes Heroles, “no hay vacíos” y entonces el espacio será de quién sea capaz de llenarlo en las circunstancias actuales;

Cuarto, también es un llamado de que el PRI necesitan llegar unidos para ser competitivo y eso podría significar que la amenaza de la división y las rupturas de otros tiempos al menos está, como variable a considerar para la construcción de escenarios y desenlaces en un momento que han perdido la presidencia de la República; y,

Quinto, la apuesta es que estas elecciones concurrentes a diferencia de las del verano de 2018, ya sin la figura electoral de AMLO, podría tener una connotación eminentemente local y si viene así, la tendencia es un escenario altamente competitivo y en esa circunstancia se abren grandes posibilidades de alianzas de lo más heterodoxas.

Con dos partidos dominantes en cada estado, es lógico que esas alianzas se articulen alrededor de ambas y se genere un sistema de polos electorales locales, los habrá PRI-Morena, PAN-Morena, MC-Morena, incluso, podría darse casos de una mancuerna PRI-PAN.  

Sinaloa está visto, y cantado, que la competencia va a darse en un escenario competitivo entre el tricolor y Morena, sin embargo, dependerá de que los actores realmente influyentes se pongan o no de acuerdo y cada partido postule un candidato a gobernador con capacidad de ganar la contienda. Pero, si hay un acuerdo entre estos actores, podría terminar siendo un simulacro con una candidatura ganadora.

¿De qué depende que suceda o no suceda esta confluencia entre las élites locales? Primero, que se defina quien será el nuevo o la nueva dirigente nacional de Morena y lo que podría significar en la definición del candidato morenista a gobernador, se ha dicho que si se ratificaba a Alfonso Ramírez Cuellar le favorecía a Rubén Rocha mientras que, si resulta Mario Delgado, le favorece al alcalde de Mazatlán, sin embargo, si las cosas fueran así de sencillas, todo se reduciría a este nombramiento.

Si bien la elección viene local, eso no significa que no interese la elección federal, al contrario, para el presidente López Obrador, la elección más importante es la de la integración de la Cámara de Diputados, y eso podría reforzar el papel de AMLO en las elecciones locales para garantizar sea con los aliados electorales o mediante acuerdos políticos en los estados que le permitan lograr seguir conservando la mayoría absoluta en la segunda mitad de su mandato.

Pero, volviendo al PRI, estamos en el tiempo de posicionamiento de las marcas electorales -las viejas y las nuevas que próximamente podrían lograr el registro- y es el objetivo de este Consejo Político que llama a la movilización de las bases priistas.  ¿Cómo está ese ánimo de los priistas luego del tsunami obradorista? ¿podemos hablar qué se encuentra en alto luego de un “gobierno de resultados” que ha llevado a Quirino Ordaz a ser de los gobernadores mejor calificados del país? si es así, ¿es endosable el personaje a cualquier candidato del PRI?  ¿cómo está la oposición morenista? ¿podríamos decir que está cohesionada y el balance es positivo sea en el legislativo cómo en las alcaldías grandes? Vamos, ¿la marca Morena es percibida con la misma expectativa de 2018 y seguirá ganadora independientemente de quién sea su candidato a gobernador, alcaldes o diputados?

Son preguntas que están en el aire y que buscan respuestas racionales, pues de eso dependerán las estrategias en esta fase posicionamiento de la marca cómo las campañas propiamente constitucionales.

Desde mi punto de vista el ánimo del priismo sinaloense es ambivalente por un lado está la derrota del verano de 2018 y el gobierno “de resultados” de Quirino Ordaz que muestran las encuestas de percepción de los gobernadores en funciones. Si gana está segunda idea es probable que el balance de su gobierno sea positivo y eso cohesione al priismo. ¿Pero hasta donde es endosable esta posible percepción positiva? Es una gran interrogante. Salvo que el candidato sea uno que cohesione y que este bien posicionado en las encuestas de intención de voto. Lo hay.

Morena llegará dividida a la definición de su candidato porque es una formación dividida en dos grandes bandos que grosso modo podríamos distinguirlos entre los del PRIMOR y los fundadores.  Así lo indica las campañas negras que están desatadas. La apuesta a la desacreditación del adversario interno no es buen indicio de unidad. Otra cosa es la percepción que existe sobre Morena gobierno en el ámbito de las alcaldías donde es mayor la cercanía con la gente. La prensa ha mostrado profusamente la calidad de los alcaldes morenistas. Que constantemente han sido criticados por un estilo de gobernar personalista, autoritario y patrimonialista más allá de sus cuestionados talentos en el ejercicio de gobierno.

No obstante, en política no hay nada escrito, y la fortaleza de esta formación está en la apuesta por la marca electoral, si está llega fuerte a fin de año eso podría hacer nuevamente la diferencia, pero si no se podría terminar imponiendo el sentido común porque cambio no ha habido.

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 28/08/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SINALOA, 21

 

"Y es que los sinaloenses el próximo 1 enero estaremos viviendo un amanecer sombrío y un imperceptible olor a formol, incierto si continúa la curva ascendente del coronavirus con una limitada capacidad para hacer las promesas del nuevo año...’

 

Quiero imaginar el próximo 31 de diciembre, mejor el 1 de enero, cuando habrán quedado atrás unos fastos de fin de año muy diferentes a los de otros años y espero equivocarme. Nada que ver con las apoteosis de luces, cohetes y centellas de las ciudades y pueblos; las casas dando la bienvenida a los familiares y amigos; abriendo la botella reservada para esa noche y los grandes abrazos y parabienes para todos. Y es que con el coronavirus 19 algo se rompió que nos daba cohesión social y nos animaba ir al encuentro con el otro y ahora lo normal es el llamado a evitar las aglomeraciones, el contacto físico, mantener la sana distancia.

 

Y es que los sinaloenses el próximo 1 enero estaremos viviendo un amanecer sombrío y un imperceptible olor a formol, incierto si continúa la curva ascendente del coronavirus con una limitada capacidad para hacer las promesas del nuevo año. La carga de muertes y contagios estarán ahí como fiel testimonio de la impotencia humana; de la fragilidad del ser humano y los límites de la ciencia médica, más todavía, de los gobiernos para evitar que el problema sanitario se convirtiera en económico.

 

Estará como un tatuaje indeleble, obscuro como un atardecer que anuncia un chaparrón de verano, con los recuerdos propios y ajenos. De los que se fueron en un tris, por la puerta trasera diciendo adiós a través de un video de whatsapp. Esos que nos ha vuelto inseguros -aun, los de aquellos que con desparpajo no dejaron de vivir como si no hubiese pasado nada- y así saldremos a la calle con un miedo recóndito, anclado a lo más profundo del estómago escarbando con paciente y sistemática cotidianidad.

 

La nueva normalidad, ese concepto sociológico, que hoy todos usan y convoca a filósofos, sociólogos, economistas o politólogos a largas y sesudas reflexiones virtuales mediante la plataforma Zoom buscando darle contenido para explicar y buscar salida a la nueva realidad. Lo único que sabemos con certeza es que este no será como el de principio de año. Esa que invitaba a la calle. A la reunión con los amigos, a los tragos. A viajar si estaba al alcance. A llevar la vida en absoluta libertad sólo con el único freno de la inseguridad “normal” de nuestras ciudades y barrios.

O sea, la normalidad de la que disfrutaron nuestros padres y abuelos ya no será, o mejor ya no fue hace mucho, porque fue sustituida silenciosamente por otra más omnicomprensiva, brutal, la de la violencia criminal que generó una normalidad escalofriante, la de decenas de miles de víctimas y desaparecidos.

 

Y lo más sorprendente, sucedió en un periodo no mayor de 50 años, la de una modernidad bárbara que ha transformado la calidad de vida de los sinaloenses. Y en esas estábamos, intentando habituarnos a lo peor, cuando se suma el flagelo del coronavirus Covid 19 con su estela de contagios y muertes; desempleo y caída de los ingresos familiares; con un descalabro en la recaudación e inversión pública.

 

Escribo y veo las cifras del día y observo un acumulado de contagios superior a los 15 mil y 2,610 fallecidos por coronavirus. De mantenerse esta tendencia podríamos terminar el año con 30 mil contagios y más de 5 mil fallecimientos. Un nivel de letalidad que ronda el 15 por ciento, muy alto considerando que no hace mucho andaba en el 12 por ciento.

 

Afortunadamente por el perfil primario de nuestra economía el impacto en el empleo no ha sido tan severo. Cifras recientes del IMSS indican que Sinaloa en junio perdió más de 11 mil empleos formales respecto del mismo mes del año pasado, mínimo frente a los 868 mil empleos que se perdieron en todo el país. Sin embargo, el bajo impacto que ha tenido en los empleos formales no ha sido el mismo en los empleos informales que son incalculables y es donde va a estar el sector más afectado al finalizar el año.

 

No se necesita ser uno brujo para intuir que el mapa de contagios y fallecimientos por Covid-19 ha pegado más duro a la gente pobre. A la que la pandemia le agarró muy desprotegida con problemas de obesidad, diabetes, hipertensión o preexistencias de otros males y que en la primera fase seguramente eran los que consideraban que la amenaza no era real, que era un “asunto del gobierno”, y que no había que hacer caso de ello. Esto derivó en un problema de falta cohesión social -por supuesto no exclusivo del sector pobre- y provocó que los llamados a la sana distancia y el cubrebocas no se utilizaran en los lugares públicos favoreciendo la propagación del virus.

 

Ahora, empiezan a mencionar algunos alcaldes -especialmente el de Culiacán- que ha caído la recaudación, y se espera que se agudice en este semestre, si esto ocurre conjuntamente con los ingresos del Gobierno del Estado, habrá de afectar la demanda interna y eso ya está afectando el nivel de actividad económica. El cierre de cientos de pequeñas y medianas empresas es una realidad. El mejor ejemplo son las vinculadas al sector turístico ya que la hotelería al estar operando en el mejor de los casos con un 30 por ciento de ocupación la derrama a las Pymes ligadas al sector no son muy alentadoras.

 

Claro, se podrá decir que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista, y es de esperar que las cosas mejoren antes de que finalice el año, pero lo cierto es que al próximo fin de año le podría faltar alma, alegría, aun como veremos, no habrán de faltar las luces y la metralla.

 

Publicado en el diario Noroeste 23/08/09

EL AUTORITARISMO DE LADRILLO

 

A la memoria del amigo violinista,

Héctor Olvera Curiel.

 

“Si el alcalde llegara a ser candidato a Gobernador (de Sinaloa) y ganara, nunca le voy a contratar a Noroeste, eso sí se lo digo para que vea que soy derecho. Amor con amor se paga”(para agregar) “Hoy que viene el Presidente de México (Andrés Manuel López Obrador), me reciben con una nota que ya se había publicado del domingo de Ernesto Hernández Norzagaray, un cuate que en su vida ha trabajado, se dedica a ser investigador, no sé de qué, pero sé dónde se la pasa, por eso sí sé de qué, y esa nota la repitió hoy Noroeste, yo sé que es para golpearme, piensan que el Presidente me va a llamar la atención, no, andan muy perdidos”.

La mala lectura y un temperamento sin control ha sido siempre un mal compañero de los aprendices en política, esos señores y señoras, que subidos al ladrillo del poder pierden pronto la compostura y asumen el papel de pequeños virreyes.

Asumen equivocadamente que su poder temporal los blinda ante la crítica, cuando la vida enseña, que quien en ese medio busca reconocimiento debería considerarla como parte de su formación. Saber lidiar con ella y aprenderle. Entender que es su aliada para escalar a posiciones más influyentes. Pero, en ese mundo bizarro de los iniciados, hay de perfiles a perfiles y, frecuentemente, se impone en ellos la tercia errática de la improvisación, inmadurez y ausencia de oficio político.

Y es que, por simple prudencia, un aspirante al cargo de gobernador por menor que sea -ya si hablamos de sus posibilidades, es otra cosa- no puede amenazar a un medio y menos a uno tan consolidado como es Noroeste, una empresa editorial, con una larga tradición de resistencia contra cualquier forma de autoritarismo, y todavía menos, cuando el medio ha hecho su trabajo de investigar para informar a sus lectores.

Un gobierno que se retroalimenta debería servirse de la información para revisar lo que pudieran estar haciendo mal en algunas áreas del gobierno municipal.

 Pero, mejor hagamos un ejercicio, leamos desde la semiótica ese desplante prepotente, irritado y rupturista del alcalde que aspira cuando ni siquiera lo contemplan las encuestas serias de intención de voto:

Primero, la amenaza de no contratar servicios a Noroeste subsume una concepción arcaica del poder, aquella qué por encima de las instituciones de la sociedad política y civil, personaliza el poder con sus manías, humores, enojos.

Segundo, igualmente, subsume una idea patrimonial del poder en la frase “nunca voy a contratar a Noroeste”, la idea de que mientras detente el cargo manda sobre el destino del dinero público y lo asigna no en función de un plan de desarrollo muy bien pensado sino con base a las lealtades de ocasión y los humores del día, que chocan con la racionalidad en la aplicación del gasto público y la Ley de Transparencia y Rendición de Cuentas.

Tercero, cuándo el alcalde afirma “…para que vea que soy derecho” subsume para desgracia la idea machista de, así como lo digo lo cumplo, que no corresponde con una visión institucional sino a la de un aprendiz de cacique que amenaza, ahora sí, llevarlo a todo Sinaloa.

Cuarto, la expresión de “amor con amor se paga”, coloquial pero desafortunada, pues lo que quizá quiso decir fue “odio con odio se paga”. Noroeste no trabaja con odio sino con las herramientas del buen periodismo y con el apoyo económico de sus dueños, patrocinadores, periodistas y lectores. Así, ha sobrevivido por décadas a gobiernos con más dinero público, ¿podrá hacerle algo un alcalde?

Cuando se refiere a quien esto escribe muestra que la lectura no es su fuerte pues confunde los textos: Veamos, el domingo pasado escribí el ensayo “Disculpa, cómo ridículo”, y se publicó en Noroeste ubicándose rápidamente como el segundo más leído del día.

Ese texto correspondía al exhorto que el TEE hizo al alcalde para que brindara una disculpa pública a la Síndica Procuradora y, este en lugar de cumplir con el llamado del tribunal, utilizó los recursos jurídicos del ayuntamiento para proteger su ego y se fue a la instancia jurisdiccional federal, para evitarse un acto de caballerosidad política que no va a evitar estar en el listado de los cargos electos que han ejercido violencia de género en su administración.

Se refiere entonces a una opinión que emití a un asunto distinto y tiene que ver con las compras millonarias de insumos eléctricos que hace el gobierno municipal fuera del estado en perjuicio de las empresas locales del ramo que Noroeste publicó el día de la llegada de AMLO al estado y esto no es golpeteo es sentido de oportunidad.

Desesperado y molesto me acusa de nunca haber trabajado, no sé qué idea tiene sobre el trabajo académico que realice durante 35 años en la UAS, tengo una docena de libros, reconocimientos y decenas de artículos académicos que me mantienen en el Sistema Nacional de Investigadores desde 1996 y, por mis más de treinta años en el periodismo, he escrito cientos de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación. 

Incluso, recientemente colabore con el Instituto de Cultura junto con otros amigos de la obra de Amado Nervo, y el señor Tostado me pidió que le apoye para un homenaje el próximo 27 de agosto cuando se cumplen 150 años de nacimiento del poeta.

Sin embargo, ante la denostación, no puedo menos que renunciar a esta colaboración que incluía un libro mío sobre Amado Nervo. Ya vendrán mejores autoridades para hacerle los honores al autor de Perlas Negras.

Finalmente, es preocupante que un alcalde se dedique al espionaje, lo dice claramente cuando refiriéndose a mi “sé dónde se la pasa” y, me reservo el derecho a denunciar su intrusión en mi vida privada y lo asumo como amenaza a mi integridad física.

En definitiva, estas declaraciones nos regresan a los peores tiempos del autoritarismo, lo lamentable no es que se manifieste porque la condición humana es la misma, sino que esto lo haga un gobierno municipal que ofreció el cambio y está dando una penosa muestra de intolerancia además de lo denunciado por Noroeste. Algo de esto debió haber influido en el ánimo de AMLO para que en este viaje no tuviera contacto con quien hoy amenaza montado en un ladrillo.

Al tiempo.

 

Publicado en el diario Noroeste 09/08/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA DISCULPA, ¡COMO RIDÍCULO!

 

Milán Kundera, el gran escritor checo, compiló una serie de relatos en un texto muy celebrado desde el mismo título: El Libro de los amores ridículos (Tusquets, 1986), donde el autor explora la extraordinaria banalidad del ser humano. Esa propensión infame que tenemos por desnaturalizar las relaciones humanas sean las amorosas o las políticas; familiares o de trabajo. Unas veces cómo una insensata obligación y otras, muchas, cómo evasivas que rayan en lo ridículo.

¿Y qué es el ridículo?  El prestigiado diccionario Merriam Webster lo define como aquello “que sugiere un absurdo que excita tanto a la risa como al desprecio”. Es decir, que el expuesto nunca ganará porque el ridículo también es una suerte de tatuaje, historia de vida, forma de ser e interrelacionarse.

Vamos, es percepción colectiva, si el sujeto es personaje público. Aun cuando éste juego se de en forma de solemnidad e inteligencia mediática. Y es que lo ridículo es obvio, automático, genera animosidad. Está expuesto a los ojos de cualquiera. Y hasta el más tonto lo ve. Lo huele y sabe de qué está hecho el aroma discursivo. Y también el de quien lo emite.

Y es que el ridículo se manifiesta en el acto cómo un ocaso marino, más no es efímero, porque permanece en el imaginario, como recuerdo o piel vivida. Cómo una respuesta a bote pronto especialmente en la política. Es la idea cultivada en el inconsciente de los políticos quienes muchos de ellos piensan que su palabra es ley y los gobernados sumisos, tontos, o peor, que solo cuentan cómo depósito de discursos infames.

Pero, cómo bien lo dice la sabiduría popular, el tonto es otro. El que piensa que ante un argumento o mejor una sentencia, está el recurso de la engañifa jurídica, el medio para ganar el tiempo tan preciado en política, el letargo como estrategia contra el olvido.

Sí, esos recursos mediante los cuales los abogados terminan por complicar un problema sencillo, convirtiéndolo en una madeja de leyes, artículos, cláusulas para mantener el “debido proceso”. Pero, esa vacuidad racional, tiene su mayor agravante en la sutil y contundente percepción de las personas.

O dígame si no, con este ejemplo tropical, que huele a engañifa jurídica y llama a la pena ajena. Hace unas semanas el Tribunal Electoral de Sinaloa resolvió a favor una queja interpuesta por la Síndica Procuradora que el alcalde de Mazatlán ejercía violencia política de género y le impedía realizar sus funciones de contraloría por ley.

El tribunal luego de analizar el caso exhortó razonadamente al alcalde a que pidiera una disculpa pública en un plazo de diez días y que a la síndica se le permitiera realizar su trabajo tan importante para la salud financiera del municipio. No cumplió ni uno, ni lo otro.

Y, es qué para no ver afectado su ego, prefirió litigar el asunto en la sala regional del TRIFE. ¿Litigar sobre dar o no dar una disculpa en un tribunal federal? ¿Litigar sobre dejar hacer o no su trabajo a un cargo electo previsto en la ley, contra un voto ganado en los comicios de 2018? ¿De qué tamaño es ese ego o qué es lo que esconde esta administración poco transparente en el manejo de los dineros públicos?

Cuando es conocida la propensión de esta administración al derroche, sea en el Carnaval o en ese viaje a Madrid con más de ochenta invitados con cargo a las finanzas públicas municipales y, sin ningún beneficio ostensible para el puerto.

Quiero, por un momento, imaginar la cara de los magistrados cuando tengan en sus manos este bodrio jurídico. Seguramente van a pasar de la sorpresa a la risa; de la risa al llanto y ese documento pasará a los anales de los amparos ridículos.

Y, se habrá de imponer la cordura y razón jurídica, expuesta por el Tribunal estatal con sus consecuencias naturales sobre la administración pública del puerto. El alcalde habrá hecho el ridículo y con ello la representación que detenta.

 ¿Qué necesidad de sufrir estas vergüenzas públicas cuando lo racional es conducirse en forma correcta, transparentar lo público y dejar trabajar a la compañera de la fórmula morenista? Cumplir con lo ofrecido en campaña, lo que haría la diferencia y por lo que decenas de miles de ciudadanos votamos a la opción Morena.

Esperábamos lo justo, no el ridículo que estamos presenciando en medio de la tragedia y todo por una obsesión política. Ahora, se podrá decir con cierto aire de suficiencia, los mazatlecos ya deberíamos estar acostumbrados. Tuvimos un Rodríguez Pasos y luego algunos pillos de triste memoria. Pero eso lo intuíamos cuando sabíamos de su pasado, su fortuna, su propensión al cinismo, al arreglo bajo la mesa. A la desvergüenza.

Y es que eso seguramente cultivo el hartazgo y llevó a reorientar el voto. A la esperanza de algo decente. Acorde con la necesidad y un proyecto que lo mínimo que podía tener era decencia y cohesión del grupo gobernante. Más, luego, nos dimos cuenta de que habíamos elegido un ego. Y sólo él cabía y corrió a los más libres, independientes. Y otros más quemaron las naves sin aspavientos, en el silencio de la noche.

 Entender esto nos lleva inevitablemente a la disculpa no otorgada a la más fiel del ideario morenista en este gobierno. Ese ejercicio de humildad que no cabe en el dedal de un ego que ahora aspira a llevarlo a todo el estado. Sea con el aliado que fuere se trata de sumar. Solo sumar de cualquier color. Y eso es la política pragmática. Sin principios. La que evita el pago del psicoanalista porque cuando la autoestima es tan grande basta verse todas las mañanas frente al espejo y repetir aquella pregunta loca del relato de los Hermanos Grimm.

Pero la vida, cómo los relatos de Kundera, nos muestran que los egos son efímeros, y más en el tiempo vertiginoso y azaroso de la política, y lo que permanece en el recuerdo colectivo sorprendentemente no es una calle pavimentada con ciclovía, una glorieta con una fuente y flores, y menos todavía, los fastidiosos discursos de autoelogios, que trae los elogios de los incondicionales, los “del equipo”, sino lo intangible, que ante el desastre vivido permanece por el don de gente, la sencillez y cordialidad, una lágrima oportuna, lo que en política genera lealtad, afectos, lo que permanece por encima del ridículo.

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 02/08/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CRISIS QUE TENEMOS EN PUERTA

 

Cualquiera que haya estado atento a la evolución de los contagios y fallecimientos de sinaloenses podrá ver que la recta es ascendente y hasta la noche del pasado miércoles, estaban reconocidos que, desde el 28 de febrero, hasta ese día, se habían detectado en el estado 11 mil 839 contagios y había un acumulado de mil 929 fallecimientos sin contar ese gran número de portadores asintomáticos del virus.

Tendríamos con esos datos oficiales un índice de letalidad aproximado del 14 por ciento y eso, es muy alto, está por encima del 11 por ciento de la media nacional reconocida oficialmente, y obliga al gobierno a redoblar esfuerzos para bajarla sea por la vía del convencimiento ciudadano o mediante un mayor flujo de dinero público en los servicios de salud, salvo que este termine por aceptar la irremediable pérdida de decenas de miles de vidas humanas, como sucede en cualquier guerra, y esperar que la pandemia sola cierre su propio circulo natural cómo ha sucedido con otras o llegue algún día a todos la vacuna salvadora.

Y es que, de no corregirse la tendencia en los próximos semanas y meses, seguiremos incrementando el número de contagios y superaremos en Sinaloa muy pronto los 2 mil muertos por el virus Covid-19 y eso significa dolor, mucho dolor e impotencia, cuando vemos el comportamiento errático del promedio de la gente.

Si, de los sinaloenses que, quizá, fastidiada de tanto llamado a mantenerse confinado en su casa ha decidido tomar sus riesgos y salir a la calle como supermán a enfrentarse con sus defensas inmunológicas al maldito bicho, total para eso está la justificación necrológica tan mexicana: “de algo me tengo que morir”.

Y, vale ese ejercicio de libertad, de ir cómo David a luchar contra Goliat, siempre y cuando en la mayoría de los casos no fuera con cargo a los contribuyentes presentes y futuros. Sea porque una pandemia de esta magnitud es altamente demandante de recursos públicos o porque tarde, que temprano, se contrate deuda cuando lo recaudado sea insuficiente para cubrir las necesidades de la emergencia sanitaria.

Veamos, el presupuesto de salud, de acuerdo con documentos oficiales del gobierno del Estado tiene dos fuentes: la federal que este año asciende a 456 millones 471 mil 578 pesos y está distribuido en dos ramos: El ramo 12 de servicios de salud que tiene asignado 414 millones 827 mil, 551 pesos y el ramo 33 correspondiente al Fondo de Aportaciones y Servicios de Salud (FASSA) que alcanza 41 millones 664 mil 027 pesos.

También está el presupuesto aprobado por el Congreso del Estado para el sector salud que asciende escasamente a 70 millones 782 mil 336 pesos y contrasta con la generosidad de los diputados de asignar una bolsa social de 214 millones de pesos para “trabajadores precarios” del sector salud más 25 millones de pesos para la “compensación salarial” de trabajadores del Hospital Pediátrico, y 15 millones de pesos al programa de mejoramiento salarial a personal administrativo y de salud de los centros penitenciarios de Culiacán, Mazatlán y Ahome.

O sea, prácticamente de cada seis pesos presupuestados en salud para este año, cinco de ellos fueron a parar a la “precariedad y compensación” laboral. No está mal, la gente necesita mejores ingresos por su trabajo, pero evidentemente también los necesitan los servicios de salud y, por lo tanto, muestra donde estuvieron las prioridades de los diputados.

Ahora bien, de acuerdo con la asignación de los recursos federalizados en materia de salud esos mismos documentos exhiben un manejo ordenado en el primer trimestre. Sin, embargo, hay que considerar, que si la pandemia empezó a manifestarse a finales de febrero solo marzo tiene que ver con la emergencia, con el gasto fuerte, las campañas anti Covid, el equipamiento de los hospitales y del personal de salud y los insumos que notoriamente han sido insuficientes como lo demuestran las colectas de la sociedad civil o esa rodada de decenas de ciclistas que fue encabezada por Rosy Fuentes, Presidenta del DIF estatal, y que  vimos venir exitosamente de Culiacán a Mazatlán.

Entonces, lo que es altamente probable es que a partir de abril -cuando se inaugura el segundo trimestre y la fase más fuerte de la epidemia- la exigencia de mayores recursos haya ido en aumento. Y aquí hay de tres, una que consuma más rápidamente la partida federalizada de salud, que se desvíen recursos de renglones no prioritarios sobre todo aquellos que tienen que ver con obra pública y los subsecuentes problemas de administración de recursos o qué el gobierno contrate deuda para contrarrestar la epidemia.

Al parecer la salida preferente la tienen en el manejo de los recursos federales, pero estos son finitos, se acaban y están etiquetados y calendarizados, y más si se mantiene la tendencia ascendente de contagios y muertes, según mis cálculos de un bisoño en estos asuntos, podrían agotarse antes de septiembre, y eso irremediablemente, llevara a una mayor gestión de recursos, a estrategias recaudatorias y finalmente a la contratación de deuda pública.

No está fácil, y peor todavía, cuando las perspectivas económicas están en números negativos, recesivos, y esto anuncia una caída de la recaudación federal y de los estados, que prefigura un escenario financiero catastrófico. Salvo, lo dudo, que se reduzcan significativamente los contagios y empiece una lenta pero sostenida recuperación que se ve verde de aquí a fin de año.

Y, cómo adelanto, ahí están los datos, en Sinaloa se han perdido más de 60 mil empleos formales que representan aproximadamente el 10 por ciento de la planta laboral hasta antes de que llegaran los despidos permanentes y estacionales, y entre los informales, podría ser peor la caída, es el sector más desprotegido y expuesto a los contagios por realizar su trabajo frecuentemente en espacios públicos y de mucha concurrencia de personas.

En definitiva, Sinaloa camina directamente a un escenario catastrófico, no se ve en el corto plazo que la situación vaya a mejorar pues todos los indicadores van en sentido contrario, y lo mismo sucede con la mayoría de los sinaloenses que pese a la insistencia de los llamados sociales e institucionales a confinarse y usar el cubrebocas está decidida en correr su propio riesgo y construir su propia normalidad, o sea, la de siempre del abrazo y el beso.   26/07/2

Publicado en el diario Noroeste 26/07/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POBREZA Y VAMPIRISMO EN SALUD

 

Estoy convencido de que todas las familias sinaloenses hemos llegado a un punto en que, así como en la violencia criminal tenemos cerca una víctima hoy la tenemos por el coronavirus.

Alcanza a todos sin distingo social o económico y la única diferencia es como lo asume cada uno como familia o en lo personal.

Y aquí cabe una primera reflexión sobre la tragedia colectiva y en particular los pobres y las clases medias, los más rápidamente alcanzables, disminuidos, erradicados. Su fragilidad los desampara y los deja a la suerte, a lo inesperado, al infortunio.

Dependen en el mejor de los casos de que el sistema de salud pública funcione y los atienda. Pero este rápidamente se satura porque opera siempre con recursos muy escasos. Y, ya sabemos la causa macro, el monto y destino de los recursos en materia de salud en los últimos sexenios:  presupuestos per cápita raquíticos, compras a sobreprecio y de mala calidad o truqueada como fue el agua destilada para infantes veracruzanos con cáncer y con ese pasivo fuimos al encuentro de la mayor pandemia de la época contemporánea.

Y, eso, en una sociedad mal alimentada, con problemas de edad, obesidad, de salud crónica, de sedentarismo y falta de atención era de esperar que una pandemia fuera por decenas miles de ellos. En el mundo y particularmente aquí, nuestro país, nuestro Sinaloa. No había donde esconderse o quizá sí: a la buena de su dios, con sus desesperadas cadenas de oración para si los humanos no pueden, el de arriba haga la tarea esperanzadora.

Sin embargo, el mundo real es otra cosa, y el balance de muertes y nuevos contagios es creciente sea porque los contagiados son personas diabéticas, hipertensas, cardiacas, cancerosos o por necesidad y culturalmente valemadristas.

Una investigación reciente de la UNAM demuestra que los muertos por la pandemia han sido personas sin empleo, sin estudios, ni servicio médico, es decir, personas que viven al día, que no tienen asidero laboral, ni ingreso seguro o precario.

Que van por la vida, repito, a la buena de dios. Y es que, nos dice el estudio, son los: “no remunerados: amas de casa, jubilados y pensionados, empleados de sector público, conductores de vehículos, profesionales -no ocupados-”.

Quizá, este pago social, para muchos resulte una obviedad. Que sean los pobres, los grandes perdedores de la lucha contra el Covid-19, los que aportan más muertes y contagios.

Sin embargo, es la cara triste, acongojada de la moneda, hay otra feliz, exultantemente, reconfortante, alimentada por el ruido de dinero, el alza en los depósitos bancarios, el crecimiento exponencial de las ganancias y más, cuando no tiene límites en generación de ingresos por la ola expansiva del mal.

Veamos si no: cuando en un ser querido existe la sospecha de estar enfermo de Covid 19, lo primero es confirmar que esa dolor de garganta y esa fiebre paralizante es producto de ese virus, entonces, hay que ir al médico que está a la mano y pagara una consulta de 500 pesos o más, y este si no utiliza la experiencia clínica lo mandara hacerse  un estudio de anticuerpos, más ferritina, dímero D y para ello hay que llevar unos 2 000 pesos y más si está indicada una tomografía de tórax que ronda entre 1 600 y 1800 según la clínica; y, mejor un PCR de 2000 a 3000 pesos, luego, el coctel básico de paracetamol, ibuprofeno, azitromicina e ivermectina para una semana en precios de patente llega alrededor de 2000 o más.

Es decir, para empezar la persona debe tener alrededor de 6-7 mil pesos multiplicado por el posible número de contagiados en una familia. Aproximadamente el equivalente de 50 salarios mínimos por cada uno de ellos. No sé cuánto costaban este paquete sanitario antes del estallido de la pandemia, pero me han dicho gente del sector que ha subido por el libre juego de la oferta y la demanda. cómo es el caso de la azitromicina e ivermectina, esta última si la encuentran en el mercado.   

Y si el paciente empeora los precios en los hospitales privados están por los cielos. A un familiar de un paciente con Covid, me dicen, le pidieron un depósito de 100 mil pesos para recibirlo y asignarle una cama con ventilador.

Y esto sucede porque uno de los grandes ausentes en la pandemia es la Profeco que no hace valer su autoridad sobre los precios de servicios y medicamentos sanitarios. Cierto, está institución no define precios que en la actual circunstancia muestra su peor rostro, el de la ganancia exponencial e insolidaridad.  

Busqué en la red a Profeco para haber si había alguna información sobre este tema o un enlace de la Secretaria de Economía, o la Subsecretaria de Industria y Comercio, que mostrara algún interés por el descontrol de precios en servicios sanitarios y el mercado de medicinas, no encontré algo que al menos alerte este tipo de excesos y abusos.

Y no había, cuando esta institución del Estado debería de ir de la mano de un sistema de salud sobrecargado y qué necesita de este apoyo indirecto para atender a los que menos tienen, siendo urgente que lo haga cuando es parte de un gobierno que se declara preocupado por el bienestar, la salud y el patrimonio de las personas. Por esa vía se pueden salvar muchas vidas.

Vamos, lo hizo con el tema de los ventiladores usados y a sobreprecio que vendió el junior de Manuel Bartlett, pero eso que fue muy mediático, es pacata minuta, frente a lo viene sucediendo abajo en el precio de los medicamentos, los estudios y los hospitales.

Una de las tareas del Estado mexicano es la protección de la economía familiar y eso no solo habla de empleos, sino que es urgente el control de precios en estos insumos sanitarios, cómo de su calidad.

 Quizá, de esa manera el gobierno federal o local, saldría del relato de contar muertos y contagios para ampliar el espectro de influencia y el ciudadano de a pie, ese que diariamente mide el alcance de sus pesos y centavos y es el que está más expuesto a los abusos que están cometiendo.

Acaso, ante ese vampirismo sui generis, que consume ahorros, acaba con patrimonios y provoca endeudamiento en miles de familias; que empobrece a los más desprotegidos, a los que están en absoluto desamparo, ¿los gobiernos no tienen algo más que presenciar indiferente ese robo en despoblado? Criminal.

Y es que, sin duda, todos tenemos ya una víctima cercana.  

 

Publicado en el diario Noroeste 19/07/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL POLÍTICO Y EL CIENTÍFICO SINALOENSE

 

Max Weber, el gran sociólogo alemán, hace más de un siglo ponía el foco de atención en la diferencia sustantiva entre el político y el científico. Esta disquisición intelectual no estaba exenta de anclajes sociales o políticos. Su país salía devastado de la guerra y con grandes compromisos económicos con el resto de Europa producto de las obligaciones que le imponía el Tratado de Versalles.

¿Serían los políticos o los científicos los que tendrían respuestas esperanzadoras luego de que el actor militar había sido derrotado en toda la línea? ¿Cuándo esa derrota tenía un alto costo en la vida de los alemanes y daría pie para el surgimiento del nazismo?

La emergencia planteaba problemas y es donde aparece la figura de Weber, para situar en el lugar correcto la discusión en torno al rol del hombre de acción y el hombre de ciencia con o sin puesto público, y en situaciones como las que está viviendo el mundo y en particular nuestro estado.   

Viene a cuento esta disquisición sobre el político y el científico, porque en los últimos días se ha escuchado insistentemente sobre un desencuentro entre el gobernador Quirino Ordaz y Efrén Encinas, su Secretario de Salud; un desencuentro lógico entre el político y el científico. Vamos, entre el que está sujeto a presiones diversas que le obligan a tomar decisiones y el que hace las recomendaciones basado en la ciencia.

 Se ha señalado que mientras Sinaloa se encuentra en el bloque de los estados de mayor crecimiento de contagios de Covid 19 el gobernador inopinadamente ha tomado la difícil decisión de reabrir la actividad económica y eso contravendría con las indicaciones que hace el secretario del ramo, quien de distintas maneras llama a la prudencia, a la gradualidad, a poner por delante el cuidado de vidas.

¿Quién tiene la razón? A primera vista los dos. Es el ejecutivo el que debe tomar las decisiones, es quien tiene el mandato de las urnas y el pulso de lo que está ocurriendo en el estado. Además, teóricamente cuenta con la información que sus secretarios y asesores le suministren para una mejor toma de decisiones en este o en cualquier otro asunto de interés público.

Sin embargo, en una circunstancia como la que estamos viviendo, no hay que decidir entre buenas y malas opciones, sino por la menos mala, y la menos mala conforme lo que estamos viviendo es una mezcla de apertura económica y control a través de protocolos sanitarios.

Están en juego cientos de miles de empleos formales e informales, y eso obliga a tomar decisiones, que para los más puristas de la sanidad pública es inaceptable, pero, es muy distinto, para una persona de a pie a la que se le ha acabado el dinero para la manutención de su familia. A ese ciudadano no le importa jugar con su vida en la ruleta de la pandemia, sale sin más a buscar para los gastos básicos sobre todo cuando nuestros gobiernos, a diferencia de otros más previsores, no entregan despensas, sino dan ayudas económicas y fiscales para sobrellevar mejor la situación.

Es donde entran en juego la cultura cívica y los protocolos de salud. El Secretario de Salud llama además de cuidarse para evitar el contagio proteger a los demás, entre ellos en primer lugar a sus seres queridos, y luego a quienes se encuentra en la calle o donde trabaja, no puede hacer una cosa sin la otra, si por desacato se contagia llevara inevitablemente el virus a los suyos. Pierde la ciencia. El doctor Encinas verá desconsolado el incremento de contagios y la saturación de los hospitales públicos.

El problema es que los más puristas no quieren ver más allá -sea por razones humanitarias, fijaciones mentales o políticas - y, hay que tenerlo claro, si no se toman decisiones económicas además de la pandemia por el virus estaremos cavando la del hambre por mencionar lo más básico.

Acaso, ¿no estamos viendo un incremento de personas que están pidiendo dinero en la calle o tocando puertas de las casas? Incluso, estamos viendo un incremento de los daños patrimoniales, lo que viene siendo un subproducto de meses sin empleo, sin ingresos, en muchos de desesperación.

Entonces, el problema entre Quirino y Encinas es que esas presuntas desavenencias o rumores interesados, son producto de que no armonizan un discurso público, cómo si lo hace López Gatell con López Obrador, aun cuando la realidad termina por demostrar que en estas situaciones límites vale más la diferencia pública que la simulación, el engaño, el discurso triunfalista.

Va un ejemplo, en una investigación sobre actas de defunción que realizó recientemente el diario Milenio, en el Registro Nacional de Población, encontró que al 19 de junio que la cifra de decesos no fueron 20 mil 394 muertes por coronavirus sino probablemente 38 mil 815 lo que representa un 90 por ciento más.

Incluso, si a esta cifra, se suman las muertes por neumonías atípicas y virales, se dispara a 43 mil 790, lo que representa un 114 por ciento más.

El problema, nos dice el diario capitalino, es el subsecretario López Gatell que solo toma en cuenta aquellas muertes con pruebas positivas y eso evidentemente distorsiona la realidad, porque no todos se hacen la prueba PCR, hay un déficit de pruebas.

La falta de estudios en Sinaloa muestra lo siguiente de acuerdo con la misma fecha del 19 de junio y Covid 19 incluido en el acta de defunción: Covid confirmado 90; Covid posible 495 y Covid sin confirmar 286 que darían un total de 880 defunciones por Covid las mismas que reconoce del Gobierno del Estado

 En definitiva, esta diferencia entre el político y el científico debiera alejar la maledicencia, no es la lucha del político contra el hombre de ciencia, sino las circunstancias que lleva a que choquen las opiniones y al final se impone lo que resulte de estos equilibrios para bien o para mal, en una sociedad como la sinaloense.

Publicado en el diario Noroeste 12/07/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUIRINO, ABRE EL JUEGO SUCESORIO EN EL PRI

 

Quirino Ordaz abre el juego sucesorio en su partido, uno de los suyos salta al terreno de juego y aquel mide las reacciones entre priistas y adversarios, aparece en las encuestas buenas y balines y parte con un 20% de intención de voto.

Los medios de comunicación lo suben a la escena pública y lo someten a escrutinio para ver sus posibilidades reales, algunos no le perdonan ni siquiera el apellido, pero todo es parte del juego del muestreo para decir suavemente que el PRI tendrá candidato a la gubernatura en el 2021 lo que no se sabe todavía es si será competitivo o mera comparsa en los juegos del poder, de las alianzas en la elite de aquí y el centro del país.

Y es que si el gobernador tiene proyecto político para el 2024, tendría que ganar la elección principal de 2021 con un priista o en una alianza de facto que deje satisfecha a la militancia tricolor, no dejar la percepción de que se entregó la plaza, o sea quiere ganar cómo sea, y por eso pone en movimiento la carta de Sergio Torres, quien ha sido calificado como acelerado y no cómo parte de una estrategia de posicionamiento político, y el ex alcalde Culiacán se mueve  por todo el estado sea llevando despensas a los pescadores o conversando con los formadores de opinión pública.

Sabe que su permanencia en el juego depende de su capacidad del crecimiento de su imagen y de los arreglos en las alturas, del gobernador, quién será el factótum de la decisión que tome el PRI, pero esas son las reglas no escritas y con ellas se mueve el también Secretario de Pesca.

Además, lo hace con una narrativa del tipo de  self-made man (hombre hecho a sí mismo), “vengo desde abajo, empecé barriendo en el ayuntamiento de Culiacán…” y recordando las buenas y malas que ha pasado, los tropiezos que ha tenido, los golpes bajos, pero sobre todo quiere dejar claro que lo suyo es la perseverancia, el deseo de superación y el ánimo de seguir como político que juega con la pelota que no escogió sino la que le tocó jugar.

Sin embargo, la política como se sabe es de circunstancias, que los astros se acomoden en favor de una candidatura, donde en este caso el gobernador es el director de orquesta, el que escoge la pieza y el ritmo, el que hace los arreglos, y más en estos tiempos, donde el PRI nacional es una momia sin capacidad de reacción.

Y es que si su voz, es la de la priista Beatriz Pagés, está peor con su nostalgia por los tiempos todopoderosos que ya no volverán. El PRI no sabe ser oposición y por eso su titubeo en muchos de los temas de la coyuntura y eso en política es un reuma que te impide caminar, menos correr.

Y eso Quirino lo sabe y por eso tendrá en sus manos la decisión de quien será el candidato a gobernador, y juega con ella, manda a sus pupilos hacer ejercicios de sombra, para alcanzar visibilidad cuando haya que tomar la decisión y seguramente tiene bajo la manga otros nombres, sean hombres o mujeres, que no tienen la fama pública de Sergio Torres y están preparados para contiendas más tersas, más de relaciones públicas, de imagen y mercadotecnia.

Pero no para estos tiempos, es una apuesta riesgosa en un estado donde las disputas por la gubernatura crispan ánimos y generan rupturas, y lo que el priismo necesita es cohesión, cómo también capacidad para construir alianzas ganadoras.

El PAN lo está haciendo en un proyecto nacional antiAMLO, con una narrativa peligrosa “de que todo lo ha hecho mal”, lamentablemente ese tipo de discurso emocional es el “pegador”, el del olvido de las afrentas internas, el que atrae a los desencantados, los indecisos, los inconformes que dejará la pandemia, que habrán de hacer la diferencia en Sinaloa si la competencia viene cerrada como lo indican las encuestas serias.

Ya lo dijimos en otro ejercicio de análisis, para AMLO no hay otra elección que importe, que no sea la de los diputados federales, la que le permita conservar la mayoría absoluta en la Cámara de diputados, para continuar el proyecto de la 4T, y eso puede significar que si tiene que sacrificar en las elecciones de los estados lo va a hacer a cambio del mayor número de diputados. Que en Sinaloa son siete y quizá con cuatro se sienta satisfecho.

Esta es una carta que si Quirino la administra bien puede generarle buenos dividendos en la selección del candidato a gobernador, el Congreso del Estado y las alcaldías principales. Y eso le obliga a movilizar al PRI, establecer alianzas, y presentar un PRI que nada tiene que ver con el nacional.

Y aquello lo veremos cuando se defina quien será el candidato del PRI y de Morena al gobierno del Estado. Quirino tiene una hornada de jóvenes funcionarios a los que se les queman las habas pero que no son competitivos porque tienen poca visibilidad y el gobernador cubre hoy todo el escenario político. Es un gobernador que está en todas y eso le quita presencia al resto por más manejo de ellos en redes sociales, además, la mayoría no son priistas incluso por ahí anda un panista  que sueña con ella.

AMLO, en cambio, tiene de dónde escoger para elevar las posibilidades de ganar o perder la gubernatura. No es lo mismo promover como candidato a Rubén Rocha o a Tatiana Clouthier, que a Jesús Estrada Ferreiro, Luis Guillermo Benítez o Jaime Montes Salas u otro de esta estatura política, la imagen y rentabilidad es distinta.

A AMLO le urge tener mejores gobernadores que el bajacaliforniano Jaime Bonilla o el veracruzano Cuitláhuac García, a los que la crítica ha hecho pedazos por sus desplantes y estilo de gobernar, entonces en Sinaloa se abre la posibilidad de una mejoría de perfiles y ese va a ser un factor que ya puede estar en la decisión.

En definitiva, el juego sucesorio que ha puesto en marcha el gobernador llama a la competencia democrática, a la promoción de cuadros políticos como Sergio Torres, pero también a un posible arreglo entre las élites donde todos salgan ganando.

¡Al tiempo!

Publicado en el diario Noroeste 05/07/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL REBROTE DE LA VIOLENCIA

 

Los acontecimientos violentos del pasado miércoles en la sindicatura de Tepuche, municipio de Culiacán, que terminaron costando la vida de ocho personas que estuvieron en el lugar y el momento equivocado y otras ocho en una refriega entre los miembros de estos grupos armados, cómo lo sugieren versiones periodísticas, probablemente no es un hecho aislado sino concatenado tanto en espacio, como en tiempo, si se confirma que los primeros eran simples campesinos que transitaban por las calles de la comunidad y que fueron asesinados indiscriminadamente.

Una vez más pareciera que se trata dejar un mensaje sangriento por una razón todavía desconocida, sin embargo, un suceso de esta naturaleza en un país y en un momento donde se están multiplicando brotes violentos llama a una reflexión menos local y, más en el conjunto de esas fuerzas subterráneas, que buscan por distintos medios y razones hacerse oír en concierto y llamar la atención de su presencia para que se respete lo que consideran suyo.    

México, ha vivido al menos desde hace tres décadas, en medio de una violencia continúa producto de la acción de organizaciones criminales con gran capacidad de fuego. Hubo momentos álgidos y de estabilidad de esta epidemia, pero luego tuvimos rebrotes inesperados, que nos recuerdan donde vivimos y qué debemos tomar precauciones que lindan en el riesgo de la perdida de derechos ganados como la libertad de tránsito o de expresión.

Ocurre en cualquier punto del país, porque ese es el otro dato, su dispersión e impacto en términos de percepción. Recordemos que en algún momento se habló de que la violencia era un problema de los estados del norte, pero, luego, reconocimos que este se había irradiado a los del centro y sur o suroeste del país.

Además, existía la idea de eran tres o cuatro cárteles en todo el territorio nacional e incluso se llegó hablar de una “federación” de grupos que era una suerte de comité central que distribuía áreas de control a los distintos capos.

Y ese grado de organización provocaba una suerte de pax porfiriana, de equilibrio, incluso de relajación, que sirvió para que entre sus líderes se estrecharan vínculos personales y familiares. En ese periodo de relativo relajamiento fueron frecuentes los bautizos o los matrimonios que ayudaron aun más a mantener el negocio sin mayores sobresaltos.

Sin embargo, aquella pax en algún momento estalló, con la invasión de los territorios asignados, los chivatazos o el encarcelamiento, muerte o el pasó a la muerte civil, de algunos de estos liderazgos, y eso fragmentó a los cárteles, dando paso a que hoy se reconozca que existen decenas de nuevos cárteles producto de una reestructuración donde están en el centro subgrupos que operan con un cierto grado de autonomía.

Frente a esta restructuración los distintos gobiernos federales desde Salinas de Gortari hasta López Obrador han montado una estrategia que busca debilitar estas organizaciones mediante el control del flujo de armas como también del financiamiento, y en esa lógica, reducir las complicidades con el poder político.

Ello ha llevado a la idea no tan equivocada de que cada gobierno tiene su propio cártel y se le protege de manera porque es mejor tener uno fuerte que varios lo que nos elevaría a un estatus de narcoestado.

Con todas las reservas que se le puedan poner a está hipótesis, lo real es que una estrategia con varios frentes abiertos pondría en un serio predicamento a las fuerzas del Estado.

Ya el gobierno de López Obrador optó “transitoriamente” por militarizar la seguridad pública. Dotar a la milicia de las competencias que siempre han exigido los mandos de las fuerzas armadas, pero, al mismo tiempo, este gobierno civil se ha reservado el control de los flujos de dinero a través del sistema financiero.

Así, en colaboración con las agencias de seguridad del gobierno estadounidense, está dando una fuerte batida contra las empresas fachada de lavado de dinero, contra individuos que en esta actividad han acumulado fortunas.

Y eso, podría explicar algunos o todos los rebrotes que estamos viviendo en las últimas semanas con un alto costo en vidas y niveles de incertidumbre en estados distantes. De Sonora a Guanajuato; de Colima a Sinaloa; de Jalisco a Veracruz o Quintana Roo.

Basta atraer la cifra de las más de 30 mil muertes violentas que durante el periodo obradorista se han producido, para darnos cuenta, del tamaño de la guerra en que estamos metidos. Un número de crímenes sin precedente en nuestra historia y sin ver la esperanza de que esto termine o al menos vuelvan los tiempos de la pax pactada.

Es decir, estamos viviendo una guerra de baja intensidad, que a cada momento lo recuerdan los rebrotes violentos. Las muertes selectivas que ha quedado más que claro con el asesinato de siete policías y un juez federal en Colima. No menos reactivos son los bloqueos y la quema de vehículos en Celaya que nos recuerda el “culiacanazo” del pasado 17 de octubre producto de la detención-liberación de Ovidio, uno de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán y así podríamos concatenar lo sucedido en Sonora.

Y eso, lamentablemente, indica que habrá de continuar. El gobierno federal busca retomar el control en materia de seguridad pública. Esa una apuesta arriesgada que puede perderla y llevarnos a una espiral de mayor número de muertes violentas.

En fin, en materia de seguridad pública estamos en la misma situación que la pandemia por el Covid-19, todos los días vemos las cifras que van en aumento y con un gran nivel de dispersión, y algo inédito la violencia indiscriminada contra la población civil, cómo ocurrió esta semana en la sindicatura de Tepuche al norte de Culiacán y que costó la vida a 8 personas. ¿Qué tienen que ver los acontecimientos sangrientos de Tepuche con los ocurridos en Celaya, Caborca o Colima?

Aparentemente nada. Son lugares distantes entre si y con cárteles distintos, incluso, enfrentados como sucede en Guanajuato. Entonces, sólo queda cómo posibilidad que los rebrotes de violencia tengan que ver con las acciones que el gobierno federal estaría tomando en materia de seguridad pública y estos son los llamados coletazos que se han vivido cuando se ponen en acción este tipo de operativos. No es de esperar nada bueno.

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 28/06/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SINALOA Y LAS URGENCIAS DE AMLO

 

Esta semana he leído a algunos analistas de la política sinaloense y veo que ponen especial énfasis en los actores locales en perspectiva de la elección de gobernador en 2021 cómo si ahí estuviera la definición.

No está mal el enfoque sin embargo es insuficiente. Percibo que sobredimensionan a estos actores y no le dan el valor a un actor que sin duda podría ser determinante de cómo quede distribuido el poder en los estados de la federación. Ese actor es el presidente López Obrador. Voy a explorar el siguiente argumento: Para AMLO hay una elección que le interesa por encima del resto y está es la de diputados federales.

AMLO necesita conservar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.  Sabe que si pierde está elección automáticamente se debilita el proyecto de la 4T porque se formaría un gobierno sin mayoría y eso con una oposición beligerante, con disposición para el chantaje, se crearía un escenario de mucha tensión sobre todo en la definición de la Política de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación.

 En esa prioridad, habría que preguntarnos sobre ¿cuál es el lugar que ocuparan las elecciones generales de 15 estados, y en particular las que ocurrirán en Sinaloa?, además, ¿cuál será la apuesta de AMLO para garantizar al menos cuatro de los siete diputados de mayoría más los votos suficientes de representación proporcional para tener una buena tajada de los 40 diputados que corresponden a la Primera Circunscripción Plurinominal?

Las últimas encuestas de intención de votos indican que la marca Morena sigue siendo dominante en el país y si se sostiene esa tendencia hasta el inicio del proceso electoral da margen para privilegiar a sus aliados tradicionales, pero si no es así, y la intención de voto a favor de Morena, va a la baja AMLO tendrá que echar mano de un plan B con los poderes fácticos de los estados.

Es decir, los poderes que realmente deciden sean estos formales o informales, sea el gobernador o el grupo de exgobernadores, incluso con actores empresariales interesados en tener interlocutores más confiables.

Si se presenta este escenario las posibilidades aumentan para garantizar el número de diputados que AMLO necesita de Sinaloa. Las encuestas recientes indican que el duelo va a ser Morena-PRI, sin embargo, habrá de depender de cómo evolucione el proyecto del Bloque Opositor que encabeza el PAN y tiene como potenciales aliados a MC y PRD que en Sinaloa literalmente no pintan.

Quirino Ordaz, hasta ahora ha jugado en sintonía con el Gobierno de la República evitando cualquier roce y eso ha marcado una relación cordial de manera que los proyectos del gobernador no han sido sacrificados- Va la inversión en la carretera Badiraguato-Guadalupe y Calvo, la Presa hidroeléctrica Santa Rita y la Planta de Amoniaco en Ahome y seguramente seguirá así hasta las definiciones para el 2021.

Y, quizá, cómo señalamos coincidan sobre quien debe ser gobernador por la cercanía que ambos tienen con Rubén Rocha o en su defecto, que pudieran convencer de que sea Jesús Vizcarra, mientras por el PRI cualquiera que sea sin el apoyo del gobernador estaría destinado a ser derrotado.

Y si las cosas se encaminan en esa dirección, le daría juego al gobernador, para dejar bien parado a su partido. Con muchas posibilidades de que el PRI y si va con el PAS, tengan posibilidades de recuperar parte de lo perdido en 2018. Quedando así un gobierno estatal filo priista con una mezcla legislativa y de gobiernos morenistas y priistas en algunas de las alcaldías del estado. Resulta impensable que se construya una alianza electoral PRI-PAN con miras a ganar lo que se pueda a AMLO y a su partido.

Es decir, las condiciones de Sinaloa facilitan un sistema de alianzas heterodoxas, lo que puede derivar sin grandes sorpresas a nivel de las candidaturas a gobernador, pero si, en las otras candidaturas siempre y cuando el mayor número de diputados federales sean para Morena mientras el resto se distribuye entre el PRI y el bloque que encabece el PAN.

O sea, esto va a depender de cómo jueguen los actores más influyentes, respetando el interés de López Obrador para conservar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, si en el PRI no les preocupa estas diputaciones podrían mejorar su posición en las alcaldías e incluso duplicar los diputados que hoy tienen en el Congreso del Estado.

Esto dependería, claro, de las candidaturas que Morena ofrezca si son o no competitivas, porque ahora serán elecciones “normales”, muy distintas a las ocurridas en 2018, cuando el tsunami López Obrador hizo ganar a perfectos desconocidos y perder a los más conocidos y mediáticos, aunque hay que reconocer que algo les va a aportar la marca, pero difícilmente habrá voto en línea como en 2018.

Y es que los candidatos que resulten de los acuerdos y las convenciones deben llevar capital propio para ser electos o reelectos, y en un contexto de incertidumbre, como el que estamos viviendo, donde hay muchas personas desesperadas por el desempleo y los contagios, podría provocar o ya está provocando una cierta volatilidad que se refleja en la intención de voto de segmentos de la población y esos cambios en los humores políticos pueden generar nuevas oportunidades si se postulan candidatos con credibilidad y arrastre.

Más, cuando los alcaldes de Morena y sus aliados han tenido un bajo desempeño y han estado permanentemente en medio del escándalo -el de está semana, por ejemplo, fue la resolución del TEE donde se llama al alcalde de Mazatlán a otorgar una disculpa pública a Elsa Bojórquez, la Sindico Procuradora, que ha sido motivo de violencia de género y obstrucción en sus funciones de ley y lo mismo sucede en Ahome donde se ha ido más lejos y se ha pedido juicio político para que el alcalde sea relevado del cargo- esto ha provocado una división entre el morenismo y sus aliados que pronostica un final de garra que habrá de ayudar a la oposición.

En definitiva, AMLO muy probablemente no se meterá en los pleitos que se traen las tribus locales de Morena y seguramente negociara con quien tenga que hacerlo para garantizar diputados que necesita y alcanzar esa mayoría absoluta indispensable para el proyecto de la 4T.

Al tiempo.

 

Publicado en el diario Noroeste 21/06/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TE LO DIGO JUAN, ¡PARA QUE LO ENTIENDAS PEDRO!

 

Una persona que dice llamarse Ricardo Espinoza de los Monteros (REM) plantea una pregunta juiciosa y provocadora: Sinaloa, 2021: ¿Qué gobernador necesitamos?, lo hace en redes sociales con buena prosa y un inevitable estilo golpeador.

Es el golpe del juez malhumorado que gusta de los juicios sumarios contundentes, de verdades a medias o absolutas dignas de Goebbels, el maestro de la propaganda nazi, de la exhibición de culpables en la vitrina pública y de sentencias mediáticas, que ni dios, es capaz de absolver ante el tamaño de los pecados.

Pero, su pasado, si es quien estamos pensando que es, lo condena en el periodismo que desarrolla en medios digitales que están al servicio de los intereses de Héctor Melesio Cuén Ojeda, el exrector de la UAS y dirigente del PAS.

Entonces, su pregunta podríamos decir se responde sola, y solo faltó que le pusiera nombre y apellidos, pero no lo hizo por una cautela que explicaremos más adelante.

Y es que Héctor Melesio, luego de los sucesivos fracasos electorales como candidato al Senado (2012 y 2018) y al gobierno del estado (2016), además, de la caída abismal del PAS en 2018, donde su partido alcanzó una sola diputación, tiene hoy menos posibilidades de alcanzar la gubernatura, pero, sin duda, buscará estar en el campo de las definiciones político y el texto sería un adelanto para decir que si y que no quiere.

Y, quizá por eso el presunto REM en su repaso por los reales o supuestos actos de felonía de los políticos sinaloenses no lo menciona ni una sola vez y me pregunto ¿se puede hoy hablar de política en Sinaloa sin mencionar a Cuén Ojeda y su partido?

Imposible, entonces, la explicación de esa ausencia es porque Héctor Melesio ha dicho a sus más cercanos que está vez que no se volverá a equivocar: “qué irá con quien tenga mayores posibilidades de ganar” y, hasta ahora, las encuestas indican que será el candidato que nomine Morena.

Por eso, en estos meses, ha oscilado entre Rubén Rocha y Jesús Vizcarra, y con ello asume tácitamente que no será candidato nuevamente a gobernador por su partido que traía en marzo un 4% de intención de voto. 

Es, más, después de la derrota estrepitosa de 2018 dijo a la prensa que no estaría en la papeleta electoral de 2021 (aunque, recuerdo, reconsidero).

Entonces, está claro, Cuén buscara nuevamente rentar la marca y la estructura de su partido a esa candidatura que juzgue ganadora o mejor convertir a su partido en “bisagra”, es decir, que el PAS aporte los votos que hagan la diferencia en una elección hipotéticamente competida entre dos grandes bloques electorales que se ve en el horizonte nacional (Lo cual no creo que signifique un choque de trenes en el estado porque cómo nunca la élite política sinaloense está cohesionado y eso puede facilitar el arreglo político sin renunciar a la competencia electoral). No obstante, el PRI le ha mandado el mensaje de formar una coalición PRI-PAS y el sólo ha dicho que el “niño es risueño…”

Abonaría a esa idea pragmática los resultados recientes de la serie de estudios demoscópicos que realizó la casa encuestadora Massive Caller sobre la intención de voto por partido y posibles candidatos.

Así, en la que corresponde a Sinaloa, la marca Morena, estaría si no cambian las circunstancias Morena está destinada a ser la ganadora independientemente del candidato que postule pues trae el 30 % de intención de voto mientras la del PRI un 25%.

Es el senador Rubén Rocha Moya quien está mejor posicionado entre los posibles candidatos de Morena con el 41% de preferencias, mientras Sergio Torres es el mejor por el PRI con 21%.

Detrás de la candidatura de Morena y el PRI, el PAN no pinta con ninguno de sus posibles candidatos, está tras bambalinas Jesús Vizcarra. Quien, hábilmente, se ha venido metiendo al proyecto Morena.

Recordemos, que el empresario sinaloense estuvo en Baja California, apoyando a su amigo morenista el hoy gobernador Jaime Bonilla quien, dicho de paso, recientemente ha sido reconvenido por una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en su pretensión de ampliar su mandato de dos a cinco años lo que ha dejado trastornado a su grupo político

O sea, el golpe interpósito de REM es contra Rubén Rocha, a quien califica de “morenista por accidente y de adscripción priista”, ¿será que lo que expresan esas palabras es que Cuén no le perdona que haya ofrecido acabar con su cacicazgo en la UAS?

Aun, cuando, por esas cosas de la política pragmática Rocha haya buscado construir una alianza con el grupo político de la mancuerna Cuén-Guerra provocando disgusto entre los que lo apoyaron desde la Universidad y es que al parecer Cuén teme que de llegar Rocha Moya al gobierno del estado vuelva sobre el tema de este cacicazgo. Que lo dudo, tendría que haber una gran movilización universitaria para que se atreva por los compromisos con su verdadero grupo político.

Sobre esto tampoco dice algo REM y eso debería leerlo Rocha entre líneas y reflexionar sobre sus alianzas. Lo quieren y querrán bajar de la nominación de Morena sin perder las formalidades y las sonrisas para la foto de unidad incluso reconocerle su cuota de poder.

El texto de marras está destinado a abrir paso político a Jesús Vizcarra sea por el PRI o por Morena o en caso de que este insista, en que no quiere ser candidato, terminar siendo el fiel de la balanza o como mínimo tener su cuota de poder como lo ha tenido en el gobierno de Quirino Ordaz.

Y ahí es donde cobra sentido, una de las verdades a medias de REM, Rocha Moya está ligado al grupo político de Aguilar Padilla y este con Jesús Vizcarra, o sea Rocha está en el mismo grupo de poder, pero con el sesgo de que ha sido un buen senador, y eso va a contar en la definición que será personalísima de AMLO en perspectiva de la continuidad de su proyecto.

Sin embargo, AMLO facilitará aquellas alianzas donde que le permitan conservar la mayoría en la Cámara de Diputados y pudiera ser el caso de Sinaloa.  

Entonces, si la pregunta es cuál es el perfil del gobernador que necesita Sinaloa para el periodo 2021-2027, reflexiones como las de REM con su inocultable sesgo a favor de los intereses de Cuén Ojeda no ayuda ni a su jefe político y menos a una discusión razonada sobre el futuro del estado, es simple y llana militancia mediática.

En definitiva, lo que trasmina este juego tenebroso no es que REM llame a reflexionar sobre un futuro nada esperanzador que nos va a dejar la pandemia, si es que algún día se va, si no escribe, como si en este momento no estuviera pasando nada y la receta que necesita el estado sea la misma y con los mismos personajes. ¡Por dios!  

Al tiempo.

Publicado en el diario Noroeste 14/06/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROTESTA A TODO LUJO

 

¡AMLO ya vete!, ¡AMLO dimite!, fue la constante de las consignas que estaban registradas en los autos de alta gama que se movilizaron el domingo pasado en las ciudades más pobladas del país y en particular en Culiacán, Mazatlán y Los Mochis.

Fue una acción concertada en el marco de las libertades que tenemos y ejerciendo el derecho de convocar a quien simpatizara con ese llamado. No hubo hasta donde se sabe ninguna contención policial y las caravanas transcurrieron sin mayor contratiempo y eso permite hacer un balance positivo para los organizadores y, también, para el respeto del gobierno.

El clima de las libertades que vivimos lo permite y no podemos dejar de reconocerlo aun cuando la demanda central de las rayadas iba en contra de un derecho representado legítimo, cómo es el poder votado, el constitucional. Recordemos que AMLO obtuvo el 53% de la votación emitida lo que significó más de 30 millones de votos lejos, muy lejos, del resto de los candidatos presidenciales.

Y, hoy tiene más apoyo, pues según estudios demoscópicos, rondaría en promedio por del 60%. Y, solo una franja de los votantes estaría inconforme con el desempeño del nuevo gobierno.

Entonces, si las oposiciones tienen un espacio de la representación en el Congreso de la Unión, en los gobiernos de los estados y municipales, es ahí donde principalmente debería manifestarse como lo está haciendo el sindicato de los gobernadores opositores que se han pronunciado razonablemente en contra del gobierno central y exigen un nuevo pacto fiscal donde se disminuya el peso del centro sobre los estados.

Una discusión qué resulta apremiante en un contexto creciente de demandas por la crisis sanitaria, sin embargo, esto reclama reformas constitucionales para una reasignación de los recursos federales.

Y ello, exige consensuar o tener mayoría en el Congreso de la Unión y en dos terceras de los legislativos locales, con lo que no cuenta la oposición.  

Quizá, eso explica, que el sector más duro de esta oposición se pronuncie por salir a la calle en sus autos de alta gama en contra del presidente. Pensando, ilusoriamente, que con tal ostentación de riqueza podrán convencer a las decenas de millones de parias de que este gobierno no les sirve. Qué no le sirve a nadie más que al grupo en el poder. No creo que hayan podido dejar instalada esta idea por la ostentación de lujo y que fue objeto de burlas en las redes. No obstante, hay que reconocerle capacidad de movilización y la puesta en marcha de un plan destinado a minar las bases de sustentación de un poder legítimo.

Y no parece que vayan a parar las movilizaciones de aquí a las elecciones intermedias de 2021, por el contrario, es previsible, un aumento en todos los frentes para persistir en la idea de que el gobierno de AMLO “no le sirve a nadie y tiene que irse”. Y es que, en 2021, estará en juego la Cámara de Diputados y las elecciones generales en la mayoría de los estados.

Será su prueba de fuego y una nueva derrota para el PRI y el PAN, y sus aliados, significaría prácticamente inhabilitarlos para que puedan ganar la consulta de revocación de mandato prevista en 2022 y de ahí a las elecciones presidenciales y legislativas de 2024.

Así, que los organizadores de la caravana en autos de alta gama tienen una tarea cuesta arriba y han empezado mal primero por la singular movilización en un país en que la gran mayoría no tiene un auto y menos uno de alta gama; y, segundo, el eslogan es técnicamente golpista, en una democracia no se puede exigir la renuncia de un poder electo si no es bajo los procedimientos establecidos en la Constitución.

 El drama de la crisis sanitaria ofrece elementos para sustentar ese pedido, sin embargo, habrá que señalar que seguimos por debajo de la media internacional. Nada comparado con Brasil o los Estados Unidos de Norteamérica. ¿Qué puede empeorar?, sin duda alguna, está semana en un solo día se registraron más de mil fallecimientos, aunque, se aclaró oficialmente, que eran acumulados de varios días.

Y es que no se necesita ser agorero para intuir que habrá quienes quieran sacar beneficios de los problemas añadidos al colapso sanitario.  Y es que, no pinta bien la cosa, cuando habrá una caída al menos de –8% del PIB que va a llevar a la perdida de millones de empleos formales e informales con la probable quiebra de decenas de miles de PYMES.

Sin embargo, los opositores están en desventaja, sea por la percepción que se tiene de ellos o peor porque está viendo al PRI y el PAN en plan desestabilizador, y, sobre todo, porque no tienen una propuesta consistente que permita prever que con ellos se evitaría que empeoren las cosas o también que no se ve una actitud de colaboración en medio de la crisis sanitaria.

Y eso, hoy, muchos mexicanos lo están viendo y seguramente serán votos en contra. Así, tenemos un escenario poco favorable para esta oposición salvo que enmienden la ruta hacia una mayor colaboración en la solución, no con el gobierno, sino con México.

Sorprendentemente, este auxilio, lo estamos viendo por las razones que sean entre las grandes corporaciones que, en lugar de replegarse en posturas más defensivas, litigantes, han decidido poner el hombro pagando deudas multimillonarias al fisco que darán un fuerte respiro en medio de la contracción del PIB a niveles negativos

¿Qué habría pasado si estuviera un gobierno del PAN o el PRI? No lo sé, pero lo sospecho, probablemente hubiera sido la continuación de las negociaciones secretas que evitaban que esas cifras multimillonarias llegaran a las finanzas públicas y una parte de ellas se fuera a las cuentas privadas de políticos y funcionarios públicos.

O sea, está oposición, tendrá que renovar estilos de hacer política de penetración social y renovar el discurso, reconociendo los logros del gobierno, alejarse de la crispación, para avanzar en el terreno de que le vaya bien a México independientemente quien esté en los tres niveles de gobierno.

Al tiempo.

 

Publicado en el diario Noroeste 07/06/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CHUY TOÑO, UN POLICÍA DE NUESTRO SISTEMA

 

 

Reflexionar sobre figuras públicas tan controversiales cómo la del recién desaparecido Jesús Antonio Iñiguez, mejor conocido en los medios de comunicación como Chuy Toño, nos remite inevitablemente a buscar respuestas en la naturaleza del sistema político al que prestó servicios y el que a cambio le reditúo poder y protección.

 

Aquel sistema dual donde, por un lado, están los políticos con sus discursos públicos que proclaman un orden constitucional y reglamentario cada día más sólido, impermeable, pero en privado admiten que no es tal y el poder llega a estar más allá de las instituciones y la representación política.

 

Vamos, que hay poderes fácticos, híbridos, que llegan a estar por encima de lo que establecen nuestros ordenamientos jurídicos y qué no se pueden desatender a la buena de dios, pues están y seguirán estando, en la vida pública, ejerciendo presión por distintos medios para proteger sus intereses.

 

Esa extensión del poder institucional pesa y mucho, al grado que el poder institucional llega a parcializarse, tolerarse, pactarse o colaborar con él para garantizar mínimos de gobernabilidad y poner a salvo los intereses de los políticos o el tejido abigarrado de intereses que terminan dando un sello singular a nuestro sistema político.

 

Así, la desaparición de este personaje estratégico en la política de seguridad pública durante los gobiernos de Juan Millán y Mario López Valdés, va más allá de los cargos oficialmente detentó en la esfera pública, de un currículum excepcional con reconocimientos de dentro y fuera del país o de un liderazgo construido a golpe duro de mando.

 

Aquel desempeño que le permitió recibir una pensión generosa por la anterior legislatura y la que hace unos meses lo opacó con las revelaciones en el juicio a Joaquín El Chapo Guzmán que se celebró en la Corte de Brooklyn, mismo que seguramente será soporte en el juicio contra Genaro García Luna y que nos lleva a aceptar que el paso de Chuy Toño por la operación de justicia no podía estar fuera de ese engranaje del poder dual.

 

Para decirlo suavemente podría ser uno de los puentes indispensable para garantizar la persistencia de esos intereses y esos mínimos de gobernabilidad local que necesitamos todos. El de los equilibrios que frecuentemente se tensan con el traca-traca del día o la noche. Y es que vivir en un estado con un poder compartido, en una cohabitación de poderes institucionales y criminales, exige actores y canales permanentes de comunicación para evitar que las cosas se salgan de control, cómo sucedió en Culiacán el pasado 17 de octubre de 2019.

 

Y es donde personajes como Chuy Toño cumplen de acuerdo con la narrativa de Brooklyn, un papel clave de intermediación silenciosa pero sostenida en acuerdos paralelos. Imaginemos por un momento, si todo lo dejamos en manos de la ley de unos operadores intimidados o corrompidos, seguramente nuestra circunstancia cotidiana sería otra, más errática, más violenta.

 

No se trata de hablar bien o mal de quien no cabía en la figura de “blanca paloma”, que describió el panista Alejandro Higuera siendo alcalde de Mazatlán y quién avaló su designación como flamante responsable operativo de la seguridad pública del estado. Se trata en todo caso de situar esta actuación en un estado, o mejor en un país, dónde el crimen organizado llega  por momentos a rebasar o cooptar a los representantes políticos mientras se expande territorialmente -Ahí, está, cómo reacción, la reversa que esta semana ha dado AMLO en materia de seguridad pública cuando muy a pesar o por eso de la pandemia que asola al país y qué llama al recogimiento hogareño, el número de homicidios dolosos sigue en alza y se ve obligado a poner en el centro de su estrategia al Ejército y a la Marina.

 

Entonces, Chuy Toño que fue reconocido como un “súper policía” en Sinaloa y si asumimos cómo válido lo que se ha vertido sobre él, cumplía funciones específicas y esto siempre deriva en poder y protección, basta ver la que acumuló García Luna y que lo ha llevado a la mazmorra donde se encuentra en NY y desde dónde pide clemencia para no ser contagiado por el Covid-19 cuando paradójicamente pudiera caer sobre él cadena perpetua.

 

Claro, lo deseable, es que el imperio de la ley sea la guía de nuestras conductas en todos los niveles, pero se imponen las rutinas de una cultura de la ilegalidad, de transgresión de la ley. La realidad de todos los días tiene otra narrativa y es la que como sociedad no nos gusta ver o la reducimos al murmullo, a esas pequeñas historias que todos conocemos y contamos fascinados frente a una cerveza y un plato de camarones.

 

Joseph Fouché, el ministro de policía durante el gobierno del emperador Napoleón Bonaparte, alguna vez escribió “los gobiernos pasan y las policías quedan”, lo que es una verdad digna de ser enmarcada y puesta en una pared de cada estación de policía para recordar que incluso en estados de excepción siguen cumpliendo funciones según sea el régimen político.

 

Habrá, entonces, quien se pregunte con agudeza y perspicacia si Chuy Toño fue tan útil a ese sistema que persiste: ¿porque se le jubila y se le saca de circulación? La respuesta se encuentra en lo general por la rotación de las elites políticas y los compromisos de estas, pero en lo particular por el desgaste mediático que tienen este tipo de figuras y en el caso de nuestro personaje por las amenazas que me dicen alguna vez llamó “hacer cola” si querían acabar con su vida, pero si bien no lo alcanzó si a dos de sus comandantes que fueron asesinados en Los Mochis y Culiacán.

 

Ahora, estarán otros, haciendo ese trabajo quizá con menos exposición pública pero la historia de este sistema de relaciones sigue construyéndose todos los días e irradiándose con su estela cotidiana de violencia. Sean asesinados o desaparecidos. Eso no parece distinguir y tampoco importar mucho salvo para la estadística gubernamental cuando es “normal”, cómo lo reconocería imprudentemente el gobernador Jesús Aguilar Padilla.

 

En definitiva, la desaparición repentina de Chuy Toño, deja varias enseñanzas entre ellas que el poder llega ser tan efímero cómo circunstancial es la vida y la muerte; qué el sistema tiene una gran capacidad de renovación de sus élites y si hoy son unos, mañana serán otros, pues lo que importa es la persistencia de los intereses que subyacen y eso hace suponer que este personaje fue solo una pieza coyuntural que prestó servicios y de que no era una “blanca paloma”, ni duda cabe en esos cargos públicos.

 

¡Descanse en Paz!

 

Publicado en el diario Noroeste 17/05/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTE 10 DE MAYO: ¡NO CHINGUES A TU MADRE!

 

 

Se sospechaba que pudiera suceder, como finalmente ocurrió en perjuicio de su salud. Connie Zazueta, Oscar Pérez y Juan Alfonso Mejía, funcionarios de primer nivel en el gobierno estatal, dieron positivo a la prueba del Covid-19, así como otros nueve de distintas dependencias.

 

Quizá su responsabilidad pública de mucho desplazamiento y contacto social terminó cobrando una factura que cada día paga un mayor número de sinaloenses. Y cómo una primera plana de Noroeste apostilla “…y se espera lo peor”.

 

Un rasgo de la personalidad hiperactiva de Quirino Ordaz es el de mucho contacto social para estar cerca de los problemas del estado y eso ha arrastrado a otros funcionarios que han hecho lo propio. Lo correcto: Servir. Y ahí estarían las consecuencias.

 

Al mismo gobernador todos los días lo vemos al pie del cañón acompañando al Dr. Efrén Encinas e informando de la evolución local de la pandemia, coordinando acciones, tomando medidas, algunas de ellas nada populares o llamando a todos a permanecer en sus hogares muy a pesar de que el virus tocó la puerta de casa contagiando a su hija.

 

Esta acción institucional no siempre tiene la interlocución esperada porque simple y sencillamente la gente toma sus propios riesgos y al menos, un alcalde entró ya en desacato para este 10 de mayo. Lo vimos el 30 de abril cuando adultos de Culiacán decidieron abandonar el confinamiento e ir a establecimientos en busca de pasteles, pizzas o bebidas para festejar a los niños y a ellos mismos.

 

Ahora, está por verse el comportamiento que tendrán el 10 de mayo, el Día de las Madres cuando podrían volver a saltarse la alerta volviendo a esos establecimientos si están abiertos o yendo solamente a la casa de la progenitora elevando el riesgo de la propagación del virus para empezar de las madres de edad avanzada y con problemas de salud y de ahí la campaña agresiva de los profesionales de la publicidad.

 

La sociedad sinaloense sigue siendo muy matriarcal y festiva, y una conmemoración como la de las madres, convoca porque dirán algunos “madre solo hay una”, entonces hay que echar la casa por la ventana así sea una vez en el año.

 

Vamos, podrá decirse que lo ocurrido a los funcionarios públicos -más lo que podrían estar en la antesala de la incubación del virus- son parte de los riesgos de su trabajo cómo la tiene cualquier policía en tiempos “normales” de violencia, lo que, sin duda, es una postura egoísta, insensible con el otro, falto de sinergia social.

 

Y es que la pandemia ha puesto a prueba los valores de las sociedades que en mayor o menor grado han sufrido sus embates, por ello sabemos de sus fortalezas y debilidades, sus reservas y proactividad en los asuntos públicos y la salud debería convocar a todos, pero en Sinaloa y quizá también en muchos otros estados, la gente toma sus riesgos y se va a la fiesta, el convivio, la reunión familiar o amigos. Vamos, haciendo caso omiso de los llamados institucionales y menospreciando una estadística de contagios que no ha parado desde que se detectó el primer caso de coronavirus-19.

 

Esta semana Noroeste lanzó la pregunta: ¿Por qué la población de Culiacán no tiene la cultura de respetar la Ley y las normas sociales?, una pregunta razonable cuando vemos nuestra proclividad al desacato de los llamados preventivos sea del ciudadano de a pie o de actores económicos que quieren “aprovechar el Día de las Madres” para “recuperarse un poco” de los daños que les ha ocasionado la pandemia y hasta un alcalde del sur que ve todo en clave de oportunidad política anima irresponsablemente al desacato.

 

Es decir, el Gobierno del Estado, responsable institucional en la conducción de la estrategia antiviral lo tiene claro cuándo no autoriza actividades comerciales que repitan las aglomeraciones del 30 de abril mientras los restauranteros presionan para abrir sus negocios durante la festividad matriarcal.

 

De cómo se resuelva este diferendo entre gobierno y empresarios gastronómicos, además, de cómo se comporten los ciudadanos, se sabrá donde se encuentra el nivel de la gobernanza y la responsabilidad del ciudadano sinaloense, no soy optimista sobre lo que va a suceder el próximo domingo, está vigente la pregunta planteada por Noroeste.

 

Para Carlos Calderón Viedas, el académico sinaloense que más ha estudiado nuestro acceso a la modernidad y las conductas sociales:

 

“…El efecto global de la pandemia ha sido tan avasallador que en los medios científicos, académicos e intelectuales ya se habla de un antes y un después del coronavirus en la historia del mundo. Seguramente que algunos cambios vendrán, aunque en lo personal no creo que sean tan vertiginosos como el de la pandemia y tampoco que ésta sea el origen de las fuerzas de fondo que vienen de tiempo atrás provocando precisamente nuevos cambios. Que los tiempos del caos que vivimos no lleven nuestra mente al caos.

 

Desde hace siglos seguimos un curso progresivo de la historia, no por iguales caminos ni con los mismos tiempos en todos los casos. Hegel avizoraba que el espíritu racional llevaba la dirección con que el astro rey ilumina la tierra, de Este a Oeste. Medio milenio después esa visión moderna sigue vigente. Las fuerzas internas del hombre indican el camino.

 

Recorrido que ha tenido múltiples vicisitudes. Los caminos europeos son distintos a los de América, no se diga a los Oriente actualmente. Pasiones y culturas cuentan, a veces a favor otras en contra. A nuestro solar sinaloense la modernidad llegó a fuerzas, impuesta al indígena por el conquistador y luego el colonizador. A esa fuerza coadyuvó la religión. Una simiente cultural extraña en un suelo extraño.

 

Así nace culturalmente el sinaloense, con algo de cada parte. Un ser de contrastes, alguna parte será es dominante pero no anula a la otra, tendrá la ley y el orden como principio o los considerará según las circunstancias, gustará del arte y de la literatura o será indiferente, le apasionará el saber o sólo el que puede serle útil, se inclinará al cosmopolitismo o lo tradicional le provoca sus mayores arrebatos, en esa doble tesitura vive, entre dos polos que no pierden su magnetismo.

 

Este es sinaloense que encuentra el Coronavirus, uno dispuesto a acatar normas y prescripciones de las autoridades civiles y otro rejego y escéptico acerca de la morbilidad del virus. Parece evidente que el segundo fenotipo no es mayoritario, pero dada la alta capacidad de contagio del Covid-19 no deja de ser un reto para la sanidad pública”.

 

Por eso y más: Este 10 de Mayo, no…”

 

Publicado en el diario Noroeste 07/05/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SIN ROSTROS, NI TUMBA, SOLO RECUERDOS

 

 

Uno de los mayores dramas de este tiempo pandémico son los fallecidos de hoy y mañana que no han podido, ni podrán, dar el último adiós a los suyos por el temor de que puedan contagiarse. Esos cuerpos inertes son o serán levantados y llevados a una fosa común o en el mejor de los casos a un horno crematorio donde las altas temperaturas harán el trabajo de desaparición de ese hombre o mujer que tuvo un o varios domicilios y llevó en la vida un nombre, unos estudios, una profesión, un oficio y quizá como buen ciudadano trabajaba, votaba y pagaba sus impuestos.

 

Es decir, era una persona como cualquier otra que transita por la calle y da los buenos días. Bueno, pues ese ciudadano no tendría como se acostumbra la ceremonia del adiós, la estancia en una funeraria donde deudos y amigos le dan el último adiós. El confortable “sólo te nos adelantaste” para dar vuelta a la hoja de las restas que todos tenemos. Habrán quedado unas cenizas sin derecho a ser guardadas en la cripta familiar o esparcidas en los verdes campos del valle que lo vio nacer y/o crecer, las alturas del cerro o montaña preferida o las aguas azules del Pacífico o el Golfo, dónde hubiera querido quedar entre el musgo y las piedras donde pululan las sierras, el dorado y los pargos.

 

No, su cuerpo desaparecerá fugazmente, sin cumplirse si la tuvo, una última voluntad, y sólo quedará su imagen sonriente entre sus seres queridos, los amigos, los vecinos del barrio y la foto en su bar o cantina de sus fugas nocturnas. Igual en su casa quedarán sus discos de boleros o de rock que lo acompañaban en sus momentos de soledad o de gozo con sus seres queridos. La camisa y la corbata preferida o la falda y blusa con escote. También, sus fotografías del día de su boda y del primer hijo o hija. Su cartera con sus tarjetas de crédito y algún boleto del Metro o la credencial de elector que ya no podrá volver a usar para votar por su partido y sus candidatos.

 

Todo eso serán simples amuletos para los hijos o, peor que estos, en un cierre de caja, simple y llanamente sean depositados en una bolsa negra y puestos para que se los lleve un contenedor de basura. Quedarse sólo con la imagen de los tiempos de gozo de las bienvenidas. Los de las fiestas familiares y los convivios con amigos. La Navidad y el Año Nuevo, Semana Santa o las vacaciones de verano.

 

Y es que, en una decisión racional, pero injusta, alguien decidió que los muertos del coronavirus 19 debían ser borrados sin dejar un mausoleo, una tumba o cripta mortuoria, no vaya a ser que en esa camisa, credencial o cartera este inoculado el virus que luego se esparciría por esas calles de dios. Hay algo de esperpéntico en todo esto, en el hacer a una persona de carne y hueso, un número de los que todos los días nos da el Dr. López Gatell en una prosa limpia mientras porta un traje color pastel impecable, ningún pelo fuera de lugar y unas tablas de Power Point más frías que unas cervezas sepultadas en aguas de deshielo. “La vida no vale nada”, cantaría el clásico, en un acto viril suavizado con un trago de tequila.

 

Pero, hay algo más, el ciclo psicológico de rechazo y aceptación, por la muerte por Covid 19 de ese ser querido, ese mal que ha llegado en el momento más inesperado y se lo ha llevado con la velocidad del rayo. Todo transcurre tan fugazmente que los deudos no viven la ceremonia del adiós. Queda sólo esa imagen estoica del hospital donde saldrá quien se irá sin nombre y con destino desconocido.

 

Atrás quedará el ajetreo burocrático de hombres y mujeres de blanco presas del estrés y el miedo que atienden a gente desesperada que presiona queriendo saber sobre el estado de salud del padre, la madre, el hijo, la hija.

 

Y es que, hoy menos que nunca, se soporta el burocratismo y la indiferencia que ven en sus interlocutores. Grita y gesticula, ante respuestas frías, sin una gota de humanismo. Y una mecanicidad que duele por la barrera psicológica que se instala entre el uno y el otro. Pero, siendo justo, es imposible pedirlo a alguien que podría estar preguntándose en su silencio medroso: Pero ¿qué diablos estoy haciendo aquí cuando debería estar en casa protegiendo a los míos? Qué no tiene cabeza, ni ánimo, para atender a quién le reclama respuestas que no tiene y sufre tanto cómo su interlocutor multiplicado en la jornada laboral.

 

No obstante, sigue ahí y tendrá que seguir para dar a conocer la lista de quienes van muriendo y quienes son dados de alta. Explicar breve porque no se les entrega a los familiares. De los riesgos para ellos. Y, al final, algunos lo aceptarán entre el llanto y otros se marcharán despotricando contra la institución. Y el cuerpo saldrá quizá en una bolsa negra en medio de la noche para ser cremado en el silencio pesado de una madrugada. Cuando todavía duermen los negros pájaros del adiós, cómo lo podría haber dicho y representado genialmente Oscar Liera.

 

Quedará el recuerdo de su paso por este mundo, por estas calles y ese lecho amatorio que muchas noches albergó su cuerpo con el de su amada o el amado. Se va simple y llanamente como llegó sin nombre y hoy más que nunca sin un destino cierto.

 

En definitiva, en estos tiempos que hermana a todos los humanos quizá como nunca la  muerte, de azote despiadado de una pandemia, lo que está claro es que nuestras rutinas esenciales están cambiando y no estamos preparados para aceptarlas, las rechazamos por inhumanas pues van contra la forma de ver y hacer la vida, que se nos enseñó a golpe de costumbre, y esa pérdida que hoy nos tiene sin otro asidero que no sea la aceptación de lo que en nuestro silencio rechazamos.

 

Publicado en el diario Noroeste 03/05/20

 

 

 

 

 

ROCHA EN LA RUTA DEL VIRUS

 

Rubén Rocha Moya, se ha convertido en el Senado de la República y en las páginas de Excelsior en uno de los principales defensores de las iniciativas del presidente López Obrador.

 

Y lo hace bien, se apropia con pasión de los temas polémicos y los defiende sin cortesías parlamentarias.

 

Busca exhibir, desnudar a la oposición, cómo vana y sin propuesta, sea la del PRI, pero sospechosa para algunos la que hace del PAN, a la que acusa, defender lo que le indican sus patrones.

Da muestra sobrada de que lo hace sin prurito alguno y qué su paso por la política no ha sido en vano, le ha dejado ese resorte de polemista que contrasta con sus maneras suaves de la que hace gala en el trato personal.

 

Ese arrojo tiene en el arrobo permanente a sus más fieles de la vieja izquierda uaseña -especialmente aquellos entusiastas que cobran un cheque del Senado por “servicios de asesoría legislativa”- unos y otros, hacen circular en redes todo lo que en su imaginario haga crecer la imagen de su ya candidato.

 

En este caso fue el fragmento más encendido de su intervención. Rocha Moya con guantes antisépticos, rostro semicubierto con tapaboca y el índice en alto, se va con todo contra sus adversarios de lo que llama “coalición de derecha” para después de la filípica terminar sentenciando heroicamente:  ¡¡“Defenderemos la salud de todos los mexicanos”!!

 

Sin duda, con todo y reservas.

 

Y es que mire estimado lector, sorprendió la convocatoria para asistir al Senado en medio de los llamados para permanecer en casa y más para votar ipso facto la llamada Ley de Amnistía, que alcanzará a las “personas vulnerables”  en prisión por delitos federales – ¡ojo!, los del orden común deberán esperar a qué se homologuen los ordenamientos estatales- y, digo, sorprende porque cualquiera pensaría que la urgencia hoy está en tomar medidas legislativas que atiendan  los problemas urgentes en materia económica y de salud pública que tiene preocupada a la mayoría nacional. Pero, eso, no fue tema, cómo bien acusa el también senador Mario Zamora.

 

Sin duda, al no atenderse la vertiente económica cómo lo están haciendo otros países, esos problemas van a hacerse más complejos y, más cuando se dio esta semana, la caída del precio internacional del petróleo salvo que la cobertura contratada en 49 dólares por barril blinde este año y, no como algunos afirman, que tendrá que devolver dinero a los compradores del hidrocarburo.

 

Sé dijo que la Ley era una prioridad del presidente desde antes de que estallara la crisis de la pandemia y bueno, se las debe especialmente a los presos que están injustamente en prisión, sean por razones de pobreza, políticas, ecológicas o simplemente por vejez y habiendo cumplido ya el 70% de su condena no representan un riesgo para la sociedad -Ya veremos los alcances de está amnistía y qué hacen los beneficiados en el momento en que estén en la calle y la mayoría sin otro recurso que su libertad en la paradoja de unas calles vacías y llamados a “permanecer en casa”.

 

Pero, volviendo al senador Rocha Moya, en política todos los actos públicos, mediáticos, fortalecen o disminuyen carreras políticas. El senador Rocha Moya tiene en mente la próxima gubernatura de Sinaloa, lo ha dicho a los cuatro vientos y actúa en consecuencia, esperando cosechar cuando llegue el momento de la decisión que sin duda pasará por el escritorio de López Obrador.

 

O sea, esa intervención en el Senado le da puntos -cómo antes se los dio la promoción y ejecución de la Ley de Educación- a su aspiración construida con un sistema de alianzas poco ortodoxas en donde se encuentran personajes de chile, dulce y manteca y en algunos casos personajes notoriamente contrarios al espíritu y las políticas de la llamada 4T.  

 

Eso ha provocado el mayor desconcierto de que se tenga memoria en Sinaloa, o corrijo, está a la par de la coalición que en 2010 tuvo como candidato a Mario López Valdez y sorprendentemente esta candidatura construye con quienes resultaron perdedores en aquella contienda histórica y qué sienten se las debe la ciudadanía.

 

Se qué en política pragmática se construye con lo que hay y siempre busca ser suma para lograr una candidatura y el triunfo electoral.

 

Es muy probable, que aun con todo el desgaste de gobernar en medio de la pandemia, Morena y sus aliados partidarios lleguen competitivos gracias a una oposición pobre, dividida y sin figuras capaces de lanzar proyectos alternativos salvo que toda ella se una electoralmente para presentarse más fuerte cómo es el llamado del CEN del PAN.

 

Quizá, eso explica que Rocha Moya, no sea muy selectivo con sus potenciales aliados y sorprenda a otros porque ven que va contra sus propias palabras. Tiene a sus incondicionales que irán con él en cualquier escenario y estarán activos en redes sociales convenciendo al que se deja, pero hay un sector que tiene serias dudas y les reprochan porque se sienten traicionados por el doble discurso que el senador ha sostenido ante la Universidad partido en que se ha transformado la UAS.

 

Y eso es evidente en los comentarios que ha provocado está intervención en el Senado, no lo reprochan los prianistas, sino universitarios sin otro partido que su institución, y que le compraron el discurso de rescate de la centenaria casa de estudios para darse cuenta luego que fue simple y llana retórica electoral.

 

En definitiva, la enjundiosa intervención en esta semana de Rocha Moya en el Senado de la República, fue pertinente menos en términos ideológicos y más por el mensaje de “te digo Juan para que lo escuche Pedro”, y en ese sentido, fue una buena jugada que le permite dar un paso más en su búsqueda por la candidatura al gobierno de Sinaloa y encabezar un gobierno que tendrá de entrada la difícil tarea de lidiar con las secuelas desastrosas que dejará la pandemia del Covid 19.

 

¡Ah!, y del penoso yerro de la senadora Imelda Castro en la misma sesión del Senado, ni cómo aplaudir. 

 

Al tiempo.

 

Publicado en el diario Noroeste 26/0420



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DEJAR DE CONTAR MUERTOS AMPLIANDO LA CONVERSACIÓN

 

 

Debo aceptar que al empezar a escribir este texto lo hago influido por el quehacer informativo de la televisión española (RTVE) sobre la pandemia que se reproduce en México a través de cable y que nos da una visión precisa de lo que está ocurriendo en el país ibérico que los ha golpeado como a pocos países.

 

Además de la narrativa fría que lleva un recuento puntual de los que oficialmente son reconocidos como fallecidos, infectados o recuperados da una visión del comportamiento del virus en las distintas comunidades autónomas (estados) y de las políticas de seguridad pública, como sanitaria, pero también, del comportamiento humano y opiniones que tiene la población urbana y rural, profesionales y no profesionales, empleados o desempleados, hombres y mujeres, viejos y niños, en una espiral omnicomprensiva.  

 

Y después de presentar esa perspectiva de la cotidianidad de la pandemia son entrevistados políticos en funciones de gobierno, policías, especialistas en salud pública, periodistas, economistas, filósofos, demógrafos, médicos, familiares de los enfermos o deudos (no necesariamente en ese orden) y luego el noticiario cierra con las indispensables mesas de análisis de la información.

 

Entonces, con ese cúmulo de información diversa, la audiencia se nutre de opiniones y datos que le permiten tener al final del día un buen blindaje contra la desinformación, el inevitable oportunismo político y las noticias falsas que no parecen tenerlas la sociedad española.

 

Bien, lo decía el politólogo Robert Dahl, que una democracia se mide por la cantidad y calidad de la información que el ciudadano tiene en sus manos para la toma de sus decisiones e insistía que promoverla es tarea del Estado democrático. Es decir, garantizar que se escuchen todas las voces para generar una gran conversación pública.

 

Pero ¿qué pasa cuando ese Estado es débil y es incapaz de garantizar civilizada esa gran controversia? Bueno, sucede lo que hemos estado viendo en estas semanas de confinamiento, una estrategia de comunicación centralizada y vertical, muy basada en la estadística de la pandemia, las televisoras, la radio o los portales de información todos los días nos sacuden con nuevos muertos e infectados, nos describen como se desplaza la mancha negra que inevitablemente habrá de llevarnos a todos a la fase 3 pero poco nos dice de la vida cotidiana, de cómo están viviendo el confinamiento los adultos mayores, los niños, las embarazadas, los dueños de los negocios que se cierran, las historias familiares con los nuevos deudos.

 

Entonces, ese vacío lo llenan los mitos, las noticias falsas, la rumorología, la insidia, el rencor social o el oportunismo político. Que la gente compra y repite con facilidad generando así una burbuja desinformativa. Que impide que la mayor parte de la gente tenga la información correcta y tome sus mejores decisiones.

 

No es casual que los llamados a permanecer en casa una franja de la población lo vea como una “mentira más” de los políticos, cómo un asunto de “gente huevona” que no tiene nada que hacer y no deja hacerlo a quien si quiere trabajar y cómo un asunto que el gobierno debe resolver a la de ya.

 

 Pero, resulta que no es una mentira, tampoco una huevonada o que este en manos del gobierno resolverlo todo. Aun así, los grandes, medianos y pequeños empresarios piden que les echen una mano para sobrevivir a la crisis de producción y consumo y los enfermos de coronavirus 19 reclamen atención inmediata a un sistema de salud que está dando muestras de no estar preparado para atender ni meridianamente este tipo de emergencias.

 

Ahí está como ejemplo, el caso más sonado de esta semana, el de la clínica 30 del IMSS de Tijuana, que salió a la luz luego que el comediante Eugenio Derbez trasmitió por pedido una comunicación en redes dando cuenta de la situación alarmante que se estaba viviendo en la mencionada clínica e inmediatamente lo lincharon y llamó la atención de la delegada del IMSS en el estado. Ella oficiosamente negó en toda la línea lo que supuestamente había trasmitido uno de los médicos, por lo tanto, la intervención del comediante la calificó de noticias falsas.

 

Sin embargo, no habían pasado más que unas horas cuándo el gobernador Jaime Bonilla salió al paso de sus dichos en una conferencia de prensa e hizo lo propio contra la delegada del IMSS, al grado extremo de señalar que a la delegada no se le había visto por las unidades médicas donde “los médicos están cayendo como moscas”.

 

Esta contradicción entre los dos niveles de gobierno de origen morenista, dan cuenta de como hasta entre los de la misma casa de gobierno no hay acuerdo y más todavía lo inservible del método negatorio para solucionar problemas.

 

Y, bueno, no veo otra manera de atender las insuficiencias más que reconociéndolas y poner en marcha una buena estrategia para encontrar los recursos que se necesitan para dotar de mayores recursos materiales a las instituciones públicas de salud.

 

Y un buen punto de partida es ir por los deudores del fisco que solo 15 de los grandes deben una cantidad superior a los 50 mil millones de pesos. Y en esa tarea debería colaborar el CCE, o al menos no estorbar, si cómo dice le importa mucho el futuro del país.

 

Eso ayudaría a cambiar los humores de la conversación pública y abriría nuevos canales para que el tema de la pandemia salga de la cuadricula de muertos e infectados y robustezcan lo existente que existe con otras voces que están haciendo su contribución desde los hospitales hasta el sistema de seguridad pública o la producción de alimentos, la ciencia, los psicólogos, el aula redefinida, las artes y oficios en sus diversas manifestaciones.

 

En definitiva, las crisis son oportunidades, que provocan como sucede en España donde han transformado los monólogos frecuentes del poder en nuevos espacios de reflexión colectiva. Debemos salir de este pantano que muchos quieren resolver de forma pueril reduciéndolo a una reyerta histórica entre buenos y malos. Y eso empieza por vernos en los otros, en otro espejo basta sentarnos una mañana frente a la TV y ver el canal 232 de cable para aprender de los sufridos españoles.

 

Publicado en el diario Noroeste 19/04/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA RESCISIÓN SIN PIES, ¡NI CABEZA!

 

 

El alcalde de Mazatlán desde el principio de su trienio no estuvo de acuerdo con la concesión del estadio de beisbol que el exalcalde Fernando Pucheta había otorgado a la familia del exgobernador Antonio Toledo Corro.

 

Y, así, desde entonces le buscó para poner a la concesión ponerle problemas que hoy utiliza para la hacer la rescisión. Y la primera fue cuando Quel Galván, el ex titular de la Jumapam, encontró que en el estadio de beisbol había una toma de agua ilegal que inmediatamente fue cancelada con las correspondientes multas.

 

Antonio Toledo Ortiz, dueño de la empresa Espectáculos Costa del Pacífico y gestor del estadio ante Peña Nieto, alegó ante un juez que no sabía de esas tomas y que si existían estaban desde antes de que asumiera el control del inmueble deportivo. Y eso se litigó y finalmente nos dicen la empresa ganó el caso y ahora el ayuntamiento deberá devolver lo que pagó, costas, pérdidas y hasta el daño moral ocasionado.

 

 

 Sin embargo, el alcalde logró se primer objetivo que era exhibirlo como “ladrón” ante la opinión pública y esa exhibida me recuerda a Alejandro Higuera, el exalcalde panista, cuándo en su segunda administración hizo lo mismo con el empresario hotelero Julio Berdegué, a quien acusó de robar de agua y conectarse a la red de drenaje público sin los pagos correspondientes. Vamos, es una vieja táctica de los políticos que hoy parece reeditarse con otros fines y donde encontraremos algún actor político que hoy está en la empresa privada.

 

En el interín de aquel inició de la administración y la temporada de beisbol pasada, vino una fuerte inversión de la federación, a través de del Gobierno del Estado calculado en más de 350 millones de pesos más 80 millones que comprometió la empresa de marras los cuáles ya habría invertido 60 y 20 estarían sujetas a otras obras inconclusas.  

 

Ese siguiente paso fue incluir en el convenio además de los beneficios económicos para las finanzas municipales, lo que hoy reclama el alcalde como incumplimiento que viene siendo 2 mil boletos gratuitos por juego en temporada regular, precios especiales para personas de la tercera edad y discapacitados, becas para el uso de instalaciones y mantenimiento de los campos deportivos del municipio.

 

Que a la vista de cualquiera resulta muy loable para sectores vulnerables. Era un ingrediente social al convenio que todos aplaudieron. Sin embargo, esas exigencias tenían una intencionalidad política, clientelar sin duda, ya que este tipo de servicios comunitarios el alcalde pretendía administrarlos a lo que el concesionario se opuso alegando que visto en perspectiva de reelección abonaría a una campaña en perjuicio de otras por lo que se entregaría de acuerdo el convenio a instituciones de beneficencia pública.  Y es de donde hoy se agarra el alcalde para rescindir el convenio, pero también desde donde se va a defender jurídicamente el concesionado.

 

Definitivamente quedan a salvo sus derechos que se violentaron con la lógica del refrán popular: ¡Palo dado, ni dios lo quita!, es decir, en el imaginario del alcalde sería imposible cualquier acción contra algo ya consumado. Ya veremos que dice la defensa y en última instancia el Tribunal del Contencioso Administrativo al que se le hizo a un lado y se actuó motu proprio llevando a notarios públicos, para que dieran fe de un acto administrativo ilegal pues no pasó por el pleno del cabildo. Único autorizado legalmente para emprender este tipo de iniciativas de reconvención y porque algunos regidores consideraron que era una barbaridad jurídica.

 

Y es que todo convenio entre una autoridad y un particular está elaborado, no sólo de común acuerdo entre los interesados, sino conforme a derecho, sustentado en la ley. No puede ser de otra forma. Y eso pronostica un litigio que cae en el peor momento para las finanzas municipales.

 

No sé quién sea el asesor jurídico del alcalde, qué cómo se sabe es químico, pero alguien debió decirle que estamos en una emergencia sanitaria y que los litigios del municipio deben darse por los canales institucionales y garantizando sus derechos al concesionado para empezar con los juzgados en actividad normal. Así que viene el amparo cuando se regularicen la actividad normal de los juzgados que está prevista para después del 20 de abril.

 

Con estos tropiezos jurídicos es inevitable preguntarse que es lo que mueve al alcalde y a su secretario.  Llama a pensar que hay intereses más allá de la defensa de los bienes del municipio y que podría haber sustituto en puerta. Nos confían por cierto que es asesorado por un ex alcalde del puerto. Se ha hablado de que es la empresa Arhe que se ha venido expandiendo en el puerto en el ramo inmobiliario y hotelería y ha manifestado interés en tener en sus manos el inmueble deportivo.

 

Y hay razones para pensar que así es por la sentencia a favor de la empresa NAFTA que le ganó un juicio al municipio y hay una deuda pendiente de más 140 millones de pesos. Y si el alcalde está en esa órbita estaría cometiendo una barbaridad jurídica y política. No puede concesionar lo ya concesionado. Y un alcalde de Morena sirviendo a los intereses de un grupo empresarial huele a todas luces a corrupción política.

 

Sé que se puede argumentar que el concesionado incumplió con lo establecido en el convenio y qué eso automáticamente deja fuera de la cancha al concesionado. Pero estamos en un Estado de Derecho y una autoridad está obligada a garantizarlo.

 

No es mediante este tipo de golpes mediáticos como se garantiza los bienes y recursos del municipio porque notoriamente se ve que actúa de mala fe. Y eso la parte ofendida lo va a litigar en contra haciendo valer la concesión otorgada y firmada. Lo feo del asunto es que si no procede lo vamos a tener que pagar los contribuyentes.

 

Finalmente, es imposible no hacer una reflexión más sobre este tipo de acciones en medio de la emergencia sanitaria. No se puede dejar de ver mala fe y frivolidad. Mala fe porque se realiza sin un acuerdo de Cabildo que le evite un litigio innecesario a la Comuna y frívolo porque no es lo que se espera en un momento de emergencia nacional y cuando aparecen los primeros fallecidos por coronavirus en el puerto.

 

Pero, hay algo más, supongamos que prospere la iniciativa de rescindir el convenio ¿el alcalde qué va a hacer cuando se le dejen venir además las demandas de aproximadamente 50 empresas que tienen espacios concesionados en un estadio que no tendría a su equipo de los Venados?

 

De ese tamaño, es la desmesura, en este desacierto emocional.

 

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 10/04/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA TORMENTA PERFECTA

 

 

Quirino Ordaz lo dijo claro en una entrevista con el staff del noticiero Línea Directa: el pago de la quincena pasada al personal de la UAS se hizo porque el gobierno federal “desbloqueo” los 50 millones de pesos retenidos “por las broncas que la UAS tiene con la SEP”.

 

En la UAS seguramente se dirá que se impuso la cordura y recibió el dinero que “ilegalmente” le tenían retenido para el pago del personal académico y administrativo, sin embargo, la “bronca” seguirá y está aparecerá nuevamente cuando el gobierno del estado apremiado por las circunstancias excepcionales podría volver a retener la deuda de los 50 millones de pesos si el gobierno federal decide volver a retener por las mismas razones.

 

Existen a mi juicio dos maneras de analizar la falta de esos 50 millones de pesos para cubrir los salarios y prestaciones del personal activo y jubilado de la UAS:  Una, cómo lo razona el rector reduciéndolo a un asunto de caja donde se retuvo esa cantidad que la universidad adeuda luego del préstamo por 200 millones de pesos para resolver el problema de liquidez en diciembre y estaba calendarizada su devolución a tenor de 50 millones mensuales;

 

Y la otra, que los funcionarios de la UAS no terminan de satisfacer las exigencias de ajuste presupuestal del gobierno federal o peor, que hay la certeza en la SEP de que no se están usando correctamente los recursos públicos.

 

Ambas vertientes confluyen creando una tormenta perfecta en medio de la emergencia nacional pues la institución no tiene dinero para cubrir sus obligaciones contractuales y las cuentas que tendría el gobierno federal no le favorecen.

 

Entonces, si las cosas son así, lo del pago de la noche del pasado miércoles es un paliativo momentáneo que no permite volver a la normalidad financiera.

 

Las autoridades rosalinas han dicho hasta el cansancio que el problema de la UAS está en que la SEP nunca ha reconocido la jubilación dinámica que de acuerdo con el Contrato Colectivo es un derecho que tienen sus trabajadores. Sin embargo, está no existe desde el rectorado de Héctor Melesio Cuén, cuándo se eliminó de la normativa para el personal nuevo ingreso. Los que vienen disfrutando de la prestación son los trabajadores que entraron antes de la administración de Cuén Ojeda, sin embargo, la resistencia de la SEP de pagar esa “otra” nómina explica una parte el problema de liquidez de la UAS.

 

Para nadie es desconocido que la UAS en 2012 parió un partido político integrado principalmente por estudiantes, académicos, trabajadores administrativos y funcionarios. Así lo demuestran los nombres de sus dirigentes donde están dos exrectores y la larga lista de candidaturas a cargo de elección popular de 2013 a 2020 que han pervertido la esencia universitaria. Esta anomalía coincide con el comportamiento errático de la plantilla laboral registrada en el Portal de Transparencia.

 

Cuando llega Cuén Ojeda a la rectoría en 2005, ese año la UAS cierra con 2, 085 jubilados y 8, 628 personal activo y al terminar su gestión en 2009 hay 3, 135 jubilados y 9, 638 activos. Las tareas más fuertes de construcción del PAS fueron en 2012 después del fracaso electoral cuando el exrector se postuló por primera vez al Senado de la República bajo el emblema del PANAL. Ese año cierra de acuerdo con las cifras oficiales con 3, 508 jubilados y 10, 614 activos. Hasta aquí podríamos decir que hay una evolución “normal” tanto de jubilados como activos. En siete años (2005-2012) los jubilados se habían incrementado en 1,423 mientras los activos 1,986.

 

Esta tendencia se sostiene hasta octubre de 2015 cuando hay 4,156 jubilados y 11, 690 activos. Pero a partir de ese año algo ocurre, y hay quienes lo asocian a las necesidades electorales del PAS, cuando se dispara a 6,525 jubilados y 17,669 activos que dan un total de 24,194. Está tabla desapareció del portal y el 20 de marzo del año en curso se puso otra con los siguientes datos: 4, 519 jubilados y 14, 521 activos que dan un total de 19,040. Y en un documento oficial que circuló en los medios el rector habló de que en la UAS había un global de 17, 000 entre activos y jubilados.

 

Para tener otro punto de referencia en 2012 y solo con el personal activo, el año de registro del PAS, había como ya lo dijimos era de 11,690 y en la tabla desaparecida ya había 17,669 mientras en la vigente 14, 521 activos.

 

¿Cómo explicarle racionalmente a la SEP y a la SHCP esa volatilidad de la plantilla activa? ¿cómo justificar un mayor presupuesto con estos números cambiantes? y ¿hasta dónde estas inconsistencias meten en un brete al personal activo y jubilado que lo único que desea se garantice el salario?

 

Seguramente es ahí donde radica parte de la “bronca” que señala el gobernador y que el rector busca darle la vuelta, en lugar de sentarse nuevamente con los funcionarios federales, para justificar entre otros temas lo de la plantilla, el presupuesto y la población estudiantil real.

 

No se puede seguir con la visión engaña bobos: “Nos sorprende que haya retenido, de manera incorrecta y sin atribución jurídica alguna, un recurso estatal ordinario para cubrir un adeudo de carácter federal extraordinario…” y, menos ante la premura, pretender movilizar a los universitarios en estos días de emergencia sanitaria.

 

El problema está en el resultado de las auditorias federales que por cierto la única de la ASF ubicada en el Portal de Transparencia es la de 2012, es decir, hay ocho años sin este tipo de información: ¿Acaso desde entonces el gobierno federal no ha auditado el manejo del dinero público entregado? Imposible.

 

Más aún, cuando ha trascendido que a finales del año un equipo de auditores federales se instaló en la casa estudios para revisar el manejo de los recursos públicos federales. De los resultados de esa auditoria nada se conoce. Lo que si se sabe es que en una auditoria realizada en 2017 el déficit era de más de 1 500 millones de pesos. O sea, el acumulado del déficit es altamente probable que siga en aumento considerando la evolución de la plantilla de activos y jubilados.

 

A todas luces hay diferencias con las autoridades de la SEP. Recordemos cuando su titular vino a decir a Culiacán: “hay Universidades públicas que tienen dueño” y muchos universitarios le agregarían que tiene partido político, pero, al margen de percepciones sobre la llamada Universidad partido, hay elementos suficientes para pensar que detrás de los 50 millones de pesos existe en la SEP una toma de postura sobre el manejo financiero en la Casa Rosalina.

 

Seguramente no termina de convencer el manejo que se hace de los recursos públicos así que no sería descartable que el problema de los 50 millones persista en las siguientes quincenas o qué de una vez por todas se ejerza mayor control sobre la gestión financiera y académica de la UAS o de plano se finquen responsabilidades.

 

En definitiva, ante la situación inestable y en medio de la emergencia sanitaria, resulta necesario salir de esta suerte de callejón sin salida y esto solo es posible a través de la acción de los propios universitarios. Quienes analizando sin tutelajes construyan puentes para conocer lo realmente existente en la UAS y generar desde abajo, las soluciones pertinentes para no ser rehén en un litigio que lo hacen suyo y afecta a sus familias.

 

¡Al tiempo!

 

Publicado en el diario Noroeste 05/04/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS INVISIBLES DE LA PANDEMIA

 

 

 

Vivo en la falda del Cerro de La Nevería del Centro Histórico de Mazatlán donde cotidianamente coexistimos una comunidad de clase media, decenas de pensionados canadienses y estadounidenses y prestadores de servicios personales.

 

Los primeros vivimos especialmente en la parte baja del cerro y el resto en las laderas. A estos los veo bajar del cerro todas las mañanas con sus arreos de trabajo. Son los “lava carros” con su cubeta y franela en busca de autos sucio en las calles aledañas de la Plazuela de los Leones donde compiten con otros del oficio.

 

La mayoría de ellos son hombres entrados ya en edad que pergeñan unos cuantos pesos para sacar los gastos del día. Sólo que en estos se han caído por la baja de afluencia de vehículos y ellos rondan apesadumbrados por la plazuela con sus leones gigantes.

 

Conversan entre ellos sobre lo malo de la situación y así pasan las horas esperando a los clientes que llegan a cuentagotas o simplemente nunca aparecen. Son los más pobres y frágiles del barrio con el agravante de que son personas de edad avanzada y algunos tienen adicciones.

 

Hay otros que los veo bajar con material de renta en playa y que se pierden por las calles. Pero, igual, hoy padecen la falta de clientes y se les nota en el rostro cuándo por la tarde regresan agotados no se si por la asoleada o por tener un día perdido más y, sospecho, no saber que decir cuando lleguen a casa sin los mínimos dinero para las compras básicas. El horizonte pinta mal y al día siguiente de nuevo van a las playas vacías.

 

Hay otro grupo que son técnicos (plomeros, electricistas, carpinteros, tapiceros, etc.) que lo tienen, creo, más resuelto porque los percances domésticos están al día con una fuga de agua, gas, corto eléctrico.

 

Y, olvidaba, por esas calles y callejuelas rondan decenas de jóvenes desempleados que pasan el día sentados en las banquetas de la calle Campana, son los hijos o nietos de los pobres del barrio. Muchachos y muchachas que se les va el día viendo pasar las horas. Son el relevo generacional de otra columna de pobres. De personas que están desprotegidas laboral y sanitariamente. Son unos cuantos de los millones de mexicanos que no tienen acceso a la salud pública.

 

Que en estos días de incertidumbre tienen que salir a buscar el sustento del día. A los que seguramente el tema de la pandemia no les quita el sueño como si la ausencia de algo de comer en sus mesas. De no poder pagar los recibos de fin de mes. Lo básico. Es una historia que se multiplica y extiende por todo Mazatlán, los parias que brotan cada mañana a pie o en bicicleta a trabajar en las zonas residenciales, los mercados o los hoteles.

 

Que ahora bajan las cortinas para evitar los contagios de corona virus 19, sin considerar que con esa medida de contención quedan miles de familias desamparadas. Porque viven al día. A expensas de poder vender su fuerza de trabajo o alguna mercancía. Para los que no hay ningún auxilio de gobierno y por lo tanto no hay manera de que haga efecto la campaña de contención “quédate en casa” y es qué en México, a diferencia de otros países, NO HAY UNA POLÍTICA INTEGRAL para tiempos de emergencia, simplemente porque es inconmensurable y por ello se llama a ser consciente de la propagación del virus.

 

Que habrá de llevarse indistintamente a ricos y pobres. Aunque por esa selección clasista de algunos medios de comunicación, solo se destacan los contagiados y decesos de figuras públicas. En eso son inmoralmente selectivos. Y es que de por sí, hay inconsciencia sobre la magnitud de la amenaza que hoy recorre el mundo con hambre siempre será mayor. Es una mezcla explosiva. De la que deberíamos estar conscientes como gobierno y como sociedad. Debo decir que me dio pena ver esta semana al alcalde y un séquito de funcionarios que en lugar de ver esta parte de la contingencia estaban “supervisando” los avances de las obras en la avenida Rafael Buelna. Cómo si eso fuera lo más importante, cómo una forma de sentirse útiles

 

En definitiva, hoy las avenidas de Times Square de Nueva York, la Gran Vía de Madrid, Vía Veneto de Roma o las Ramblas catalanas están vacías. Hay quienes dicen que después de que pase el vendaval del virus tendremos un mundo diferente al que vivimos hasta principios de año. Con un 20 o más por ciento de pobres en el mundo. Que a un sector de la clase media le caerá el mundo encima por el desempleo y las deudas. Porque las oportunidades de empleo y los ahorros se reducirán dramáticamente. Y los gobiernos tendrán menos dinero para gasto social y servicios públicos.

 

Y México no será la excepción. Tenemos un gran déficit en materia de desigualdad social. Millones de personas viven en situación de calle y hacinamiento en viviendas frecuentemente insalubres. El acceso de la salud pública es limitado por la gran cantidad de personas que están en la informalidad laboral y la precariedad.

 

Los niveles de educación en franjas de la población son impermeables para cualquier campaña de concientización sobre el coronavirus o cualquier otro tema de salud pública. Basta salir a las calles y darse cuenta en el problema en que estamos metidos. La gran cantidad de personas que sale diariamente a “buscar la chuleta” sin que les parezca importar mucho la amenaza.

 

“La panza es primero”, tituló Rius una de sus obras pedagógicas, en otro sentido, pero perfecto el título para hoy y mientras haya pobres. Las medidas de contención son más eficaces especialmente en sociedades y franjas de clase media. Entre quienes tienen resuelto el día a día. El resto sale a la calle. Y son la amenaza para todos. Y no se sabe si consciente o inconscientemente es lo que explica la actitud de López Obrador que en un acto suicida sigue haciendo giras y convocando a las masas en las plazas públicas.

 

Este domingo está anunciado que vendrá a Sinaloa, a la zona de los altos. Viene a supervisar los avances de obras de infraestructura pública y eso seguramente significará que la gente se acerque para llevar sus reclamos. Y esperemos que no, el coronavirus, que ya está entre los sinaloenses.

 

En fin, vuelvo con los pobres de mi barrio porteño, la gente de trabajo, que cómo todos los días, los vuelvo ver pasar con sus arreos y sus buenos propósitos del día en una ciudad desolada, que pide a gritos le echen una mano.  Al tiempo.

 

Texto publicado en Noroeste el 29/03/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿HACIA UNA NUEVA UNIVERSIDAD PARTIDO?

 

La Universidad de Occidente apareció en el escenario de la educación superior a principios de los pasados años ochenta. Fue una de las respuestas del gobierno de Antonio Toledo Corro al grupo dirigente de la UAS que enarbolaba en las calles y plazas la defensa de la autonomía universitaria y un subsidio justo.

Entonces los primeros funcionarios de esta nueva institución -y también de los COBAES- hayan sido personas vinculadas al gobierno, al PRI en contraste con la UAS donde el PCM hegemonizaba en la Casa Rosalina. La educación superior entonces estaba muy partidizada, muy bajo el control de partidos y grupos.

Sin embargo, una franja de la izquierda universitaria desde la elección de rector en 1985 entró en un debate entre dos corrientes del ya entonces PSUM que simbólicamente se reconocían como “culteranos” y “visigodos”, es decir, la élite intelectual que impulsaba la candidatura de Liberato Terán y la del aparato partidista que estaban con Audómar Ahumada quien al final resultó ganador en la contienda por el voto universal que en ese entonces existía en la UAS.

La diferencia de fondo entre ambas corrientes era el rol del partido en la conducción de la UAS. Unos planteaban liberarla del control partidario para que siguiera a su aire en sus actividades sustantivas y los otros continuar con una relación anómala donde la orientación académica estaba en manos de los comisarios políticos.

Señalo lo anterior para mostrar que la izquierda al final terminaría dejando a la institución a su propia dinámica especialmente en la gestión de José Luis Guevara Reynaga. No sucedería lo mismo con la U de O que estaba -y está pese a su autonomía- sujeta a las directrices que se mandan desde el tercer piso de gobierno.

Todos sus rectores fueron del PRI hasta la llegada de Sylvia Paz que es producto, según algunos observadores universitarios, de un probable enroque entre Quirino Ordaz y Cuén Ojeda quien, recordemos, en el momento de la designación hablaba de cogobierno, y se la debía a Paz cuando en la carrera por la rectoría en 2009 se decidió por el hoy dirigente pasista Corrales Burgueño.

No obstante, esa trayectoria ligada al PRI siempre se cuidaron las formas y la universidad seguía su propia dinámica de “mucha administración y poca academia”, por la optimización del recurso escaso y la ausencia de profesores investigadores de tiempo completo. Una gran cantidad de sus académicos eran y al parecer siguen siendo de asignatura, de hora clase, por tiempo y obra determinada. Y lo peor, hoy sujetos a los humores políticos y la flexibilidad laboral.

Es conocida la evolución que la UAS ha tenido en los últimos 15 años. De ser una universidad muy ceñida a las directrices de la SEP tuvo un plus con la llegada de Héctor Melesio Cuén a la rectoría

quien trabajó intensamente para sacudirse los resabios del pasado y hacerla a imagen y semejanza de sus ambiciones.

Así, en 2009, cuando termina su periodo entra a la política electoral primero a través de la Asociación civil Cuenta Conmigo y luego con la construcción y debut del PAS en 2012. Bajo la máxima de “si le va bien al PAS, le va bien a la UAS”, recorría el estado y todas las cabinas de radio y TV.

Y, claro, entre 2013 y 2018, le fue bien al PAS llegando a tener seis diputados, pero de acuerdo con indicadores de calidad no le fue muy bien a la UAS. En este periodo vivió un proceso dramático de descapitalización académica por la jubilación de la generación que se incorporó en los años setenta y ochenta que hasta la fecha no se ha subsanado.

Sorprendentemente muchos de estos jubilados hoy están en la UAdeO, cómo funcionarios y profesores de asignatura, empezando por su rectora que no pudo serlo en la UAS y hoy lo es en la UAdeO y fue reelecta ante el asombro, impotencia y enojo soterrado de sus académicos de siempre.

A este fenómeno de transfuguismo académico los históricos de la UAdeO lo han llamado maliciosamente “uasización” de su universidad. Con el agravante que han llegado algunos de los otrora uaseños a cubrir cargos directivos y el PRI ha venido siendo relegado por no decir eliminado del control de la institución.

Y en ese escenario de exclusión directiva cobra singular importancia la aparición en ella de Jesús Aguilar Padilla, el exgobernador, primero como profesor de ciencia política y rápidamente como presidente de la Fundación UAdeO.

¿Qué hay detrás de esta jugada que se combina a la perfección con la de su socio Jesús Vizcarra, quién desde hace algunos años, ha sido presidente de la Fundación UAS? Por cierto, con resultados poco conocidos, eso sí mucha foto y palabrería.

No hay duda de que ambas instituciones tienen problemas de liquidez financiera y hacen falta mucho este tipo de fundaciones, pero ese: ¿es el objetivo de fondo? No. Al tener control de ambas instancias honorificas tiene un efecto en automático. En la UAS está resuelto, el control que ejercen la mancuerna Cuén-Guerra, garantiza al menos por un tiempo sostener el control de la institución, ya lograron que Rubén Rocha no vuelva a decir que va “acabar con el cacicazgo de Cuén” y, mejor, que se inscriba en su tesis de “no intervención” en los asuntos de la UAS.

En el caso de la UAdeO tienen de su lado al gobernador Ordaz Coppel y al grupo dirigente de la institución. Hay así un frente universitario informal, pero consistente, que tiene como tarea defender la “autonomía universitaria”, y al mismo tiempo, impulsar la candidatura morenista de Rubén Rocha a quien algunos miembros de este partido lo consideran el candidato del PRIMOR.

Entonces, volviendo la vista hacia la pregunta que lleva por título este artículo, la respuesta quizá sea atrevida y más allá de convencionalismos, es que en Sinaloa estamos viviendo un proceso de reagrupamiento de fuerzas muy diversas que tiene lamentablemente como plataforma sus principales universidades públicas. Por eso, decimos, que la UAdeO ha empezado a dar sus primeros pasos hacia una nueva Universidad partido, es decir, a convertirse un instrumento al servicio de unos intereses y una ambición política.

Y lo que era inimaginable en los ya lejanos años setenta y ochenta, hoy la mezcla posmoderna de que todo se vale, pareciera que será una realidad sucesoria y eso causa en muchos azoro y desconcierto.

Al tiempo

Publicado en el diario Noroeste 15/03/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RUBEN ROCHA, EN CABALLO DE HACIENDA

 

Rocha es un político que siempre ha tenido la suerte del lado de su tesón. Nació en un hogar humilde de la comunidad rural de Batequitas, municipio de Badiraguato, de donde salió siendo muy joven para estudiar en la Normal rural del Quinto, Sonora, donde alcanzó el grado de técnico en educación básica y su paso por aquellas aulas igualmente humildes lo acercaron al activismo de izquierda.

Regresó a Sinaloa y aquella militancia de juventud le abriría las puertas de la preparatoria de Guamúchil y llega a ser su director, desde ahí continuo su activismo, primero en la Corriente Socialista y más tarde, en la confluencia PCM-PSUM-PMS-PRD, que le llevó en 1985 a ser candidato a gobernador por el MPS, una coalición de izquierda, y tuvo como adversarios nada menos que a Manuel Clouthier y a Francisco Labastida, quien resultó ganador de la contienda.

Quedó lejos del primer lugar, pero posicionó la marca de izquierda en el imaginario colectivo. Esas mismas fuerzas incubadas en la UAS lo llevarían a la Secretaria General del SPIUAS y luego a la rectoría en el periodo 1993-1997 y con él, haciendo un esfuerzo de extensión, cierra el llamado ciclo de los rectores “comunistas”.

En el verano de 1997 dejó la rectoría de la UAS y coincide con los preparativos de las elecciones generales de 1997. Una coalición variopinta lo postula como candidato a gobernador y obtiene el nada despreciable 18% de los votos emitidos. De aquella contienda recuperó una bomba mediática que cambiaría el rumbo de su trayectoria política. En plena campaña reveló que Juan Millán, el candidato a gobernador del PRI, que se ostentaba como egresado de la Facultad de Economía de la UAS, nunca había concluido sus estudios profesionales.

Millán tuvo que apechugar y esperar un tiempo para cobrársela. Se propuso cooptarlo para el PRI o mejor para el millanismo. Y lo logró desde el gobierno a golpe de contratos para realizar “estudios sociales”, seguramente sonrío con satisfacción cuando lo vio apoyando la candidatura a gobernador de Jesús Aguilar Padilla, quien gana una elección muy cerrada frente a Heriberto Félix Guerra y ese apoyo le permite a Rocha Moya llegar a la Coordinación de Asesores y quemar quizá la última nave que lo unía con sus antiguos camaradas.

A su manera y circunstancia siguió el camino del también exrector Jorge Medina Viedas, quien recordemos había abandona a sus antiguos camaradas para abrazar al priismo.

Ya como coordinador de asesores combina sus labores profesionales con las de estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la UAS. Ahí tuvo como director de tesis precisamente a Medina Viedas, quien en ese entonces era funcionario del gobierno federal. Cubre el trámite y se convierte en flamante doctor sin que la UAS obtuviera a cambio un investigador que contribuyera desde la academia. Y es que en esos años se jubila en la institución Rosalina para reforzar su rol en el equipo del gobernador Aguilar Padilla incluido, al final de su gestión, su paso por el ISSSTE en la Ciudad de

México. Para volver a Sinaloa en 2017 cuando triunfa Quirino Ordaz y se convierte brevemente en coordinador de asesores.

Con la designación de Quirino Ordaz todo parecía indicar que llegaba al final de su carrera burocrática política. Estaba en la antesala de los setenta años “la última década útil” según Miguel de Unamuno. Pero, nuevamente la suerte toca a su puerta, lo busca López Obrador para invitarlo a formar parte de la fórmula de Morena al Senado de la República. Acepta para volver a la política activa después de veinte años de cuando fue candidato a gobernador por segunda vez. Ambos se habían conocido en el PRD y aquel confiaba y confía más en este tipo de perfiles conversos que en los de la vieja izquierda -un caso ejemplar, es el aislamiento político de Camilo Valenzuela- lo que le permite encabezar la fórmula.

Alcanza el Senado con Imelda Castro, un perfil sin mayores luces, que está a la espera de que le beneficie la cuota de género. Rocha, en cambio, alcanza mucha visibilidad por la elaboración, negociación y la defensa apasionada que hizo de la polémica Ley de Educación.

Eso automáticamente lo proyectó como posible candidato de Morena al gobierno de Sinaloa y es así, como aparece, a la cabeza en todas las encuestas de conocimiento e intención de voto de los aspirantes ante una “caballada” muy flaca y desacreditada. Ante este escenario que tiene una fuerte dosis de suerte, Rocha se mueve con un “equipo de izquierda” que cobra inescrupulosamente en el Senado de República sin prestarle servicio alguno. Y es que la mayoría de estos personajes, que vienen de distintas corrientes uaseñas de los años 70 y 80´s, son operadores políticos de una aspiración en marcha y están estratégicamente ubicados en Los Mochis, Culiacán y Mazatlán.

Sin embargo, no tienen influencia en el senador y algunos hasta le causan problemas. Él está más informado y tiene mejor pulso de lo que ocurre en el estado. Sus verdaderos referentes están en otro lado. En la Ciudad de México, sin duda son AMLO y Ricardo Monreal. En Sinaloa, es el grupo que encabeza Jesús Vizcarra y Aguilar Padilla, sin Juan Millán, a la vista hasta este momento.

Está sería la matriz política de la sucesión, la que podría definir, en caso de persistir la suerte, la candidatura de Rocha Moya.

En estas circunstancias hay un dato aparentemente suelto. Vizcarra y Aguilar Padilla presiden las fundaciones de la UAS y la UAdeO. ¿Qué hay detrás de estas designaciones? ¿Cómo se articula con el futuro proyecto político? En el caso de la UAS es clara la alianza con la mancuerna Cuén-Guerra Liera. Rocha Moya se ha olvidado de sus dichos de la campaña pasada cuando cuestionó severamente el cacicazgo y ahora lo defiende “porque cualquier reforma a la ley orgánica tendrá que venir desde dentro de la UAS”.

En la UAdeO, que lamentablemente ha dado sus primeros para convertirse en una nueva Universidad partido, podría ser un adelanto sutil de la alianza con el gobernador quien, en un acto inusual, desmesurado, fue a las instalaciones universitarias a tomarle protesta a Aguilar Padilla y hasta rendirle un reconocimiento público que seguramente no se les ha brindado a sus mejores académicos.

Entonces, si damos como buena que la precandidatura de Rocha Moya va en caballo de hacienda, aunque en política nunca hay nada seguro, estamos ante un escenario de continuismo, lo que esto signifique en un futuro enrarecido por variables que están más allá del estado. Y es que los actores

decisivos, salvo excepciones en el terreno político y empresarial, no son nuevos, hay quienes han detentado el poder tras bambalinas y, eso, paradójicamente, lo ven algunos como que a Rocha Moya no se le acaba todavía la suerte desde que salió de la normal rural. Vamos, que la tiene hoy más que nunca, aunque AMLO este cayendo en las encuestas.

Al tiempo.

 

Publicado en el diario Noroeste 08/03/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARNAVAL, EN TIEMPOS DE AJUSTE DE CUENTAS

 

A los carnavaleros de la Fonda del Chalio

Si hubiera que sintetizar esta dialéctica político-carnavalesca podría decirse que el Carnaval cómo parte de una política recreativa fue exitoso y como ejercicio de prueba de popularidad, la demostración de un fracaso incubado lentamente en el imaginario colectivo. Lo ganaron los manifestantes anónimos que son una piedra en el zapato de todo gobernante y de quien tiene una visión patrimonial y autoritaria. Que piensa que su palabra es ley y ya. Que no se consulta, sólo se acata porque es el mandato de los votos. Sin considerar ni un instante para ver cómo lo percibe el otro. El ciudadano como cliente que no acepta el espejo autocomplaciente del gobernante. El de los infaltables lambiscones del primer círculo. El halago fácil y chocante que el ego nunca termina de satisfacerse porque siempre llena la cabeza de pájaros que cantan al oído.

Sin embargo, no tenemos porque no reconocer que el Carnaval le salió bien al gobierno morenista, aunque otras políticas sean un rotundo fracaso. En la fiesta del Carnaval los gobiernos municipales echan la casa por la ventana, no reparan en los gastos del glamur, se trata de lucir en grande, hacer ver magnifico lo que se hace para la fiesta. Y la multitud compensa abarrotando contenta el largo malecón y en el inevitable Paseo de Olas Altas. Soportando la espera y la inclemencia de los vientos fríos de febrero. Saben muchos que es el Carnaval por generaciones y paga por ello con la paciencia de Job. No se va hasta que pasa el último carro alegórico y la más rezagada de las comparsas. Hasta que levanta la mano la enésima reina el carnavalero se va con la sonrisa de haber sido participe estoico de la mayor fiesta de la carne.

Esa carne voluptuosa que muchas y muchos jóvenes danzantes mostraron desinhibidas e impúdicas como si fuera su última noche en Paris. La que recordaran por siempre muchos de los testigos de esa noche de música, baile, piel, confeti, oropel, fantasía y magia que a la mayoría le hizo olvidar sus problemas cotidianos. Los de los bajos salarios que lastiman la compra de la canasta básica, las deudas que se acumulan por las compras a crédito, la incertidumbre que golpea por los sucesos diarios y el miedo por la violencia en las calles.

El carnavalero es parte de un espectáculo omnicomprensivo y nada puede ser más importante que ese momento de respiro ante el agobio cotidiano. Ya mañana veremos dirán los más comprometidos con la fiesta. La vida comienza de nuevo el miércoles de ceniza. Con la marcha rutinaria de desagravio por los excesos ocurridos durante el Carnaval. Ya vendrá noviembre con los hijos procreados a ritmo de música de tambora sinaloense. Serán los carnavalitos y carnavelitas que renovarán la estirpe del fragor de estos días dionisíacos y de la memoria plástica del “mejor me olvido”.

Estos días disipados cuando hasta el más abstemio bebe y come como vikingo. Cuando el más tímido grita de alegría al paso de las reinas y princesas. Cuando los más reprimidos salen del closet y

muestran para siempre sus deseos más sofocados. Cuando la desinhibición se impone sobre la represión. Vamos, cuando hasta un pobre se siente millonario. Y la protesta se sublima, se metamorfosea en regocijo, en alegría, hasta que salta del olvido momentáneo.

En grito liberador contra el personaje de sus desvelos. Lo escuchamos en un coro simultaneo que se oyó hasta Olas Altas. Que nos hizo recordar que no hay perdón, ni olvido, sino pausa para la fiesta. Y el que la hace la paga. Aplausos para el gobernador y abucheo para el alcalde. La gente sabe quien es quien. Quien es auténtico y quien es falso. Vuelve la vista a lo inmediato. A los gestos y actitudes del gobernante. Los que han quedado tatuados en su memoria política. Y que podrían convertirse en rechazo o en votos. En apoyos a personalidades y proyectos similares. Que están a la vuelta de la esquina. O al menos en un agradecimiento perenne. Que revalore en positivo el sentido de la política.

El Carnaval es un termómetro que mide el ánimo político y sus personajes más fotografiados. Y eso no parecen valorarlo hasta que cada uno no lo sufren en carne propia. Luego será un elemento para la reflexión si hay capacidad de salir de las coordenadas cerradas del prejuicio, la animadversión, el ejercicio autoritario del poder o la maledicencia más emocional. Puede ser una vuelta más a la tuerca como diría el inolvidable Henry James, pero también lo peor la falta de autocrítica. De pensar que son los otros los que están mal, que no entienden porque no entienden. Y seguir por ese camino de oprobio. Sin futuro. Porque esta visto que el camino es otro aun estando equivocado el ciudadano. No hay que olvidar la máxima de un comerciante complaciente: El cliente siempre tiene la razón.

El político, aunque se piense de otro estatus social, es un comerciante que vende diagnósticos y eventuales productos de interés público. Ya decidirán los ciudadanos si las compran cómo se compra una Coca-Cola o unos Kleenex. Y, bueno, si el Carnaval es una mercancía pública y se vende bien es de esperar que el comerciante este bien valorado, pero qué explica esas expresiones de alivio y contraste, simplemente que al vendedor no se le asocia con el producto mercadológico.

Quizá porque el Carnaval pertenece a la tradición, no a los políticos que son pasajeros de un viaje sin fin. Compañeros momentáneos de este viaje de magia y fantasía. Entre esa muchedumbre anónima y vociferante. ¿Habrá, por ejemplo, quienes recuerden cual fue el alcalde de hace 20 años? o ¿quién recuerde quienes fueron las reinas de hace 10 años? Seguramente algunos. La mayoría no. Eso hace la diferencia entre la tradición y la política pública.

En fin, el Carnaval es gozo, olvido, antídoto, libertad, catarsis, pero también, ahora sabemos, abucheo destemplado, gritón, anónimo. Ajustador de cuentas. Y es que a la par de la tradición está el ego del gobernante que exige ser reconocido como si fuera otro rey de la fiesta. Y esa confusión no parecen comprenderlo o intuirlo hasta que un grito fuera de lugar lo saca de sus sueños de esa grandeza efímera, mortal, destinada irremediablemente al olvido.

Publicado en el diario Noroeste 28/02/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TATIANA, ¿CANDIDATA A GOBERNADORA DE SINALOA?

 

Si Tatiana Clouthier se decide ser aspirante a la candidatura de la coalición que encabeza Morena al gobierno de Sinaloa y deja de lado la opción de su residencia en Nuevo León, movería el tablero sucesorio que hemos estado viendo en las encuestas de intención de voto que no la han considerado como aspirante.

Uno, muy al estilo Clouthier, Tatiana da un paso hacia adelante sin pedir permiso a nadie. Simplemente expone su derecho a votar y ser votada en estos estados del norte del país y esto contrasta con los otros aspirantes que buscan la misma candidatura mediante el aval de López Obrador. Una muestra es la del alcalde de Mazatlán que hace unos días dijo imprudentemente a la prensa que “si se lo pide el presidente López Obrador” se postularía para gobernador del estado cómo si lo estuviera haciendo muy bien y no se le puede desaprovechar.

Dos, Tatiana es un caso rara avis en la política sucesoria de 2021, pocos pueden presumir tener posibilidades de competir en dos estados con una alta expectativa. Nació en Sinaloa donde se inició en la política al lado de su padre Manuel Clouthier del Rincón y cambio de residencia a Monterrey donde llevó su inquietud política a la militancia primero en el PAN y luego en las organizaciones civiles llegando a ser candidata a la alcaldía de San Pedro Garza.

Tres, hay suficientes razones para pensar que Tatiana pueda optar por Sinaloa sobre Nuevo León, además, de las de tipo sentimental que pudiera haber luego de que su padre aspiró a ser candidato a gobernador en 1986, están las de tipo político, que se expresan ya en un sistema alianzas que se está tejiendo alrededor de la triada Aguilar Padilla-Vizcarra-Rocha, o sea, hacia una suerte de continuismo en la política estatal, sin considerar, el poder paralelo que su hermano Manuel ha denunciado en forma reiterada.

Cuatro, sería una aspirante mujer, que en el espectro nacional significa que mediante el sistema de cuotas de género podría beneficiarla y además en esa tesitura ser la primera candidata de Morena al menos en Sinaloa.

Cinco, pese a que Tatiana ha vivido por décadas en Monterrey y allá a construido sus afectos, no es una extraña en su tierra. En el último año ha estado viniendo al estado a diferentes actos políticos y simbólicos desde la apertura de un local que abrió el también diputado Iván Ayala en Los Mochis, un acto público en Culiacán la memoria de su padre o hasta la presentación de su último libro en Mazatlán, por mencionar algunos.

Seis, además, estando dotada de una gran capacidad de comunicación no le teme a decir verdades incómodas, al contrario, es muy oportuna ante el malestar de quienes se sienten afectados con sus afirmaciones frecuentemente contundentes en distintos temas.

Siete, la acompaña la marca Clouthier, uno de los anagramas dinásticos que ha subsistido a lo largo de los años y que en Sinaloa su hermano Manuel lo ha comprobado no siempre para ganar sino para probar el valor de la marca.

Ocho, su familia sigue teniendo un peso importante en el diario Noroeste que, contra viento y marea financiera, subsiste a través del tiempo, con el mismo compromiso social que establecieron sus fundadores en los ya lejanos años setenta.

Nueve, si decidiera y alcanzara la nominación por Morena y sus aliados, el gobernador Quirino Ordaz no sería obstáculo para que ganara la elección si es que lo puede hacer con lo maltrecho que se encuentra el PRI.

Y, diez, ahí está seguramente la vigencia de la frase que Manuel externó cuando el PAN postuló a su cuñado Heriberto Félix al gobierno del estado: A la familia se le apoya.

Al margen de estos positivos, tiene en contra que no se encuentra, hasta ahora, y quizá ese sería su principal dificultad, entre las familias que han hecho la política tradicional en Sinaloa y ya buscan en 2021 recuperar el poder y continuar con la política que ha marginado a un sector importante de la población.

Además, no ha formado un grupo político que trabaje en su dirección, y esto no habrá de suceder hasta que tome la decisión de competir primero en la elección interna y ganarla en la constitucional.

Así mismo, el solo anuncio de la posibilidad de ser aspirante por Morena al gobierno de Sinaloa provocó confusión en las filas morenistas donde muchos vienen trabajando con los mencionados en las encuestas de intención de voto. No obstante, en un ambiente de división entre los grupos morenistas, la aspiración de Tatiana podría ser un elemento unificador de la mayoría y distendería las tensiones que se viven actualmente en este partido.

En esa lógica, el silencio que han guardado los llamados líderes del morenismo, es ejemplo de la confusión que vino a traer la posibilidad de que ella aspire a la candidatura.

Cierto, no tendría por qué haber definiciones antes del calendario electoral, si se está en el momento de pulsar las reacciones veladas y abiertas de dentro y fuera del partido obradorista.

Más, significativo, son aquellos líderes partidarios que ya tomaron la decisión de ir “con el candidato de Morena”, y que hasta le habían puesto nombre y apellido, para ir a la segura y ahora con esta posibilidad y el tipo de militante que es Tatiana seguramente les resulta incómoda para seguir haciendo lo que ha permitido este y otros gobiernos.

Lo real es que la sola posibilidad de que esto ocurra ya metió un ingrediente dinámico al proceso sucesorio, los encuestadores tendrán que incluirla en las próximas encuestas, y entonces empezaremos a ver las reacciones sociales que provocó el dilema cloutheriano: Sinaloa o Nuevo León.

Manuel Clouthier, alguna vez mencionó que este tipo de buscapiés era la “marca de la casa”, y si lo es porque Tatiana no es una política de escasa visibilidad pública sino lo suyo son los reflectores. Algo habrá aprendido de Noroeste y de su colaboración en otros medios de comunicación del norte del país, inclusive, no se puede regatear el papel que tuvo en la comunicación que llevó a López

Obrador a la Presidencia de la República y por alguna razón poderosa no se le había considerado como aspirante al gobierno de Sinaloa.

Al tiempo.

Publicado en el diario Noroeste 23/02/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ROSY FUENTES, ¿INFORME O PLATAFORMA DE LANZAMIENTO?

 

En la política de anticipos son importantes los discursos, pero más los símbolos, los que son inherentes a los rituales del poder, el encuentro con las multitudes, la influencia en los medios de comunicación, pero también son la apariencia, los gestos, énfasis y el escenario donde están los protagonistas.

Un ejemplo plástico de ello ocurrió el miércoles pasado cuando Rosa Icela Fuentes Chávez, la presidenta del DIF estatal, rindió su tercer informe de actividades, y lo hizo a lo grande ante cientos quizá miles de funcionarios, invitados especiales y beneficiarios de los programas que llegaron de dentro y fuera de Culiacán.

No era cualquier informe, cualquier ritual, ahí estaban en la explanada de la institución miembros importantes de la clase política, funcionarios de los tres poderes estatales y federales, oficiales del ejército y empresarios.

Ella se apoderó del escenario como una super star como lo indican hoy los especialistas en comunicación política en menoscabo de las formas tradicionales de relación con los potenciales electores.

No hay duda qué el sistema de salud ha sido una prioridad del gobierno de Quirino Ordaz. Y que el DIF ha realizado un gran trabajo que va desde el fortalecimiento institucional con la creación de nuevas unidades de atención a personas con limitaciones físicas y mentales, hasta lograr una mayor cobertura territorial que ha prestado servicios valiosos a familias que tienen miembros con discapacidades.

Este dinamismo, le ha ganado reconocimiento, pero también a todo el equipo que encabeza una presidenta que no para para gestionar recursos. Una mujer, además, guapa con mucha presencia que tiene el don de la amabilidad. Esa chispa que encaja muy bien con lo político. Pues su trato sencillo genera confianza entre sus interlocutores circunstanciales. Y eso en un medio que si bien ha venido perdiendo acartonamiento todavía es un problema en la comunicación política. Entonces, cuando aparecen este tipo de personas en la estructura burocrática inmediatamente atraen reflectores y eso las vuelve mediáticamente atractiva.

Rosy Fuentes, cómo también se le conoce a la esposa del gobernador de Sinaloa, recientemente apareció en una encuesta de percepción por partido sobre los posibles candidatos al futuro gobierno del estado. Sorprendentemente esta persona que ella y su marido ha negado una y otra vez que tenga interés en postularse algún cargo de elección en 2021, aparece en primerísimo lugar entre los posibles aspirantes del PRI dejando lejos a muchos de los históricos del partido.

La encuesta ni tampoco la magnificencia del informe de labores, dígase o no, es un acto político de posicionamiento. Estamos en las mediciones de aspirantes para la definición de candidaturas a

gobernador o gobernadora. Formalmente el proceso electoral federal arranca en octubre y entrando el año 2021 el proceso estatal, entonces este tipo de encuestas y escenificación son adelantos de lo que se está preparando como oferta política. Están todos los que son y luego de las mediciones, vendrá qué duda cabe, los amarres políticos. Ya más de algún adelantado lo viene haciendo sin considerar “que no por mucho madrugar, amanece más temprano”.

Hay quienes dicen que en Sinaloa todos quieren ir con el partido ganador, con la marca Morena, lo que resulta pragmáticamente razonable pues nadie querría quedar, como han sido estos tres años, personajes y partidos políticos que han quedado en el desamparo y buscan volver por sus fueros de poder.

Si el equipo del gobernador esta, cómo todo indica, en esa tesitura, es comprensible el juego político que viene haciendo para posicionar una imagen joven y fresca. Estar entre los primeros cinco gobernadores mejor valorados ha dado margen de actuación política. Da juego a sus compañeros del PRI, incluso, algunos miembros de su gabinete están mostrando libremente sus aspiraciones; Jesús Valdez recorre intensamente todo el estado y, ahora, aun con todo lo que se pueda decir en contra, aparece Rosy Fuentes presentando un informe que inevitablemente atrae reflectores y no pocas suspicacias sucesorias.

Se podrá decir que estos desplantes políticos no tienen conexión. Pero, mediáticamente, obedecen a una lógica política, no sólo el gobernador es bien percibido, también está jugando sus cartas para cualquiera de los escenarios que se vayan construyendo y está semana tuvo un ingrediente nuevo.

La sola declaración de Tatiana Clouthier de que está en capacidad legal de aspirar a la nominación de Morena en su estado natal o en su estado de residencia, llama a considerar esa eventual aspiración. El senador Rubén Rocha, quien es el puntero en las encuestas por Morena, ha respondido que la ambición de Tatiana “no le quita el sueño”, cierto, pero es probable que le quite puntos en la próxima encuesta.

Cualquier cosa que suceda, el horizonte electoral tiene aroma de mujer, no habría que descartar esa idea de que no las habrá, tan las habrá que ahí están Imelda, Tatiana y Rosy, que de distintas formas han manifestado interés en participar y aunque más alguno dirá que Sinaloa sigue siendo machista y nunca votaría a una mujer para gobernadora, eso está por verse cuando hay más mujeres que hombres, y si a eso le agregamos que todas ellas son más jóvenes que la media de los aspirantes hombres, favorece un imaginario femenino.

En definitiva, el acto simbólico de la tarde del pasado jueves, donde la presidente del DIF aparece como super star de blanco y una gran sonrisa, para discursar sobre los logros de la institución bajo su cargo, fue un acto político y un mensaje claro y renovador de que el juego sucesorio tradicional y mediático tendrá apuestas destinadas a las emociones y en esa lógica la imagen espectacular de Rosy Fuentes, podría entrar en la competencia por los votos y porque no, contra otra u otras mujeres.

¡Al tiempo!

Publicado en el diario Noroeste 16/02/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PAUL VELAZQUEZ BENÍTEZ

A mi paisano lo conocí hace tres años cuando fui a dictar una conferencia a la todavía Universidad de Occidente Unidad Los Mochis.

Paul, aprovechando la oportunidad que abre toda conferencia, no cuestionó mis tesis sobre los eventuales gobiernos de coalición sino la solvencia de un político amigo y paisano que ha sido candidato para distintos cargos por diversos partidos.

Mi primera impresión fue que era el típico provocador del conferencista o de quien tuviera a mano, que trata siempre de aprovechar cualquier evento para evidenciar lo que no está fuera de su radar de valores.

No lo volví a ver hasta que en el pasado mes de abril apareció en la conferencia mañanera del presidente presentando una denuncia contra Billy Chapman, el alcalde petista de Ahome, por actos de corrupción presuntamente contra la hacienda pública.

Lo escuché con atención y descubrí a una persona valiente con gran capacidad para exponer sus ideas, sin duda Paul es un buen comunicador, además documentado de lo que sucede en el municipio del norte del estado.

Encontré, además, voluntad para sacar el tema del municipio y ponerlo bajo los reflectores potentes de Palacio Nacional, evidentemente aquella intervención no gustó a quienes fueron directamente señalados en su alocución pública y no faltó quien dijo maliciosamente que el senador Mario Zamora lo había llevado para crearle problemas al alcalde y que a Paul le sobraba protagonismo cuando en el periodismo de investigación es consustancial.

Sin embargo, cómo sucede y muy a pesar de la promesa de AMLO de que el fiscal general lo recibiría el mismo día no hay evidencia de que la denuncia haya prosperado, ni en la FGR, ni tampoco en la fiscalía o el Congreso del estado, Billy sigue haciendo de las suyas y no hay poder humano que lo llame a cuentas.

Y cuando eso sucede se asoma la fuerza de la impunidad y eso termina por envalentonar al sujeto de reproche, e independientemente de que Chapman haya sido quien esté detrás en el intento de asesinato que sufrió Paul Velázquez las cosas han empeorado para él en el municipio pues ha tenido que abandonar la ciudad, el estado, por los riesgos de un nuevo atentado y eso, cómo vimos esta semana, lo tiene intranquilo, no acepta vivir fuera del país y con justa razón pues eso representa cambiar totalmente de vida que, cómo se lo dijo certeramente al presidente y al mundo, que se cambia el país estando aquí, no exiliado.

Cómo seguramente a la mayoría que vio el video que se ha hecho viral me consternó ver el estado físico en que Paul se presentó a la conferencia mañanera, no obstante, me emocionó más ver su

capacidad para sacar fuerza de su impotencia y más cuando habló con vehemencia para exponer el riesgo que corren los que hacen periodismo de investigación que en otros países reciben premios mientras en México se les mata.

Mostró a todos que se está ante un hombre de convicciones que no se amilana ante la desgracia pues vuelve a poner los puntos sobre las íes y señala directamente y sin titubeo al alcalde Chapman cómo el autor intelectual de la agresión.

Su voz segura fue tajante y conmovió al propio presidente, quien articuló un discurso plano de lugares comunes cuando de entrada debió pedirle una disculpa por la falta de eficacia y prontitud de la FGR. A la vista no ha hecho mucho y eso muestra la indefensión en que está este y muchos otros periodistas en la provincia donde las “banquetas son muy angostas” y todos se encuentran.

Y ese reclamo, también vale, para la Fiscalía General del Estado, que ha reducido su importante tarea cómo alguna vez me lo dijo un periodista a “contar muertos y desaparecidos”, que lamentablemente se acumulan transformándose en incentivos para seguir cometiendo ataques al periodismo sinaloense.

Y, claro, también el Congreso del Estado que ante la solicitud de juicio político para este alcalde le dan largas y buscan legalismos para proteger al mal gobernante.

Paul acusaba en abril pasado a la senadora Imelda Castro que al hablar del alcalde Chapman lo reducía a un asunto de “estilo de gobernar” y Rubén Rocha, cómo en otros asuntos, guardó silencio nuevamente.

Y, porque no el PT, que fue el partido que llevó a Chapman a la alcaldía, siendo tan radical en otros temas “sensibles para la izquierda” que les parece poca cosa voltear a ver el desastre que está cometiendo el gobernante salido de sus filas y prefieren protegerlo antes que hacer un deslinde con él. Aunque la verdad Billy Chapman tiene de izquierda sólo el brazo, su sistema de valores esta mediado por una serie de problemas de personalidad.

Ahora, habrá que esperar que sucede, López Obrador en su respuesta al periodista agredido le ofreció retóricamente: “cuentas con nosotros para que se haga la investigación, que no haya influyentismo de ningún tipo, que sepas, así a ciencia cierta, que no hay ningún poder en México que esté por encima de la justicia, ningún poder", cuando en ese momento debió pedir al fiscal para que rinda cuentas de lo que se ha hecho en este caso que estuvo a punto de costar una vida y qué está en la mira.

Gertz Manero no parece interesarse en este tipo de casos como tampoco a su similar Juan José Ríos Estavillo, a ambos les pasan por arriba estos asuntos. Están abrumados con la espiral de violencia que se vive en el país y en Sinaloa. Y eso, habla de incumplimiento del gobierno de AMLO y de Quirino Ordaz de cumplir la promesa de justicia.

Paul Velázquez está en peligro y con su salud física y mental quebrantada, no obstante, saca fuerzas de lo más hondo de su ser para seguir y, seguramente, cómo muchos periodistas, se niega a aceptar a salir donde ha hecho su vida pública, lo anima su vocación y sentido de justicia.

En definitiva, la intervención del paisano Paul Velázquez se transformó en voz e imagen de los periodistas agredidos y se multiplicó por decenas miles ante la incapacidad de los gobiernos para decir alguna noticia alentadora en este valle de lágrimas.

Me quedo con la imagen retadora de Paul cuando aquella mañana del otoño de 2016 cuestionaba a mi buen amigo y paisano.

¡Al tiempo!

Publicado en el diario Noroeste 06/02/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL GOBERNADOR Y LA “RIVIERA MAZATLÁN”

 

Quien haya dado seguimiento a los boletines de prensa del Gobierno del Estado durante los días en que el gobernador y su comitiva estuvieron en Madrid para asistir a la Feria Internacional de Turismo (FITUR), se habrá dado cuenta, que el gran ausente en esas circulares fue la llamada “Riviera Mazatlán” que los alcaldes morenistas de Mazatlán y Escuinapa fueron a poner como producto terminado en este gran supermercado de los viajes turísticos internacionales.

La lógica, o mejor la simple sensibilidad política, indicarían que un proyecto turístico de esta envergadura debería convocar el esfuerzo al menos de los dos niveles de gobierno, pero, no fue así, cada uno llevó a España su agenda, y sólo en contadas ocasiones los funcionarios públicos se tomaron la foto en el stand de México.

¿Qué hay detrás de esta doble agenda del gobernador y los alcaldes morenistas de Mazatlán y Escuinapa en el mayor conclave del mundo en materia de turismo? ¿Se justifica que cada uno de ellos haya ido por su lado? ¿Seguirán haciéndolo en este tema?

Buscando respuestas asistí cómo observador a la conferencia de prensa, donde los alcaldes informarían sobre los resultados del viaje a Madrid, esperando encontrar pistas sobre el desencuentro señalado y los beneficios que tendrá este viaje pagado por los contribuyentes del sur del estado.

Ahí estaban los dos alcaldes, ninguno de los otros del sur del estado, acompañados de funcionarios, empresarios, músicos y hasta una regidora que seguramente fue parte de la comitiva mazatleca. Sólo parecía faltar el titular del Instituto de Cultura quien fue quien llevó el mayor número de personas con el mayor costo para los contribuyentes.

En esa conferencia el alcalde mazatleco hizo una descripción detallada hasta el estío de lo que habían logrado en aquellos días fríos de Madrid y no se limitó cuando se trata de exaltar lo “bien que nos trataron”, “lo bien que nos fue” y por ahí se fue, dejando el rastro de instituciones, y nombres de grupos y personas -algunos que hasta generaron sonrisas en el momento de pronunciarlos- y en medio de estos tropiezos verbales, estaba la exaltación de la Riviera Mazatlán mientras circulaban imágenes donde está siempre el alcalde sonriente departiendo con propios y extraños.

Esperaba que por fin el alcalde dijera fuera del oropel de la publicidad que es la Riviera Mazatlán y cómo se inscribe en el Plan Municipal de Desarrollo, y lo único que escuchamos los presentes fue que es una marca turística. Si, una marca como la Coca Cola o El Cid. Sólo,

que con una gran diferencia aquellas marcas consolidadas son tangibles y se pueden disfrutar sea bebiéndolas o tirándose en la playa con un daiquiri en mano.

La Riviera Mazatlán si existe es como potencialidad, es decir, unas bellezas naturales que ahí han estado por los siglos de los siglos y donde se han construido centros de población. Pero un producto turístico es mucho más que eso, cómo lo indica la experiencia de los “centros turísticos integralmente planeados” o mejor, todavía, la Riviera Maya, que es un complejo de instituciones públicas y empresas privadas, instaladas en un territorio con bellezas naturales excepcionales, servicios turísticos diversos y de calidad, rutas arqueológicas, etc. etc. Es decir, un producto turístico en donde todas las piezas ponen cada una de ellas su mejor parte para un consumidor ávido de consumirlas en tiempos de ocio.

En ese caso sería impensable que el gobierno federal, los gobiernos de los estados y los alcaldes y los prestadores de servicios turísticos del sureste, no contribuyeran al éxito de este tipo de iniciativas de desarrollo regional y es que es un excelente detonante de la actividad económica, sea como generador de empleo o de consumo. La gente ahí si quiere ir y gasta sus euros, por eso llegan vuelos fletados desde Europa, Norte y Sudamérica.

Pero, en “nuestra” iniciativa de Riviera Mazatlán, lo que vi y escuche en medio del “nos fue muy bien, todos quieren venir a conocerla”, me dejo la sensación de que fue una ocurrencia más con cargo al erario, le falta lo vimos el acompañamiento hasta de la mayor parte de los propios alcaldes que teóricamente la impulsan. No estuvieron en la conferencia de prensa los alcaldes de San Ignacio, Elota, Concordia y Rosario para enterarse de “lo bien que nos fue” y eso indica que ahora no tiene futuro, que el alcalde y su equipo deben detenerse a reflexionar sobre seguir metiéndole dinero bueno al malo.

Más notoria fue la ausencia del Secretario de Turismo del Gobierno del Estado, quien por mera cortesía debió acercarse y acompañar al disminuido número de promotores, pero no ni siquiera mando representante y sólo se le menciono a pregunta expresa de un reportero confirmando la distancia existente entre los niveles de gobierno.

La distancia del gobernador y su secretario del ramo turístico, con relación a la iniciativa Riviera Mazatlán sólo se explica en que es una iniciativa sin pies ni cabeza, a la que le ganó la prisa de aparecer en la FITUR, cuando debería haberse consensado el proyecto y presentarlo formalmente por todos los alcaldes para que sea incluido en el presupuesto federal de 2021.

No se hizo y ahora su promotor se agarra de cualquier promesa para justificar ese gasto millonario – cómo indica que, en lugar de traer firmas de líneas aéreas u hoteleras, informa a la concurrencia que trae el interés de una empresa por construir en la región tubos de PVC-, es decir, buscó el alcalde cómo un Hernán Cortés revivido ir a la madre patria a “vender cuentas de vidrio”.

Ojalá y esta enseñanza lleve a la prudencia y a la sensatez, el puerto merece optimizar los recursos escasos para favorecer el programa social de su partido y eso no se vio y seguramente si sigue con esta fuga de tropiezos y malas decisiones terminara su mandato como el alcalde que pudo ser pero que no se atrevió a serlo. Le sobraron ocurrencias y le falto el timming tan preciado en política.

¡Al tiempo!

Publicado en el diario Noroeste 02/02/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RIVIERA MAZATLÁN

Después de que el alcalde de Mazatlán sentenciara en su primer informe de gobierno: “Nosotros vamos a hacer la promoción turística”, se echó a difundir la idea de una Riviera. Se buscó el nombre descartando que fuera el de nuestras raíces totorames, como no sucedió en el sudeste maya; se eliminó también la propuesta de Riviera Sinaloa, como no sucedió en Nayarit, y por descarte, se hizo al gusto, interés y ego del promotor: Riviera Mazatlán.

Luego vino la socialización a través de un video promocional al que se invitó a unos alcaldes sorprendidos y luego se mostró a los medios de comunicación que lo aceptaron sin más, sin preguntar por el plan maestro y el financiamiento, y ahora sabemos sólo existe un convenio intermunicipal que, nos dicen, el alcalde panista de Rosario no lo ha firmado.

No obstante, sus promotores decidieron llevar la idea como un hecho a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid con todo el costo que conlleva el traslado, hospedaje y alimentación de 35 personas en la parafernalia de reinas, chefs, platillos de mariscos, sin contar los miembros de la Banda del Recodo (Síndica, dixit).

Curiosamente, por razones todavía no claras, de los seis alcaldes solo acudieron los morenistas de Mazatlán y Escuinapa, el resto miembros del PRI, PAN y PVEM, se excusaron por problemas de liquidez. Se podrá decir oficiosamente que las cosas se hacen así porque de otra manera no se harían, que primero hay que poner nombre a las iniciativas y luego las cosas salen porque salen.

Y por eso la gran interrogante es la sustentabilidad de la Riviera Mazatlán, el propio gobernador ha sido muy cuidadoso de no involucrarse y lo deja como una iniciativa de los alcaldes sureños, llevando a la FITUR su propia agenda de citas. Revisé sus boletines de prensa y no hay una sola mención a la llamada Riviera Mazatleca.

Claro, hubo, las fotos de rigor en el momento en que se abrió el stand Sinaloa y hasta coincidieron el gobernador y alcaldes incluido sorprendentemente el de Culiacán en un encuentro casual con la reina Letizia.

Pero, antes de continuar, permítaseme una breve disquisición sobre lo que es una Riviera, una definición hasta ahora no aceptada por la Real Academia Española, pero útil “para designar una región costera que, por sus bellezas naturales e infraestructura, atrae turismo”.

Esto es una región costera a la que se le agregan los ingredientes del producto turístico. Estamos hablando de un valor añadido representado en servicios básicos, carreteras principales y aledañas en buen estado, aeropuerto internacional, hotelería de alta y mediana gama, monumentos y edificios históricos conservados, teatros y museos, restaurantes de buen nivel, servicios de recreación y entretenimiento con cierta sofisticación y una distribución aunque no necesariamente

homogénea, si congruente entre las unidades subregionales, que integran esa oferta para el turismo nacional e internacional donde cada una aporta lo mejor que tiene a la Riviera.

Entonces, detrás de la definición de Riviera Mazatlán, si bien existe una plataforma básica debería haber un programa de inversiones para aminorar las disparidades municipales y es que hasta ahora son los “desarrollos turísticos integralmente planeado” los que siempre ganan en los presupuestos federales.

Son los casos de Cancún, Huatulco y Los Cabos, por eso fuera de Nayarit, en ningún otro estado o ciudad costera tradicional se les ha ocurrido poner el nombre de Riviera y es que la clasificación de la Sectur ha sido un freno para el desarrollo del puerto ante el enojo histórico de los empresarios turísticos.

Y es que este tipo de definiciones entonces conlleva un gran esfuerzo de integración que hasta hoy no existe, o pregunto, más allá de los atractivos naturales que sin duda tiene el sur de Sinaloa: ¿qué une a los seis municipios? ¿qué se ha hecho para reducir las grandes diferencias municipales en materia de infraestructura? ¿o en materia de recuperación del patrimonio histórico de forma que podamos hablar de una red de centros históricos, ceremoniales o coloniales? Simplemente, no tenemos catálogos que ofrecer a quien viene en plan de turismo cinegético, rural, religioso, patrimonial.

Veamos, si ese turista europeo de altos ingresos frecuentemente acostumbrado a viajar con fines distintos a la media del norteamericano decidiera pernoctar fuera de Mazatlán ¿habría hoteles o casas habilitadas para recibirlos con un mínimo de satisfactores y seguridad? Vamos, ¿qué se ha hecho en los municipios con altos índices de violencia y desplazamiento?

Vamos, la idea no es mala, pero no es sustentable, y eso en este momento de propaganda no parece importar mucho. Para el alcalde de Mazatlán lo importante es que haya conectividad aérea, por eso su idea de conseguir fletar directamente un vuelo “desde cualquier punto de Europa a Mazatlán”.

Si lo consigue habría primero el tradicional viaje de familiarización, donde los operadores turísticos vienen a ver la viabilidad para sus empresas. Aceptan la cortesía de la bienvenida, pero sin sacrificar el negocio, como sucedió con los cruceros. Es una historia que hemos visto con los vuelos fletados desde Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica que hacen y luego ya no vuelven.

¿Cómo olvidar, por ejemplo, cuándo Malova siendo gobernador fue a recibir un vuelo de la costa este de Canadá y los pasajeros sorprendidos no sabían, ni entendían, el sentido de ese estrechón de manos que les dio un desconocido sonriente y amable?

Quiero comprender lo que hay detrás de esta iniciativa apresurada eliminando la propaganda oficial de este proyecto incierto, y hasta efímero, mientras no se diga que para empezar cuenta con el apoyo del gobierno del estado.

Hay tres posibles explicaciones de tipo político: La primera es que el alcalde buscaría, y las ausencias dicen mucho, erigirse en el líder de los alcaldes del sur del estado, sin embargo, hasta ahora ha prevalecido la cautela y la oposición se ha quedado en sus municipios en tanto no vean claro que hay debajo del oropel mediático.

La segunda busca reforzar la imagen del gobernante que “descubrió” Consulta Mitofsky y seguir construyendo una avenida, que lo lleve a la candidatura para gobernador porque con el Estatuto de Morena (el inconstitucional artículo 3-f), no puede “perpetuarse” como alcalde y tendría que buscar postularse en otro distinto y sólo hay de cuatro en el estado: gobernador, diputado local, síndico procurador o regidor.

Y, tercero, trasmitir la idea, de que trae acuerdos con el gobierno federal para jalar recursos aun cuando el presupuesto de este año no los tiene contemplado para la llamada Riviera Mazatlán porque simplemente no existe un plan maestro.

O sea, de ser así, estaríamos antes que el lanzamiento de una nueva Riviera sustentable de una precandidatura.

¿Dónde pudiera terminar la iniciativa de Riviera Mazatlán?

Que cada uno saque sus conclusiones.

¡Al tiempo!

Publicado en el diario Noroeste 26/01/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GUERRA LIERA EN SU LABERINTO

En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre el futuro financiero de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Se ha dicho, por ejemplo, que desde finales del año un grupo de auditores se han instalado en la casa rosalina para realizar una investigación a fondo sobre el manejo de los recursos federales que se otorgan a la institución. Que producto de ese trabajo minucioso se tiene un diagnóstico preciso y este se ha presentado a las autoridades de la SEP y la SHCP, y si nos vamos, por la movilización y declaraciones alarmantes del rector la institución no salió bien librada.

Más aun, sería el refrendo de lo que ya se había encontrado a finales de 2018 y que provocó un acuerdo firmado y sellado por el rector, el gobernador y el subsecretario de educación superior, donde el rector se comprometen hacer cambios en los contratos colectivo de trabajo sean en los aguinaldos, las primas, la contratación de personal de confianza e incluso la jubilación dinámica.

Y esto, ha permitido al secretario Esteban Moctezuma afirmar que ya se sabe donde radican los problemas financieros de nuestra alma mater y lo lleva a exigir de nueva cuenta, cómo parte de la solución, que se lleven a cabo planes de racionalización del gasto público en un tiempo perentorio sin mencionar que podrían abrir expedientes judiciales en los casos en que se han encontrados malos manejos.

Juan Eulogio Guerra Liera, el rector de la UAS, ha tenido que transigir en su postura autonómica y permitir que los auditores hagan libremente su trabajo y cumplan en tiempo y forma con los objetivos establecidos por la SEP y la SHCP.

Es decir, permitió, lo que no ha permitido, a los universitarios interesados en reformar una ley orgánica que explica muchos de los males que seguramente los auditores han encontrado en el diagnóstico. Menos, ha exigido que ese diagnóstico inédito, deba pasar por la aprobación del pleno del Consejo Universitario. O sea, estoicamente, ha tenido que chupar faros y aceptar el ultimátum de que antes de que cierre marzo ponga sobre la mesa un plan para optimizar el recurso público.

Ahora, el rector ha empezado a socializar el tema cuándo debió hacerlo desde el año pasado, y lo hace en la calle y a la defensiva, buscando con engaños y medias verdades el apoyo de los universitarios y, en especial de los titulares de los sindicatos, que esperemos

la piensen antes de firmar lo que les pongan sobre la mesa aun cuándo para muchos universitarios son una pieza de la llamada Universidad partido.

Es público que los funcionarios de primer nivel de la UAS se han servido con la cuchara grande asignándose salarios y prestaciones que son de los más altos entre las instituciones de educación superior. Desde se instaló el cuenismo quedo atrás aquel salario para rector que existía todavía en la gestión de José Luis Guevara Reynaga (1996-2000), y se fijaba de acuerdo de lo que percibía un profesor-investigador de tiempo completo titular C y, que hoy, a pesos actuales sería prácticamente un 25% de lo que hasta hace poco ganaba el rector.

Pero, hasta ahí, es una parte del problema financiero, lo otro tiene que ver con las prestaciones que reciben los funcionarios de primer nivel y en algunos casos, hasta la parentela. Que igualmente tienen un estatus especial en cuanto derechos pecuniarios. Más aun, está el costo que tiene para la universidad sostener la estructura partidaria del Partido Sinaloense sea a través de cargos, sobresueldos, plazas académicas y administrativas, programas sociales, comisiones incluso utilización de los recursos materiales en las actividades partidarias.

O sea, hay tela de donde cortar, si la auditoria fue a fondo tuvo que haber encontrado los desvíos que se hacen a actividades ajenas a la Universidad.

Ahora bien, cómo el asunto se ha manejado con el mayor sigilo por el gobierno federal, buscando quizá correctamente no levantar olas mediáticas, no se conoce públicamente el diagnóstico que arroja la auditoria y eso, le ha dado margen al rector para que plantee ante la opinión pública lo que desee para regularizar a la institución y que va en contra de los derechos de los trabajadores activos y jubilados que dicho de paso no puede tener efectos retroactivos.

Es así, cómo ofrece un cambio, en lo que él llama las “prestaciones no necesarias”, lo que esto signifique, y eso podría pasar por conculcar obligaciones y en especial de quienes disfrutan de la “jubilación dinámica”.

Ciertamente, al margen de estas “singularidades” de la UAS, se encuentra una realidad que es la masificación de la educación superior de manera que hoy la institución, según datos oficiales, tiene aproximadamente 150 mil estudiantes en los tres niveles académicos (prepas, licenciatura y posgrado) y, ahora, con la política del gobierno federal de puertas abiertas podría complicarse aún más el problema financiero.

Los directivos de la UAS deberían dar el primer paso y eso pasa por separar los vínculos de la UAS con el PAS, dejar de seguir dotando financiamiento en especie, es decir, “yo te doy trabajo y te pago, pero tu trabajas en el partido”, y si trabajas en el partido, “debes cotizar periódicamente a su funcionamiento”, además, “hacer activismo político constante sobre todo en épocas electorales” en menoscabo de las actividades sustantivas de la UAS.

Esta anomia institucional ya hizo crisis entre los propios universitarios comprometidos con el “proyecto” externo a fuerza de permanecer en la nómina:

Una, porque rectoría ha empezado hacer ajustes llamando a los directores a que racionalicen el personal a su cargo lo que ha significado que activistas que durante mucho tiempo estuvieron en el “Servicio Social” o son “Personal de Confianza” ahora, se le han asignado actividades sustantivas. Así mismo, profesores que tenían carga les han pedido en algunas escuelas que las compartan con sus compañeros de partido y eso lo único que ha provocado es frustración y socialización de la miseria salarial;

Dos, en las escuelas y facultades, se han creado grupos de poder que trabajan para ellos y eso significa que los que no están nucleados queden prácticamente en desamparo por lo que acuden desesperados con sus jefes políticos para que pongan orden en sus escuelas; y,

Tres, estas jefaturas políticas, cada día tienen y tendrán menos márgenes de actuación para seguir aceitando con estos recursos el engranaje de la Universidad partido y están en clave de sálvese quien pueda.

La UAS vive un momento de inflexión y con ello su actual grupo dirigente. El cambio ha llegado de fuera y no estaban preparados para ello. No tienen margen de negociación con el gobierno federal y asumen que están en una posición débil, los senadores morenistas Rubén Rocha e Imelda Castro, poco podrán hacer para salvarlos, aun cuando el PAS se rinda a ellos con fines electorales, menos todavía, si lo que se busca es sacrificar los ingresos de los trabajadores activos y jubilados.

Bien, lo decía un jubilado del sur está semana, el gobierno federal está obligado a suministrar recursos a las universidades públicas, y si el problema son funcionarios corruptos, que vayan por ellos, no podemos pagar justos por pecadores.

¡Qué así sea!

Publicado en el diario Noroeste 18/01/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DE VERDAD, ¿VAN POR EUROPEOS PARA MAZATLÁN?

 

No dudo que hay buena voluntad en el viaje del alcalde de Mazatlán y su gran comitiva a la Feria Internacional de Turismo en Madrid (FITUR), lo que dudo es que tengan claro a lo que van a ese gran supermercado internacional.

¿Cuál es nuestro plus para convencer a los grandes empresarios del turismo de que en lugar de ir a los destinos de playa del mar mediterráneo o los de la cornisa cantábrica donde además de sexo, sol y playa encuentra ciudades seguras, históricas, señoriales, lo hagan en lo sucesivo a las playas del sur de Sinaloa?

¿Qué incentivos tendría el turista europeo promedio para pagar más que yendo a la isla de la fiesta sin fin de Ibiza, Marbella, Benidorm, San Sebastián en España? o a ¿Cascáis, Sintra o Estoril en la costa portuguesa? ¿O en las Antillas mayores y menores donde se encuentra Puerto Cana, Varadero, Jamaica, Las Bahamas, Cancún o Playa del Carmen? O las paradisiacas playas de Guinea Bissau o Cabo Verde en la costa atlántica africana.

Pocos en clave de negocios. Lo que habla de que la iniciativa parte antes que de un conocimiento del mercado turístico y nuestras potencialidades a un impulso que le escuche al alcalde en su primer informe de gobierno.

Recordó, en aquel momento, de autoexaltación pública, que había desaparecido el Consejo de Promoción Turística y ahora “nos corresponde a nosotros hacer directamente la promoción de nuestro destino”, ¿dónde queda la promoción que hace el gobierno del estado?

Vino entonces la idea de que había que ir a la Fitur de Madrid y a lo grande llevando la música de la Banda del Recodo, la comida de algunos chefs reconocidos de la región y la infaltable cerveza Pacífico, faltaba más.

Esta visión provinciana va a contrastar con las nuevas tendencias del turismo internacional. Las del llamado turismo posmoderno que está centrado en el individuo producto de los cambios estructurales que se han dado en el negocio del ocio, en tiempo, forma y espacio.

Veamos, brevemente, si en el pasado, estaba muy definido el tiempo turístico cómo época de vacaciones (Semana Santa, Navidad y Año Nuevo, etc.) actualmente, con la desregulación laboral, los distintos tipos de turismo y con un claro énfasis hacia los llamados baby boomers ha provocado que haya turismo todo el año al punto que hay países que viven principalmente de esta industria sin chimeneas.

Ese acceso al reparto del pastel turístico plantea desafíos a los destinos de las grandes recepciones de turismo. Por ejemplo, mayores inversiones en la estética de las ciudades, mejor infraestructura vial y un más eficiente sistema de seguridad pública; y, claro, de parte de los grandes tour operadores una mayor compactación en red de los servicios aéreos, traslados, hoteleros, precios en

una industria con una fuerte tendencia a la monopolización y dentro de esa tendencia una mayor diversificación y especialización de la oferta dentro de sus establecimientos.

No es casual que los países europeos especialmente de la costa mediterránea, sea junto a los Estados Unidos de Norteamérica, los que hoy reciban los mayores flujos turísticos. España, por ejemplo, con una cuarta parte de nuestro territorio recibió 82.8 millones de turistas extranjeros en 2018 y se espera que este año cierre con cifras similares luego de la caída del turismo en Estambul, Túnez y Egipto por la inestabilidad que ha generado su conflictiva social y política. El turismo es una actividad muy sensible a la violencia y nosotros la tenemos como homicidios dolosos y desaparecidos para no hablar de las imágenes del llamado “culiacanazo” que dio vuelta al mundo como también las series de narcos sinaloenses en Netflix.

Pero, centrémonos la atención que tanto nuestros gobiernos, como empresarios del sector local, han realizado para hacer frente a los cambios posmodernos del mercado mundial que permita que este viaje voluntarioso traiga resultados positivos en el mediano plazo.

Mazatlán, y no se diga el resto de los municipios del sur, siguen ofertando sus atractivos naturales que sin duda son bellos y parte de nuestro orgullo local, sin embargo, son insuficientes, basta ver la publicidad a favor de la Perla del Pacífico que sigue siendo predominantemente de sexo, sol y playa con las consabidas referencias a un pueblo alegre, trabajador y hospitalario, son cualidades que valen para el turismo regional, pero no para el europeo que busca otras cosas cuando viene hacer la ruta maya, zapoteca o tarahumara.

Más aun, la oferta cultural de grandes eventos en el Teatro Angela Peralta, una referencia para muchos turistas canadienses y estadounidenses ha venido a menos y buena parte de los recursos de cultura se destinan hoy al Carnaval que recibe principalmente a turismo regional. Además, el Centro Histórico con su belleza arquitectónica está manchado por las ruinas que el turista encuentra a cada paso y los daños a la infraestructura que a solo un año de haberse inaugurado presenta los síntomas de la falta de atención por las autoridades municipales.

Entonces, si estamos ante lo que en el mundo se llama “estetización” de la oferta turística mucho nos queda por hacer y eso nos lleva a lo que podemos ofrecer no en abstracto al turismo europeo sino a las grandes comercializadores de la oferta turística.

Ahí, está, ese mundo de miles millones de viajeros con fines de ocio que se desplazan por todos los rincones del mundo, pero la pregunta es cual es nuestro gancho para convencer a esos conglomerados económicos que deben traer a sus clientes a Mazatlán que no tengan los destinos ya mencionados.

¿Qué incentivos tenemos que ofrecer? Sean en el plano de los negocios o de los servicios que se ofrecen a un mercado internacional cada vez más demandante. Recuerdo haber escuchado al empresario Julio Berdegué por allá en los años ochenta en un coloquio sobre política turística que organizamos en la UAS y al que asistió en calidad de ponente: “Si tuviéramos que traer guías de turistas del Japón para atender a los turistas japoneses, los traeríamos”, y eso no ha cambiado un ápice, nuestra vocación es regional y eso tiene satisfechos a muchos prestadores de servicios.

Cierto, el alcalde mazatleco y su comitiva variopinta van en el mejor de los casos tras el llamado turismo de masas. Ese que compra un paquete todo incluido, como sucede en Playa del Carmen,

Huatulco o Puerto Vallarta, pero ni eso se ha podido ofrecer extensivamente porque los propios empresarios del ramo turístico lo cuestionan por ser “competencia desleal”.

En definitiva, el alcalde y su costosa comitiva tropical, la van a pasar muy bien en un Madrid gélido, pues cómo me lo dijo una guapa española en mi época de estudiante: “el frío, con vino se quita”. Que lo disfruten con una buena dotación de tapas y chorizos que para eso estamos los contribuyentes. ¡Ole!

Publicado en el diario Noroeste 12/01/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PREJUICIOS DEL ROCHISMO

Uno, cómo analista político, espera que un argumento escrito se combata con otro argumento más sólido, sustentado. Así se enriquece la opinión pública. Con ello se puede llegar a un mínimo de racionalidad, de comprensión, de entendimiento colectivo y en un instrumento para la toma de buenas decisiones políticas.

Pero, que pasa cuando ante ese argumento expuesto ante la opinión pública, la única respuesta es el silencio, el menosprecio o peor el rumor, esa “verdad” miserable donde se reduce toda a una explicación emocional.

Me sucedió.

Primero, alguien me lo dijo “tu Ernesto no quieres a Rubén Rocha”, por eso lo criticas y segundo, alguien, me dicen, lo expuso en el primer círculo rochista después de mi artículo del domingo pasado sobre la conversión del exrector a favor de la alianza con Cuén: “Norzagaray es un viejo opositor de Rocha y nunca ve nada positivo en él” - Quizá fue la misma persona.

Cuando la política y por extensión el periodismo de opinión, se mide desde las emociones, todos perdemos, nos invade el prejuicio, la maledicencia, el juicio fácil, la descalificación a ultranza.

Vamos, se nublan las inteligencias y todo se reduce a un problema de odios y querencias, donde terminan imponiéndose las emociones, como si así estuviera construida la realidad realmente existente.

La sociedad sinaloense necesita mejores actitudes y no este tipo de narrativas cargadas de animosidad, de hueva mental, y todavía menos la que producen los pasquines que se dedican a envilecer el debate público.

Se trata de poner sobre la mesa el tema porque cualquiera de quienes traen el gusanito de aspirar a la gubernatura, que se sienten con merecimientos para ir por tal o cual partido, en tal o cual alianza, así mismo, ya que aspiran a enarbolar un anagrama partidario o aliancístico, deberían responder a la pregunta: ¿cuáles son los méritos y las ideas que ofrecen a esta sociedad cargada de demandas?

Rocha Moya, sin duda es un buen candidato y trae de suyo la marca Morena, que es la mejor posicionada entre las existentes en el mercado electoral, no se ve por donde pueda perder si sale airoso en la interna que no está definida. Hay, cómo se sabe, otros tiradores sean de las corrientes de Morena, cómo las que podrían venir desde el ánimo del propio presidente, que nos puede llegar a sorprender con una decisión centralista.

Por eso, Rocha Moya, debería evitar verse cómo un aspirante dispuesto hacer cualesquiera alianzas con quien sea porque en política la suma hay veces que termina siendo resta. No olvidemos que aquello de las lealtades partidarias está en crisis pues ya no basta, un simple tronido de dedos o bulto de dinero, para que los operadores se alineen y los votos caigan en cascada a favor del nominado de este u otro partido.

Lo vimos en las pasadas elecciones concurrentes cuando la coalición PAN-PAS fue un fracaso rotundo, ya que por un lado el blanquiazul siguió su proceso de desplome iniciado en 2015, y el PAS hasta entonces en ascenso que le habría permitido ser la segunda fuerza política, terminó en el mínimo de una sola diputada, producto de una definición patrimonial, familiar.

Entonces, insistimos en lo que muestran las encuestas demoscópicas, la marca Morena en el 21 estará sólida y sospecho que si bien la lucha por la nominación será dura pues ya se siente en el entorno morenista, terminará alineándose con el ungido, o ungida, por eso en esta etapa importan mucho el comportamiento de los actores, las señales que envían sean estás en su comportamiento político como decisiones que asumen.

El problema con Rocha Moya es que es el más aprontado, el que quiere ser de ya, y eso lo está llevando al desgaste mediático y a cometer errores, porque en sus preferencias está excluyendo con cierto aire de arrogancia a favor de su aliado incómodo.

Mientras los aspirantes más pacientes, ven con simpatía su desgaste mediático al aparecer con los quienes detentan el cacicazgo de la UAS, a los que en campaña vapuleo con expresiones de desprecio político, cómo lo sucio de la política estatal, lo que se tenía que ir para que esa institución educativa recuperara su esencia y su libertad para prestar mejores servicios a la sociedad sinaloense.

Y ahí están, a la espera de mayores tropiezos, para ir por la definición que se tome en los canales del partido o mejor ante la ausencia de institucionalidad en Morena, que la decisión la tome el propio presidente López Obrador, y eso cae en el terreno de lo impredecible, porque AMLO no buscaría al ideal sino al que le permita hacer sus propias alianzas y eso es otra historia por escribir, por narrar, del nuevo ejercicio del poder presidencial.

Sinaloa, hasta ahora ha estado gobernado por un pequeño grupo de empresarios algunos que estuvieron en las campañas contra AMLO, recordemos no hace mucho tiempo Manuel Clouthier en un texto memorable se lo recordaba a uno de ellos llamándolo cobarde, y eso seguramente contará a la hora de las definiciones, pero también hay otros que si bien no se alinearon han buscado tender puentes con los intereses que representan.

Jesús Vizcarra, por ejemplo, se le vio en un acto de campaña de Jaime Bonilla, hoy gobernador bajacaliforniano, lo que da cuenta que en esto de las lealtades política no hay nada que permanezca, fluye como el agua en una pendiente.

Entonces, volviendo al punto de inicio, parte del capital político que tiene Rocha Moya es su preparación académica y política, sus relaciones y simpatías, qué está por encima de la media de los que aspiran y ya que se subió al ring para armar alianzas debería defenderlas y en la eventual designación podría servir para la instrumentación de un proyecto de gobierno sólido por progresista.

En definitiva, lo peor que puede suceder con Rocha Moya es que su aprontamiento termine desbarrancando y sus aliados se vayan a buscar un nuevo nido, en un escenario donde el pragmatismo es el que manda y seguro mandara en los próximos meses.

Lo mío al tiempo

Publicado en el diario Noroeste 05/01/20

 

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